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Debate General de la conferencia diplomática en relación al tratado sobre comercio de armas

(Nueva York, 10 de julio de 2012)

Intervención de S.E. Embajador Miguel Camilo Ruiz, Representante Permanente Alterno de Colombia

 

Señor Presidente,

Permítame, en primer lugar, felicitarlo por su elección como Presidente de esta Conferencia Diplomática histórica. Usted ha demostrado un gran compromiso y liderazgo en todo el proceso hacia la adopción de un Tratado sobre Comercio de Armas. Estamos seguros de que su empeño, unido al compromiso de los Estados miembros, permitirán la negociación del tratado robusto que queremos.

También quiero felicitar a los miembros de la Mesa que lo acompañaran en este importante proceso. Sabemos que su concurso será de fundamental importancia para el éxito de esta Conferencia.

Asimismo, reitero el total apoyo de mi delegación a los trabajos que tenemos por delante, confiando en que el espíritu flexible y constructivo sea el que prime durante estas cuatro semanas de trabajo.

Colombia se asocia a la intervención realizada por México en representación del Grupo de amigos del ATT.

Señor Presidente, como lo expresamos en la cuarta Reunión del Comité Preparatorio de la Conferencia, nuestro deseo es lograr un tratado robusto, que permita la adopción de los mas altos estándares internacionales, que evite el desvío del armamento al mercado ilícito y que contribuya a los esfuerzos desplegados por los Estados para la eliminación de los conflictos y la violencia armada. En resumen, un Tratado que garantice que el comercio de armas se realce de manera abierta, transparente y controlada.

Como lo hemos dicho con anterioridad, para Colombia es de suma importancia que el Tratado sobre Comercio de Armas incluya las armas pequeñas y ligeras, las municiones y los explosivos, pues es justamente este tipo de armamento el causante de la muerte de miles de inocentes en el mundo.

Mi país considera que la negociación del Tratado debe estar basada en el principio de responsabilidad compartida entre todos los actores involucrados en las transferencias durante el ciclo de vida del arma, desde su fabricación hasta su destrucción, e insiste en que la definición de armas convencionales que se incluya en el Tratado, debe ser flexible y permitir su adecuación a los desarrollos tecnológicos que se produzcan en la industria armamentista en el futuro.

Del mismo modo, es vital que el Tratado establezca que las transacciones de armas convencionales se deben dar exclusivamente entre Estados, y que no se acuerden excepciones para ningún tipo de armamento convencional, ya que todas las armas convencionales son susceptibles de ser desviadas para actividades ilícitas.

Asimismo, para nuestro país es primordial la implementación del principio de no discriminación, es decir, que el Tratado no se convierta en un herramienta o excusa para vetar la venta de armas a un Estado por razones políticas, pues como lo señala la Carta de las Naciones Unidas uno de los derechos fundamentales de los Estados es el de adquirir armas para su legítima defensa.

Con el fin de que este principio tenga aplicación, Colombia considera que el mecanismo de solución de controversias, que prevea el Tratado debe crear un procedimiento en el que el país exportador, antes de tomar una decisión definitiva, le informe al Estado importador las razones que sustentan dicha decisión y se otorgue un tiempo razonable para que el importador pueda aportar la información o argumentos que puedan resolver las dudas del exportador.

Igualmente, Colombia, como una medida para evitar el desvío de esas armas, ha expresado su interés en que el Tratado establezca un mecanismo de intercambio de información mediante el cual los países exportadores notifiquen a los países de tránsito y destino las características y el destinatario final del armamento vendido. Asimismo, y como medida de fomento a la confianza, los países exportadores deberán notificar a las oficinas de control de importaciones de los países de destino la información relativa a las licencias otorgadas y permisos denegados.

La delegación de Colombia considera importante que el Tratado incluya una disposición que indique que todas las armas cubiertas por el Tratado, así como sus partes y componentes, deben ser marcadas desde el momento de su producción, y que los datos de dicho marcaje, así como los relacionados con su transferencia, deben procesarse en bases de datos que permitan un eficiente rastreo.

Hemos señalado la importancia de la obligatoriedad en la presentación de reportes nacionales. Sin embargo, éstos deben obedecer al principio de racionalidad, es decir, deben tener en cuenta la gran cantidad de informes que los Estados deben presentar en el marco de los diferentes instrumentos de desarme de los que son parte.

Colombia coincide con la mayoría de los Estados en la necesidad de establecer mecanismos de cooperación y asistencia internacional eficaces. En este sentido, considera que la cooperación no debe limitarse a asistencia financiera, sino que debe incluir el intercambio de información y de experiencias, y de buenas prácticas, así como la transferencia de tecnología relacionada.

En este sentido, Colombia considera de fundamental importancia establecer mecanismos de asistencia ágiles y flexibles que permitan atender las necesidades de los Estados y fortalecer sus capacidades nacionales.

Finalmente, quiero resaltar la importancia de establecer una Unidad de Apoyo a la Implementación del Tratado con funciones claras, pero cuya financiación esté acorde con las posibilidades financieras de los Estado Parte.

Permítame concluir Señor Presidente, reafirmando el compromiso de mi país en esta negociación e invitando a todas las delegaciones a mostrar flexibilidad y disposición para lograr un tratado que contribuya realmente a la paz y seguridad internacionales.

Muchas gracias.

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