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Cuarta Comisión

(Nueva York, 15 de Febrero de 2000)

Intervención del Embajador Andres Franco, Representante Permanente Alterno de Colombia, ante el Comite Especial de Operaciones de Mantenimiento de la paz.

 

Señor Presidente:

Me permito extender a usted y a los distinguidos miembros de la mesa directiva las felicitaciones de mi delegación por su elección para guiar las labores de este Comité.

Movimiento No Alineado.

Suscribimos plenamente los términos de la presentación hecha por la delegación de Jordania en nombre de los países miembros del Movimiento No Alineado. Reiteramos, en particular, nuestro convencimiento de que las OMP son una herramienta valiosa para la preservación de la paz y la seguridad internacional, cuando se la utiliza para vigilar un cese de hostilidades o una separación de las partes beligerantes en un conflicto.

Así mismo, compartimos la visión de nuestro movimiento de que toda nueva operación de mantenimiento de la paz que se establezca en los términos del capítulo VI de la Carta de Naciones Unidas, o la extensión de un mandato existente, debe basarse en los criterios tradicionales de: consentimiento de las partes en conflicto, no utilización de la fuerza salvo en defensa propia, imparcialidad, claridad del mandato y financiamiento asegurado.

Somos del parecer que las OMP no deberían ser los instrumentos que empleen las Naciones Unidas para responder a las emergencias humanitarias, reconstruir países devastados por la guerra, conducir procesos electorales o fortalecer la administración municipal, para todo lo cual existen mecanismos apropiados de cooperación internacional y fomento de la paz. Es necesario por tanto precisar el alcance del término "mantenimiento de la paz" y disntiguirlo claramente del ámbito de las actividades operacionales para el desarrollo o de la asistencia humanitaria. Nos complace saber que el Secreatario General prepara un estudio sobre el fortalecimiento de las OMP para su divulgación más adelante en el año, en donde esperamos encontrar respuestas a estas inquietudes.

Componente humanitario de las OMP.

Los conflictos de nuestro tiempo siguen afectando de manera particularmente grave a la población civil, no obstante la protección que brindan las normas del derecho internacional humanitario. Sin embargo, antes de ceder a la tentación de responder a esta situación por la fuerza, cabría explorar los medios de que dispone la comunidad internacional pra que, dentro del respeto al derecho internacional, los gobiernos y en particular, los agentes no estatales, respondan favorablemente al llamado humanitario. En cualquier caso, las medidas de respuestas de la comunidad internacional deberían ser diferentes, ya sea que se trate de gobiernos que colaboran o no con los organismos internacionales en la atención de las emergencias humanitarias.

A este respecto, mi delegación ha tomado nota de la promulgación que ha hecho el Secretario General del boletín sobre observancia de las normas de derecho internacional humanitario por parte de las fuerzas de las Naciones Unidas. Consideramos, sin embargo, que se debe atender la solicitud de sostener consultas amplias con los miembros del Comité Especial sobre el contenido de ese boletín, antes de su promulgación final.

Cooperación regional.

Deseamos destacar el buen nivel de cooperación demostrado durante el último año, entre las Naciones Unidas y organizaciones regionales del Africa, en particular la OUA, Ecowas y SADAC, tendiente al fortalecimiento de los mecanismos regionales de prevención y solución de conflictos. Vemos con satisfacción los buenos resultados de esta cooperación en las operaciones de mantenimiento de la paz realizadas en la República Centroafricana y en Sierra Leona, lo cual nos permite anticipar con optimismo los arreglos que vienen haciéndose para el despliegue de una misión de observadores en la República Democrática del Congo en apoyo al acuerdo de paz firmado en Lusaka.

Lecciones de la investigación de Rwanda.

El buen desempeño de las OMP depende de la capacidad existente dentro de la Organización de Naciones Unidas para integrar una gestión en donde participan el Consejo de Seguridad, la Asamblea General, el Departamento de OMP, el Comité de Estado Mayor y los componentes políticos, económicos y humanitarios de la misión de Naciones Unidas. Por ello, nos han resultado sumamente aleccionadores los resultados de la investigación sobre las medidas adoptadas por las Naciones Unidas durante el genocidio de 1994 en Rwanda. La experiencia analizada permitió concluir a los investigadores que la presencia de las Naciones Unidas en zonas de conflicto dio lugar a una cierta expectativa de protección por parte de la población civil que debió ser tenida en cuenta en el momento de prescribir los medios de la operación. Creemos que esta lección debe incorporarse al actual proceso de fijación de los términos del mandato para la operación de Naciones Unidas en la República Democrática del Congo.

Señor presidente:

Seguridad del personal de NN.UU.

La seguridad y protección del personal de Naciones Unidas, incluido el personal humanitario, que opera en zonas de conflicto, fue objeto este mes de un oportuno debate en el Consejo de Seguridad, bajo la presidencia argentina. Creemos que la responsabilidad primordial de brindar esta protección recae sobre el país receptor, de conformidad con las normas internas e internacionales aplicables. Atención especial merecen los criterios de protección para el personal local vinculado laboralmente a Naciones Unidas, teniendo en cuenta que éste suele ser más numeroso que el personal extranjero y constituye el mayor número de las víctimas. ¿En qué términos cabe una protección especial para los nacionales del país anfitrión de la Misión que laboran para organizaciones internacionales? En este sentido, las recomendaciones que ofrecerá el Secretario General a la Asamblea en el mes de mayo resultarán de sumo interés.

Finalmente, señor presidente, mi delegación rinde homenaje a los 37.000 efectivos militares de diversas nacionalidades que participan en las operaciones de mantenimiento de la paz de Naciones Unidas, en diversos puntos del mundo. Gracias a su aporte y espíritu de sacrificio, los Estados hemos podido conferir al Consejo de Seguridad la facultad que contiene el artículo 24 de la Carta, para que éste asuma la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacional en nuestro nombre.

Muchas gracias, señor Presidente.

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