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Plenario

(Nueva York, 6 de Septiembre de 2000)

Intervención del Señor Presidente de la República de Colombia y Secretario Pro Témpore del Grupo de Río, Andrés Pastrana, en la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas.

 

Señores Presidentes; Señores Delegados:

Hoy vengo a esta Cumbre histórica no sólo como mandatario de mi país, sino también para traer la voz de 500 millones de habitantes del planeta que viven en 33 Estados de América Latina y el Caribe que conforman el Grupo de Río, del cual hoy soy su Secretario Pro Témpore.

Y, en su nombre, proclamo:

Queremos ser, ante todo, una región de paz.

Valoramos la protección de los derechos humanos, en su concepción integral, y del medio ambiente, porque ambas son formas de defender al hombre.

Rechazamos toda clase de intolerancia y discriminación.

Exaltamos la solidaridad y la cooperación como los valores que deben presidir el siglo XXI.

Y, por esto, manifestamos:

Las Naciones Unidas constituyen la organización mundial de mayor importancia y nos corresponde a nosotros fortalecerla e incrementar su capacidad.

Por ello, defendemos un multilateralismo que obre siempre dentro del marco de la Organización, como la principal instancia reguladora del orden global, y consideramos inadmisible cualquier acción internacional que esté por fuera de la legalidad establecida en su carta o cualquier reforma que vaya en detrimento de su Agenda Social.

Señores Presidentes:

América Latina y el Caribe nos declaramos partidarios y comprometidos con la democracia y con el respeto a los derechos humanos, como los cánones rectores del nuevo orden internacional.

Así lo expresamos los presidentes del Grupo de Río en Cartagena cuando suscribimos un Compromiso con la Democracia, y así lo ratificamos hace menos de una semana, en Brasilia, todos los presidentes de América del Sur.

Nuestra región, con la autoridad que nos otorga ser la primera zona del planeta libre de armas nucleares, propugna por un mundo a salvo de la amenaza nuclear y de otras armas de destrucción masiva. Igualmente, respaldamos la próxima Conferencia Internacional sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras, además de que condenamos el uso de armas excesivamente crueles o inhumanas, especialmente las de fabricación artesanal.

Es urgente y prioritario que evitemos las guerras, pero, donde quiera que haya conflictos, por lo menos deben regir las normas del Derecho Internacional Humanitario. Colombia cree firmemente en sus postulados y por eso hoy puedo decir, con orgullo, que no existe ningún menor de edad en nuestras Fuerzas Armadas.

Y para garantizar un porvenir más claro a las nuevas generaciones tenemos que enfrentar también con valentía y decisión el problema mundial de las drogas ilícitas y sus delitos conexos, tales como el lavado de activos, el tráfico y desvío de precursores químicos, el contrabando y el tráfico de armas.

El Grupo de Río está convencido de que éste es un problema de todos que debemos resolver entre todos, mediante una lucha global que parta del principio de la responsabilidad compartida.

Señores Presidentes:

Nuestro deber es propiciar las condiciones para que la globalización que nos legó la última década sea regulada, humanizada y justa.

El comercio y las finanzas, en estas nuevas circunstancias, no pueden perder de vista al hombre y sus necesidades. En América Latina y el Caribe tenemos más de 200 millones de pobres que esperan alcanzar los beneficios del progreso ¡y no podemos dejarlos atrás!

Lo que buscamos es un crecimiento con equidad social.

Para ello, necesitamos que la cooperación internacional financie tanto las redes de protección social como la inversión en capital humano y en infraestructura.

Necesitamos aumentar el flujo del comercio internacional y frenar las medidas proteccionistas de los países con mayor grado de desarrollo y riqueza.

Necesitamos, en fin, una nueva arquitectura del sistema financiero internacional que propicie la estabilidad y que brinde asistencia y respaldo a los países en procesos de ajuste.

Señores Presidentes y representantes de las naciones del mundo:

Vengo de Colombia, un hermoso país poblado por 40 millones de seres humanos que aman la vida, en el que, infortunadamente, subsiste una confrontación absurda, alimentada por unos pocos violentos y por los dineros sucios de un tráfico de drogas que afecta e incumbe al mundo entero.

Pero estamos comprometidos con la búsqueda de una paz negociada. Estamos obsesionados con el logro de una mayor justicia social para los más necesitados de nuestro pueblo. Estamos decididos a luchar contra el narcotráfico y a favor de los derechos humanos. Estamos viviendo en democracia desde hace más de 180 años y seguiremos viviendo en democracia.

Somos futuro. Somos promesa. Somos un territorio de esperanza y de amistad. Sobre los hombros de nuestros héroes, sintiendo la angustia de nuestros pobres, confiando en el talento de nuestra gente, puedo decir, con las palabras de nuestro premio Nóbel Gabriel García Márquez, que estamos alcanzando y vamos a lograr -no tengo duda- ¡una segunda oportunidad sobre la tierra!

Muchas gracias.

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