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Plenario

(Nueva York, 27 de Septiembre de 2000)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 10: "Memoria del Secretario General".

 

Señor Presidente:

Inicio esta intervención con un agradecimiento al Secretario General de la Organización por la preparación y presentación de la Memoria contenida en el documento A/55/1. Durante la Quincuagésima Cuarta Asamblea General, mi delegación expresó su posición y participó en la discusión y desarrollo de diferentes temas contenidos en la memoria. Asumiremos la misma actitud durante la presente Asamblea General, presentando las posiciones e inquietudes de nuestro gobierno a lo largo del año.

Señor Presidente:

Ya han pasado las celebraciones de la Cumbre del Milenio y ahora nos vemos enfrentados ante la necesidad de comenzar, en esta Asamblea del Milenio, a ejecutar los propósitos de la Declaración del Milenio. Estamos Seguros que durante nuestras deliberaciones daremos a la misma un tratamiento integral y que en todos los casos evitaremos dar prioridad selectiva sólo a ciertos temas en desmedro de otros de igual o más importancia para los países en desarrollo. Quisiera compartir algunas reflexiones preliminares relacionadas con el documento A/55/1.

En el área de paz y seguridad hay enormes retos que reconocemos. En el párrafo 64, en particular, se hace un reconocimiento a la necesidad de que se resuelva el conflicto existente en mi país. El Gobierno de Colombia mantiene su compromiso con la búsqueda de una solución política a un conflicto de más de cuarenta años y solicita a la comunidad internacional solidaridad y persistencia para lograrlo. Continuaremos nuestro trabajo con el Asesor Especial para la Prestación de Asistencia Humanitaria con el convencimiento de que los progresos en la consecución de la paz reflejarán mejoras sustanciales en la situación de derechos humanos.

En el área de mantenimiento y consolidación de la paz deseo expresar que la base de nuestras discusiones será el Informe Brahimi sobre operaciones de paz. El informe ha tenido buena acogida entre los estados miembros y en general existe coincidencia sobre la necesidad de tomar decisiones prontas en la dirección sugerida en dicho documento que afectarán el futuro de las Naciones Unidas. Sin embargo, al hacerlo, es necesario considerar que (1) la Asamblea General es el único órgano que puede dar a esas decisiones la legitimidad internacional necesaria para garantizar su efectividad; (2) resulta inconveniente actuar con cronogramas de trabajo rígidos que sometan estas decisiones a presiones de tiempo innecesarias; y finalmente, (3) cabe recordar que el informe Brahimi es uno de varios documentos preparados en el pasado con recomendaciones, y por lo tanto, debe ser evaluado con la misma consideración que merecen los informes preparados, por ejemplo, por el Comité Especial sobre Operaciones de Mantenimiento de la Paz.

El cumplimiento de compromisos humanitarios mencionados en el informe del Secretario General debe hacerse mediante un equilibrio cuidadoso que considera las limitaciones del sistema de Naciones Unidas, la necesidad de respetar la soberanía de todos los estados y las innumerables exigencias de una crisis humanitaria. Es fundamental que en todos los casos se establezcan sistemas de cooperación y de comunicación con los Gobiernos Nacionales interesados y dispuestos a participar en la prevención y superación de las crisis humanitarias, al igual que en la solución de las mismas.

Los temas de desarrollo son un motivo de preocupación especial para Colombia. Proliferan los diagnósticos sobre la situación en el Sur tales como los presentados por el Secretario General en este informe, y en otros documentos que hemos conocido a lo largo del año. Sin embargo, esta proliferación de diagnósticos carece de recomendaciones de acción colectiva e individual necesarias para lograr que los objetivos que fueron adoptados en la Declaración del Milenio se cumplan. Este es un aspecto que merece un estudio más detenido y equilibrado que considere adecuadamente las responsabilidades del Norte y del Sur.

Señor Presidente:

Termino con una reflexión sobre los beneficiarios del papel de Naciones Unidas en el siglo XXI. Las reflexiones sobre el futuro de nuestra organización deben partir de una calificación del pasado en el sistema internacional. ¿Quiénes han sido los grandes beneficiarios del pasado? ¿En qué medida los países en desarrollo han sido los grandes perdedores del pasado? Claramente los países en desarrollo nos hemos beneficiado ampliamente de la existencia de Naciones Unidas. Pero también es claro que no ha sido suficiente. Nos preguntamos, entonces, ¿cómo podemos garantizar que los beneficiarios del futuro sean los pueblos en desarrollo? Muchas de las preocupaciones y retos que el Secretario General ha mencionado en su informe involucran directamente al Sur, a nuestros países. Nos interesa el debate y esperamos que mantengamos vivo este intercambio que se ha originado en los últimos meses para que las soluciones también involucren a nuestros países.

Muchas gracias.

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