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Primera Comisión

(Nueva York, 4 de Octubre de 2000)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, en el debate general de la Primera Comisión.

 

Señor Presidente:

Permítame primero que todo felicitarlo a usted, señor Presidente, al igual que a los demás miembros de la Mesa, por su elección para dirigir los trabajos de esta Comisión. Estamos seguros que su amplia experiencia nos permitirá lograr resultados exitosos en los trabajos de esta sesión. Quisiera también agradecer a su antecesor, el Embajador Raimundo González de Chile, por la excelente labor que realizó en la dirección de esta Comisión el año anterior.

ARMAS PEQUEÑAS

Si bien son graves y bien conocidas las consecuencias de la acumulación y circulación excesivas de armas pequeñas en el mundo, porque su uso indebido conduce, entre otros fenómenos, al aumento de delitos violentos, a las agresiones domésticas, al suicidio y al asesinato, cuando las armas se introducen ilegalmente en un país como Colombia y éstas quedan, por lo tanto, fuera del control del Estado y en manos de actores al margen de la ley, las consecuencias son aún más graves porque transcienden del plano de la seguridad nacional al de la seguridad regional e internacional.

La lucha contra los que trafican con material bélico se encuentra entre las prioridades del Gobierno de Colombia. Bandas de traficantes de armas, muchas de las cuales hacen parte de redes internacionales, son desarticuladas constantemente por las autoridades nacionales en operativos que abarcan distintas partes de nuestro territorio.

A Colombia llegan por canales clandestinos e ilícitos una gran cantidad de armas pequeñas que circulan en países donde se han superado confrontaciones armadas. Esta es una tendencia que debe frenarse, realizando acciones dirigidas a evitar que traficantes y delincuentes tengan acceso a estas armas. De lo contrario, las armas en circulación seguirán siendo utilizadas en el comercio ilegal o como moneda, a cambio de drogas u otros productos ilegales.

El desarrollo de estrategias colectivas para combatir el tráfico ilícito de armas pequeñas, implica tener en cuenta que la demanda de armas ilegales es generada por grupos o individuos al margen de la ley que, interesados en subvertir el orden constitucional y propagar la violencia para lograr sus objetivos, recurren al mercado ilícito para adquirir las armas que les son vedadas por las disposiciones legales de los países donde operan. De otra parte, se debe tener en cuenta que la oferta ilícita de armas es generada por comerciantes que, aprovechando la laxitud o la falta de control sobre la producción, distribución y venta de armas pequeñas y ligeras y sus municiones, se lucran de la muerte y la miseria que genera el tráfico ilícito de estas armas.

Debido a que parte del tráfico ilícito de armas está inmerso en una economía subterránea, que comprende un conjunto de mercados negros internacionales apoyados por sus propias fuentes de abastecimiento, redes de comunicación y distribución, y sus propios sistemas financieros, es fácil concluir que la lucha contra este flagelo requiere formalizar acuerdos de cooperación internacional sobre estos aspectos del problema.

Como uno de los países más afectados por el problema del tráfico ilícito de armas, Colombia participa en el proceso que se adelanta en Viena para la negociación de un Protocolo orientado a combatir este tráfico. No obstante, Colombia considera que un instrumento internacional que sirva para prevenir y finalmente erradicar el tráfico ilícito de armas, debe enfocarse principalmente en aquellas medidas que permitan garantizar la legitimidad del comercio de armas y prevenir su desvío por canales ilícitos.

Desde que Colombia presentó a la Asamblea General de las Naciones Unidas la iniciativa de convocar a una Conferencia Internacional sobre el Comercio Ilícito de Armas, en todos sus aspectos, y ésta la adoptó mediante la resolución 46/36 H de 1991, se logró mantener viva esta iniciativa, particularmente entre los países afectados por este flagelo. Siete años después, con la adopción de la resolución 53/77 E, la Asamblea General decidió celebrar dicha Conferencia en el año 2001. Colombia confía en que la Conferencia será la ocasión para involucrar a la comunidad internacional en la solución de un problema que, como el tráfico ilícito de armas, no da más espera.

MINAS

Colombia ratificó la Convención sobre prohibiciones o restricciones del empleo de ciertas armas convencionales que puedan considerarse excesivamente nocivas o de efectos indiscriminados el 6 de marzo del 2000, al igual que sus cuatro protocolos. Adicionalmente, ratificamos la Convención sobre Prohibición de Minas Antipersonales, Convención de Ottawa, el pasado 6 de septiembre del 2000, en el marco de la Cumbre del Milenio.

En la vida de muchos colombianos siguen irrumpiendo las minas antipersonales, cada vez con mayor frecuencia, y siempre con aterradores efectos. Como Estado Parte de la Convención de Ottawa, el Estado Colombiano está decidido, tal y como se manifiesta en el primer párrafo del Preámbulo de esta Convención, a poner fin al sufrimiento y las muertes causadas por las minas antipersonales, que matan o mutilan a cientos de personas cada semana, en su mayor parte civiles inocentes e indefensos, especialmente niños, y que obstruyen el desarrollo económico y social, inhiben la repatriación de refugiados y de personas desplazadas internamente, además de ocasionar otras consecuencias severas aún muchos años después de su emplazamiento.

En el proceso de ratificación de la Convención de Ottawa, mi Gobierno tuvo en cuenta la responsabilidad moral y humanitaria que le corresponde de proteger a la población colombiana de los efectos indiscriminados de las minas antipersonales, así como la necesidad sentida del pueblo colombiano. Y, como quiera que en Colombia conocemos el drama que significa la presencia de miles de minas en nuestro territorio, es preciso remover las minas ya sembradas y atender a las víctimas que han cobrado las minas en el conflicto armado. A estos efectos, en Colombia se están desarrollando programas para proporcionar asistencia a esas víctimas en su rehabilitación e integración a la vida social y económica. Esperamos continuar es labor con la ayuda generosa de la comunidad internacional como la que hemos recibido del Gobierno de Canadá.

PLAN COLOMBIA

El conflicto que vive nuestro país ha llevado al Gobierno a la formulación de una estrategia integral que ha sido denominada Plan Colombia. Este Plan tiene como elemento central el proceso de negociación política del conflicto armado y comprende además una estrategia de lucha contra el narcotráfico, así como unas estrategias complementarias de recuperación económica y social y de fortalecimiento institucional y protección de los derechos humanos. El Plan Colombia es una estrategia integral formulada con el objetivo final de lograr la paz como resultado del fortalecimiento del Estado para cumplir con sus responsabilidades. Para el logro de estos objetivos, el gobierno ha solicitado la cooperación internacional basado en el principio de la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico y en el ofrecimiento de apoyo internacional al proceso de paz.

TRATADO DE PROHIBICIÓN COMPLETA DE LOS ENSAYOS NUCLEARES

Colombia es uno de los 44 estados de los cuales se requiere la ratificación del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares para su entrada en vigor. Colombia firmó el CTBT y el proceso de ratificación se haya en curso en el Congreso Nacional. En relación con la Secretaría Técnica Provisional de la Organización Internacional de este Tratado, entre los motivos que tiene Colombia para impulsar la pronta ratificación de este Tratado, está el de superar el inconveniente que en razón de nuestra legislación impide el pago de las cuotas a la Comisión Preparatoria, hasta tanto no se cuente con la ley aprobatoria del tratado.

Sin embargo, Colombia participa en la red sísmica del que será el Sistema Internacional de Verificación del CTBT, a través de una estación sismológica ubicada en El Rosal, cerca a la capital del país.

CONCLUSION

Con la ratificación de la Convención de Ottawa y de la Convención sobre la Prohibición de Armas Químicas, realizada esta última en abril del presente año, y una vez se haya completado el proceso legislativo para la ratificación de la Convención sobre Prohibición de Ensayos Nucleares, Colombia será parte de todos los Convenios multilaterales de desarme y control de armamentos más importantes, con lo cual se reafirma nuestro compromiso con el desarme y con la búsqueda de un mundo más seguro y en paz que podamos legarle con la conciencia tranquila a las futuras generaciones.

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