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Quinta Comisión

(Nueva York, 2 de Octubre de 2000)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, en nombre de los países miembros del Grupo de Río sobre el tema 125: "Escala de Cuotas para el prorrateo de los gastos de las Naciones Unidas".

 

Señor Presidente:

Tengo el honor de hablar en representación de las delegaciones que integran el Grupo de Río. Expresamos nuestro agradecimiento al Presidente de la Comisión de Cuotas, Sr. Ugo Sessi por la presentación del informe que hoy tenemos a nuestra disposición, a quién pedimos llevar a los restantes expertos de la Comisión nuestra sincera manifestación de aprecio por el esfuerzo realizado. Si bien hubiésemos deseado la presencia de un mayor número de recomendaciones y un conjunto de datos convenido para facilitar nuestra labor, estamos conscientes de la dificultad de la tarea encomendada a la Comisión, para responder a un mandato en el que se le pedían recomendaciones sobre la inusual base de 12 propuestas diversas.

Señor Presidente:

Permítame mencionar algunos aspectos que el Grupo de Río considera fundamentales en la tarea que hoy iniciamos para la adopción de la próxima Escala:

Como los miembros de esta comisión recordarán, para el Grupo de Río siempre han sido de preocupación los efectos negativos que la falta de una solución de continuidad tiene en dos grupos de Estados: Aquellos que entre periodos cruzan el umbral de bajos ingresos per cápita, y aquellos que están justo por encima del mismo. En oportunidades anteriores la Comisión de Cuotas ha coincidido con nosotros al señalar esta situación como "claramente injusta". Es responsabilidad de la Asamblea tomar los correctivos. Para el efecto se han propuesto formulas con diversas opciones que merecen nuestro apoyo, que van desde la fijación de un periodo de gracia para aquellos países que cruzan el umbral, hasta formulas nuevas para calcular la cifra del umbral de bajos ingresos per cápita.

Como lo expresamos hace un año en este mismo foro, creemos que ha llegado el momento de enfrentar esta situación, considerando el estudio del problema desde una perspectiva que tome en cuenta la experiencia del Banco Mundial en la fijación de umbrales de ingreso.

En este punto notamos con satisfacción que la propuesta "C" recoge esta perspectiva. Es necesario que la Asamblea considere con un espíritu abierto y constructivo la alternativa descrita en esta propuesta para basar el umbral de bajos ingresos en un método que tiene la virtud de fundamentarse en datos confiables y consideraciones detalladas de las realidades económicas de los países en desarrollo.

Al considerar el coeficiente de desgravación por concepto de bajos ingresos per cápita debe tenerse de presente el contexto de la anterior negociación de la Escala. Es de recordar que este coeficiente se redujo en la escala de cuotas para el periodo 1998-2000 de un 85% a un 80%. Consideramos que las condiciones no están dadas para continuar con esta disminución y que el porcentaje actual debe mantenerse.

En cuanto al Período Estadístico Básico, reiteramos nuestro parecer de que lo más conveniente es mantener el actual término de seis años, como mecanismo para neutralizar en alguna medida las fluctuaciones excesivas en el ingreso de los Estados Miembros durante el periodo básico. Aquí debemos coincidir con otras delegaciones que han señalado que la propuesta de efectuar recálculos anuales automáticos entra en franca contradicción con el artículo 160 del reglamento de la Asamblea General, el cual es claro al señalar que la Escala de Cuotas no estará sujeta a revisión general durante tres años por lo menos.

El Grupo de Río favorece el mantenimiento en la metodología del ajuste en función de la carga de la deuda, utilizando el enfoque del total de la misma. Consideramos que al ser el tema de la carga de la deuda uno de los temas internacionales prioritarios en el nuevo milenio, mal haría la Asamblea General de las Naciones Unidas ignorando en el tema de la escala de cuotas los efectos que la carga de la deuda impone a las economías en desarrollo. Un simple recordatorio de esto lo constituye el hecho de que de los 189 miembros de las Naciones Unidas que están hoy aquí representados, 46 están actualmente calificados como severamente endeudados.

Permítame señalar también que uno de los problemas fundamentales que tendrá que resolver la Comisión es el que plantea la cuestión de aquellos casos en los que la divergencia entre los índices de inflación y los tipos de cambio deben considerarse como excesivos. Deben evitarse distorsiones exageradas que desconozcan el crecimiento real de las economías de los países y afecten su capacidad de pago.

Surge del informe de la Comisión, que algunos expertos presentaron el problema especifico de las variaciones en los aumentos de las contribuciones en más del 50%, que no guardan ninguna relación lógica con el crecimiento real de la economía de esos países y su situación económica y social. Esta problemática afecta un buen número de países de América Latina, pero la falta de flexibilidad ante una situación que requiere un tratamiento más justo, bloqueó toda iniciativa que hubiera evitado que nuestro continente pueda llegar a verse afectado.

Lamentamos dicha actitud y no nos explicamos porqué, si en el informe se expresa claramente la necesidad de determinar tipos de cambios para corregir los datos nacionales con fluctuaciones importantes, (párrafos 85 y 88) y algunos expertos pusieron de relieve esta situación particular, que resultaban en aumentos disparatados en las contribuciones, la Comisión no tomó esas ideas como propias para evitar la posibilidad de que esta región se vea tan perjudicada respecto a su capacidad de pago, ni tampoco realizó ninguna recomendación pertinente.

¿Es que acaso los países desarrollados bajaron su crecimiento económico de tal forma, y América Latina tuvo un crecimiento económico en términos reales de más del 50% como para justificar los resultados de algunas propuestas? No. No es el caso.

Así mismo vemos en el párrafo 96 que con lógica, la Comisión decidió sustituir el TCM por el TCAP en una serie de casos específicos, pero no vemos porque no puede hacerlo también en las situaciones de países de América Latina, como pueden ser el caso de Colombia o Cuba entre tantos.

Adicionalmente, queremos recordar que en nuestra región, en la década de los 90's se vieron las peores crisis financieras, desde el efecto tequila hasta la devaluaci6n del Real. También en estos países, aún se viven los efectos devastadores del huracán Mitch y el fenómeno conocido como " El Niño".

Señor Presidente:

Con relación al proceso de recolección de datos estadísticos, el Grupo de Río, es del criterio de que no debe ahorrarse ningún esfuerzo para garantizar una transparencia absoluta. El proceso debe garantizar el acceso de los Estados Miembros a sus datos, la posibilidad de presentar sus consideraciones al respecto y sobre todo, el recibir explicaciones convincentes cuando existan divergencias. Es esencial observar un equilibrio en el que la transparencia del proceso no se diluya de forma sumaria en un concepto discutible de confidencialidad.

Permítame expresar finalmente, que aunque de conformidad con los resultados presentados en el Informe de la Comisión de Cuotas la mayoría de propuestas resultan en incrementos importantes para un buen número de los Estados de nuestra región, el compromiso de las delegaciones del Grupo de Río es el de dedicar todos los esfuerzos posibles para alcanzar una solución de consenso, que todos los Estados miembros puedan aceptar y honrar.

Muchas gracias.

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