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Segunda Comisión

(Nueva York, 9 de Octubre de 2000)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, en nombre de los países miembros del Grupo de Río sobre el tema 96: "Actividades Operacionales para el Desarrollo".

 

Señor Presidente:

Tengo el honor de hablar en nombre de los países del Grupo de Río sobre el tema 96 titulado "Actividades Operacionales para el Desarrollo".

La experiencia de las Agencias, Fondos y Programas de las Naciones Unidas ha asegurado la implantación de proyectos útiles y exitosos en muchos países. En América Latina y el Caribe, muchas son las áreas de actuación de las Naciones Unidas: recursos humanos, capacidad institucional, educación, medio ambiente, reforma agraria, desarrollo urbano, igualdad de género y desarrollo de la mujer, lucha contra la pobreza y generación de empleo. Todos estos proyectos se han revelado como instrumentos importantes en la capacitación nacional y en el perfeccionamiento de las políticas públicas de desarrollo social.

Es importante también anotar que el proceso de reformas que las Agencias, Fondos y Programas están llevando a cabo contribuye para la eficiencia de su actuación. Por esta razón, el Grupo de Río apoya estas reformas.

No obstante la experiencia exitosa y las reformas en curso, los recursos para las actividades operacionales no son suficientes, en especial, los llamados recursos básicos. En efecto, la disminución constante de las contribuciones nos preocupa. Nos preocupa más aún, el hecho de que esta disminución y estancamiento en los recursos perjudique de manera particular a países con ingreso medio como algunos de los países de la América Latina y el Caribe.

Es entonces necesario, además de revertir esta situación por medio de una voluntad política más fuerte a favor de las Agencias, Fondos y Programas, reflexionar sobre los criterios apropiados para realizar una adecuada asignación de los escasos recursos para el desarrollo.

Es en este contexto que hacemos un llamado a las Juntas de los Fondos y Programas de las Naciones Unidas y a los países donantes para que presten la debida atención a esta preocupación. Entendemos que la reciente reunión ministerial del PNUD fue una señal positiva de que este compromiso es posible.

Además del aumento de los recursos básicos, debemos buscar formas innovadoras de financiamiento de las actividades operacionales, como los programas de "costos compartidos"(cost-sharing) y los "fondos fiduciarios"(trust funds), así como una colaboración más estrecha con el Banco Mundial y/o los bancos regionales de desarrollo, y una participación más fuerte del sector privado y de la sociedad civil.

Creemos que para la comunidad internacional, la financiación de las actividades operacionales para el desarrollo debe constituir una oportunidad de llevar a la práctica el principio de la corresponsabilidad en la solución de asuntos que, como la erradicación de la pobreza, lucha contra el problema mundial de las drogas, la preservación del medio ambiente, el desarrollo social, los asuntos de carácter humanitario, y la búsqueda de la paz, son de interés compartido.

Un instrumento de gran importancia es la cooperación sur-sur, que ciertamente será una de las principales avenidas de cooperación internacional para el desarrollo en el siglo XXI.

A este respecto, resaltamos con gran satisfacción el apoyo de varias resoluciones de la Asamblea General y del ECOSOC a la cooperación técnica y económica entre países en desarrollo. Entendemos que la creciente incorporación de estas iniciativas en las actividades operacionales de las Naciones Unidas proporciona ventajas importantes, pues permite aprovechar las innumerables experiencias, tecnologías, y recursos humanos ya disponibles en los propios países en desarrollo. De esta manera, alcanzar los resultados deseados se torna una tarea más fácil y rápida.

En los últimos años, los países de la región hemos utilizado la modalidad de cooperación sur-sur no solamente con recursos externos, sino también con la movilización de sus propios medios de financiamiento. Estos proyectos han promovido la cooperación técnica en áreas como comercio, educación, medio ambiente, agricultura, salud, administración, saneamiento, energía, ciencia y tecnología. Por lo tanto, el Grupo de Río cree que esta modalidad tiene un gran potencial, que necesita ser explorado y apoyado cada vez más.

Por otra parte, quisiera llamar la atención sobre otros dos conceptos importantes: "propiedad nacional" (national ownership) y la "ejecución nacional" de las actividades operacionales. En efecto, la utilización de las tecnologías y experiencia nacionales en la ejecución de las actividades operacionales asegura una absorción más eficiente y rápida de la cooperación técnica. De este modo, los proyectos deben ser llevados a cabo con cierta flexibilidad, ajustándose a las características, capacidades y necesidades de cada país.

Señor Presidente:

La cuestión del desarrollo sigue siendo uno de los desafíos más importantes que la comunidad internacional enfrenta. En los años 90, la comunidad internacional definió una extensa agenda para el desarrollo económico y social a través de una serie de Cumbres y Conferencias Internacionales. Sólo las Naciones Unidas, con su universalidad y neutralidad, pueden llevar adelante esta agenda. Por lo tanto, la renovación del apoyo político y financiero a sus Agencias, Fondos y Programas es crucial.

Muchas gracias.

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