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Tercera Comisión

(Nueva York, 11 de Octubre de 2000)

Intervención del Embajador de Colombia en Misión Especial, Doctor Alvaro Tirado Mejía, ante la Tercera Comisión de la Asamblea General en nombre de los países miembros del Grupo de Río sobre el tema 110: "Promoción y Protección de los Derechos de los Niños".

 

Señora Presidenta:

Colombia se complace en hacer uso de la palabra en su calidad de Secretaria Pro-Tempore del Grupo de Río, mecanismo de consulta y coordinación política del más alto nivel, conformado por 19 países de América Latina y el Caribe, para promover los ideales del mantenimiento de la paz, el fortalecimiento de la democracia y el desarrollo sostenible en nuestra región,

El tema 110 de nuestro programa de trabajo, referido a la promoción y protección de los derechos del Niño, ha merecido siempre una especial consideración por parte de los países miembros del Grupo de Río. Los programas de apoyo a la niñez forman parte del compromiso regional con la dimensión humana del desarrollo, complementada con una concepción integral de los derechos humanos y del respeto por la dignidad de la persona humana.

Disponemos de varios instrumentos jurídicos regionales e internacionales para guiar a nuestros pueblos y gobiernos en la defensa y protección de la infancia, a la vez que asegurar a los niños el ambiente más apto para su crecimiento y desarrollo. La base fundamental está constituida por la Convención sobre los Derechos del Niño, firmada y ratificada por todos los países integrantes del Grupo de Río, y las labores del Instituto Interamericano del Niño, una institución fundada en 1927 con el ánimo de apoyar las políticas públicas de la niñez, promover los vínculos del Estado con la sociedad civil y formar una conciencia regional sobre los problemas de los niños.

Por ello, deseamos expresar nuestra complacencia por la adopción de los dos recientes Protocolos Facultativos de la Convención sobre los Derechos del Niño. El referido a la Participación de niños en Conflictos Armados y el relativo a la Venta de niños, Prostitución infantil y la utilización de niños en la Pornografía, que la mayoría de nuestros países ya ha firmado o están en proceso de hacerlo.

Así mismo, quisiéramos señalar que en el curso del último se han adoptado, a nivel regional, dos documentos vinculados con este tema: la Declaración de Montevideo aprobada al término de las deliberaciones de la Conferencia Regional de América Latina y el Caribe sobre la utilización de niños como soldados, y la Resolución de la OEA sobre niños en conflictos armados. Además, actualmente, se celebra en Jamaica, el V Encuentro Ministerial sobre Infancia y Políticas Sociales de las Américas, cuyas conclusiones contribuirán al proceso preparatorio de la Asamblea Extraordinaria del año 2001 de seguimiento a la Cumbre Mundial de la Infancia.

A pesar de todo cuanto hemos avanzado en proteger a la niñez, sabemos que todavía quedan muchas cosas por hacer. En muchas partes del mundo, incluida nuestra región, aún estamos rezagados en atender las necesidades de los niños. Es fácil comprobarlo ante los informes que muestran las carencias y abusos a los cuales siguen sometidos millones de niños.

En su conjunto en el mundo, 13 millones de niños han quedado huérfanos como consecuencia del VIH/Sida; 130 millones de niños en edad escolar primaria, principalmente niñas, no asisten a clase; 250 millones están atrapados en las redes del trabajo infantil. Para no referirnos a los que padecen desnutrición, les falta de atención de salud, son víctimas de la explotación sexual, el secuestro o el maltrato, en general.

Por todo ello, los países del Grupo de Río consideramos necesario, hoy más que nunca, actuar en común de acuerdo con los principios y obligaciones que rigen respecto a la protección y promoción de los derechos de los niños. Pero, sobre todo, que asumamos el compromiso moral que nos corresponde frente a los seres más vulnerables de la sociedad, los niños, con quienes tenemos una responsabilidad ineludible.

Creemos firmemente en los valores de la cooperación y la solidaridad internacionales; en el trabajo conjunto de las organizaciones internacionales y de las organizaciones no gubernamentales, así como en la efectiva y responsable actuación de todos los sectores de la sociedad civil. Reconocemos la valiosa labor que viene desempeñando el sistema de Naciones Unidas en la protección y promoción del bienestar de la infancia, y de manera notable la colaboración que presta UNICEF a las autoridades nacionales, con el concurso de la sociedad civil de nuestros países, para ejecutar los planes y programas nacionales en favor de la niñez.

Igualmente, merece nuestro decidido apoyo la incansable labor que realiza el señor Olara Otunnu, Representante Especial del Secretario General para los niños y los conflictos armados. El reclutamiento de menores y las acciones de combate dirigidas deliberadamente contra los niños, en particular, son prácticas que rechazamos y condenamos. Atribuimos gran importancia a las campañas de sensibilización de la opinión pública sobre estas prácticas y a las visitas que realiza el Representante Especial a varios escenarios de conflicto en donde los niños están más expuestos a estos peligros. Hacemos un llamado a todas las partes en conflictos armados, para que cesen estas prácticas que afectan gravemente el desarrollo de los menores.

Los países miembros del Grupo de Río seguiremos atentos a las necesidades especiales de aquellos niños, niñas, y adolescentes del mundo que, por razón de conflictos, la pobreza rural o la intolerancia social, se ven sido obligados a huir con sus familias de sus lugares de residencia para convertirse en refugiados, desplazados dentro de su propio país, trabajadores en las calles de las grandes ciudades, o que viven en situaciones de discriminación social y racial.

Destacamos, igualmente, y seguiremos apoyando la labor realizada por la Relatora Especial de la Comisión de Derechos Humanos encargada de brindar atención a la venta de niños, la explotación sexual con fines de prostitución y la pornografía infantil, señora Ofelia Calceta-Santos.

Deseo terminar, señora Presidenta, con una referencia al Comité de los Derechos del Niño. Hacemos expreso nuestro apoyo a la labor que viene cumpliendo el Comité dentro de su mandato de velar por el respeto de las obligaciones y compromisos contraídos por los Estados al suscribir la Convención. Es de prever que en el futuro, los dos protocolos recientemente aprobados exigirán amplia atención del Comité de expertos. Por lo tanto, cobra mayor importancia la necesidad de que los Estados parte acepten la enmienda del párrafo 2 del articulo 43 de la Convención, mediante la cual se aumenta de 10 a 18 el número de expertos del comité. Exhortamos a los Estados que aún no lo han hecho, a que obren en este sentido.

Muchas gracias, señora Presidenta.

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