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Tercera Comisión

(Nueva York, 26 de Octubre de 2000)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, sobre el tema 114: "Cuestiones relativas a los derechos humanos".

 

Señora Presidenta:

Deseo comenzar expresando el reconocimiento de mi delegación a la Honorable Alta Comisionada para los Derechos Humanos, señora Mary Robinson, por su informativa presentación el pasado día martes. Así mismo, deseo agradecer el esfuerzo de su Oficina este año en proveernos de manera oportuna la documentación requerida para el examen de este tema.

Señora presidenta:

La promoción y protección de los derechos humanos es uno de los fundamentos de la misión de las Naciones Unidas en el mundo. Todos los Estados miembros de la organización hemos declarado, además, que promover y proteger estos derechos es un fundamento del orden social y es un deber de todo gobierno. En adición, al aceptar los instrumentos jurídicos internacionales en la materia hemos acordado diversos mecanismos para hacer exigible a los Estados el cumplimiento de esta obligación.

¿Por qué , entonces, existen tantas discrepancias entre el goce efectivo de los derechos humanos en el mundo y los esfuerzos que realizan los Estados? Permítame, señora presidenta, ofrecer unos breves comentarios sobre esta preocupante situación.

1. No podemos desconocer que el mundo ha registrado un gran progreso en la adopción de normas sobre el respeto de los derechos humanos. Se ha avanzado incluso en el establecimiento de una jurisdicción universal para juzgar delitos graves. Sin embargo, el mayor reto para los gobiernos no radica en ampliar la legislación, sino en volver estas normas parte de la conducta humana, bases de la convivencia social y guías para una vida ética.

2. Debemos reconocer también que, a pesar de las buenas intenciones, este reto presenta mayores dificultades a unos países que a otros, por una diversidad de razones que deberían tomarse en cuenta. Por ejemplo:

* Es mayor el reto para los países que recién emergen de prolongadas dictaduras, que para aquellos con instituciones democráticas firmemente establecidas.

* Es mayor el reto para los países que padecen conflictos armados con gran número de refugiados y desplazados internos, que para aquellos cuyos ambientes de paz inspiran imágenes en las páginas de almanaques.

* También es mayor el reto para países que atraviesan difíciles situaciones económicas causadas por condiciones adversas de los mercados, altos niveles de endeudamiento externo o que han sido debilitados por la globalización.

* Es mayor para los países que enfrentan – por sí solos, con frecuencia – los grandes males que aquejan a la humanidad hoy día, como el problema de las drogas, las epidemias de salud o el deterioro ambiental.

3. No obstante estas circunstancias, todos los Estados están llamados a promover los derechos humanos universalmente reconocidos y proteger las libertades fundamentales. Por lo tanto, debemos proveer instituciones democráticas y transparentes a nuestros ciudadanos, generar condiciones económicas favorables para el desarrollo social y responder a los problemas modernos que amenazan el bienestar de la población. Y por sobre todo, debemos tener el firme compromiso de ofrecer garantías para el ejercicio de estos derechos. Así, al menos, es como mi país entiende el reto de promover y proteger los derechos humanos.

4. Por estas razones, señora Presidenta, recomendaríamos que antes de precipitarnos a emitir juicios sobre situaciones particulares de derechos humanos en el mundo, tuviéramos el cuidado de examinar, por ejemplo, las metas por alcanzar en un área con referencia a logros obtenidos en otra. Se debería prestar atención a la magnitud de los problemas sociales que enfrenta un país y la determinación con la que actúa para superarlos. Mirar si hay esfuerzos para preservar la democracia o intentos de ahogarla; si la sociedad civil dispone de libertad para expresarse libremente. En fin, debemos discernir las circunstancias propias de cada país y situación.

5. Existirán siempre, como es natural, diferencias de opinión sobre los criterios aplicables para mejorar el goce de los derechos humanos. Pero, en cualquier caso, no podrá hacerse caso omiso al grado de voluntad y empeño de los gobiernos con la causa de los derechos humanos.

Señora presidenta:

6. La política del gobierno de Colombia es cumplir los compromisos de derechos humanos que tiene con sus propios ciudadanos y con la comunidad internacional. Y lo hará aun en medio del clima de enfrentamiento armado que existe en nuestro país. Lo hará aun en medio de las condiciones económicas desfavorables que afectan nuestra población. Y lo hará aun realizando las acciones exigidos por nuestra lucha contra el problema mundial de las drogas y sus delitos conexos. No, señora Presidenta, no dejaremos de persistir en nuestra causa con los derechos humanos.

7. Y lo estamos haciendo, al menos, de tres maneras. Primera, mediante ejecución de una "Política de promoción, respeto y garantía de los derechos humanos y de aplicación del derechos internacional humanitario" promulgada en 1999 y conducida directamente por el Vicepresidente de la República (1). Segundo, el trabajo conjunto que hacemos con representantes de la comunidad internacional, en particular la Oficina de Derechos Humanos instalada en Bogotá, a solicitud de nuestro gobierno. Y tercero, la puesta en marcha de un ambicioso Plan Colombia, guiados por la esperanza de construir la paz entre los colombianos en cuatro direcciones:

* La recuperación económica y social del país;

* El proceso de negociación del conflicto armado;

* La lucha contra el fenómeno de las drogas; y

* El fortalecimiento de las instituciones nacionales

Señora presidenta:

Creemos que la esperanza de alcanzar la paz, no sólo en Colombia sino en muchas otras partes del mundo, yace en el respeto a los derechos humanos. Mi país seguirá participando activamente en diferentes órganos de las Naciones Unidas que promueven la causa de la paz, los derechos humanos y el derecho internacional humanitario en el mundo.

Seguiremos comprometidos con otros países y organizaciones de la sociedad civil en mejorar los criterios para asegurar el goce de los derechos humanos para todas las personas.

Muchas gracias, señora Presidenta.

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