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Plenario

(Nueva York, 15 de Octubre de 2001)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 11: Informe del Consejo de Seguridad.

 

Señor Presidente:

Debo comenzar expresando la importancia que tiene para Colombia la consideración de este tema de la Agenda, entre otras razones debido a nuestra responsabilidad actual como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Sin embargo, es nuestra condición regular de miembro permanente de esta Asamblea lo que nos impone una obligación adicional para proponer al plenario algunas reflexiones relacionadas con el contenido y la estructura del informe que hoy analizamos. Lo hacemos con el mejor ánimo constructivo porque creemos que a este informe debe dársele un adecuado significado político. Lo hacemos además, porque entendemos que, en gran medida, el contenido que hoy consideramos en el documento A/56/2 así como los textos similares de años anteriores, reflejan una relación distante entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea General.

Señor President:

Quisiera en primera instancia referirme a los aspectos formales del informe. El primer borrador fue presentado a los miembros del Consejo en los primeros días de septiembre de este año. Durante la sesión de consultas informales destinada a la consideración de este documento cuestionamos la utilidad y el contenido del mismo e insistimos en la necesidad de iniciar un debate al seno del Consejo que permitiera la elaboración de un informe que fuese útil en la Asamblea General.

Lamentablemente, debemos afirmar que nuestras propuestas y la de otros colegas formuladas en el mismo sentido tuvieron poca acogida. Claramente, entre algunos de los miembros permanentes y, paradójicamente, entre varios funcionarios de la Secretaría, parece no existir ni el ánimo ni la disposición de modificar un documento que se nos presentaba como un hecho cumplido. En consecuencia, la consideración del informe en reunión pública fue una formalidad que no se compadece con la importancia política que debe otorgársele a este documento que se envía a la Asamblea General, el órgano supremo de Naciones Unidas. En esta sesión dejamos también constancia de nuestra insatisfacción.

La falta de un ejercicio serio y apropiado por parte del Consejo se confirma en la parte II del informe, capítulo 41 (página 241) del documento que hoy consideramos, donde se señala la ausencia de un análisis y la tendencia a aprobarlo en forma mecánica. Colombia considera, en consecuencia, que el informe no refleja el hecho de que el Consejo es responsable políticamente (accountable) por sus acciones u omisiones ante la Asamblea General. Lo que tenemos ante nosotros es una recopilación simple de documentos, que no es nada diferente a un registro formal de actividades del Consejo. De hecho, la gran mayoría de los textos que incluye el informe ya han sido publicados.

Carecemos en la Asamblea General de un documento analítico, ágil, informativo, novedoso y breve que informe verdaderamente sobre las actividades del Consejo y que fortalezca de manera natural la relación entre ambos órganos. La realización de esta aspiración es algo en lo que debemos trabajar todos los miembros del Consejo con la plena consciencia de que no siempre existirán las condiciones propicias que permitan una reforma adecuada y visionaria del contenido y el formato de este informe.

Comprendemos que ha habido intentos en el pasado por lograrlo. Entendemos que es un documento presentado por consenso entre todos los miembros del Consejo. Sabemos que habría dificultades políticas al momento de acordar un texto analítico sobre las actividades de este órgano encargado de velar por la paz y la seguridad internacional.

No obstante, debemos afirmar en forma categórica que estos informes no tienen un valor agregado propio ni aportan elementos sustantivos para permitir a los miembros de Naciones Unidas una evaluación adecuada sobre la forma como fueron cumplidas las responsabilidades del Consejo en el período correspondiente.

Señor Presidente:

Quiero ahora mencionar brevemente un tema sustantivo que tiene relación con el informe que consideramos el día de hoy.

Con el fin de resaltar la relación entre este informe y la eficacia del Consejo, queremos hacer una breve referencia a las decisiones trascendentales que han sido tomadas en las últimas semanas y que han afectado a todos los miembros de Naciones Unidas. Nos referimos de manera particular a la Resolución 1373 sobre terrorismo internacional y a las implicaciones que la misma pueda tener sobre las relaciones entre la Asamblea General y el Consejo de Seguridad.

A diferencia de las demás resoluciones del Consejo que han sido expedidas bajo el capítulo VII, esta resolución que busca combatir la mayor amenaza a la paz y la seguridad internacional sólo podrá ser exitosa si se cuenta con el concurso y la cooperación de todos o de la gran mayoría de los miembros de Naciones Unidas.

Las características particulares de esta resolución, junto con la necesidad de forjar un compromiso global contra el terrorismo, debe llevarnos a reflexionar, entre otras cosas, sobre la utilidad de un informe del Consejo de Seguridad como el que tenemos ante nosotros. No es posible que actuemos en esta nueva estructura del sistema internacional sin sistemas colectivos de información ágiles que exalten la confianza de los miembros de la Organización en el Consejo de Seguridad. Y aun cuando el informe del Consejo de Seguridad no es ni será la fuente principal de información, sí constituye uno de los elementos centrales para que el Consejo de Seguridad encuentre en la Asamblea General el respaldo político a sus decisiones.

Señor Presidente:

La relación directa entre estos dos de los órganos principales de Naciones Unidas siempre conducirá a explorar alternativas para introducir cambios o, al menos, para reflexionar sobre los cuestionamientos que puedan hacerse sobre el papel que cada uno cumple. Con ese espíritu en nombre del Consejo asistimos a la reunión del Grupo de Trabajo de la Asamblea el pasado 13 de Junio, en sesión que seguirá siendo recordada como altamente participativa y productiva. En el reporte que presentamos dimos cuenta de los reclamos que se formularon para que el Consejo de Seguridad pudiera aparecer más cercano, mas integrado y si se quiere mas sintonizado con las expectativas y aspiraciones que frente a él tiene la totalidad de los estados integrantes de las Naciones Unidas, comenzando por los propios 15 miembros del Consejo.

Confiamos en que las opiniones expresadas durante este debate por parte de los participantes serán una base importante para una discusión productiva en el Grupo de Trabajo sobre Documentación y Procedimiento del Consejo de Seguridad. Aspiramos a que en la próxima Asamblea General contemos con un mejor informe que se ajuste a las nuevas exigencias del mantenimiento de la paz y la seguridad internacional.

Gracias Señor Presidente.

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