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Plenario

(Nueva York, 19 de Noviembre de 2001)

Intervención del Representante Alterno de Colombia, S.E. el Embajador Nicolás Rivas, Tema: Guía General para la Aplicación de la Declaración del Milenio

 

Señor Presidente,

Mi delegación desea expresar sus agradecimientos al Secretario General por el amplio y detallado informe que nos ha presentado, en el cual plantea una guía general para la aplicación de la Declaración del Milenio. Los objetivos fijados y las estrategias propuestas merecen el apoyo de mi país por ser instrumentos adecuados y necesarios para asegurar un mundo más pacífico, más próspero y más justo.

La Cumbre del Milenio permitió identificar cuestiones que nos afectan a todos y que debemos enfrentar como parte de un desafío al que ningún Estado puede sustraerse. Se enunció una agenda de paz, de desarrollo y de esperanza para un mundo atribulado por la pobreza absoluta, la intolerancia, el tráfico ilícito de drogas y armas, el terrorismo y la delincuencia transnacional, la corrupción, la proliferación de armas, la discriminación, la propagación de enfermedades como el VIH/SIDA y el paludismo, el deterioro del medio ambiente y el desarrollo desequilibrado, entre otros.

Los Jefes de Estado y de Gobierno reafirmaron su decisión de establecer una paz justa y duradera en todo el mundo mediante la solución pacífica de los conflictos en consonancia con el derecho internacional y los principios de la justicia y el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Tolerancia, igualdad, solidaridad, libertad, respeto a la naturaleza y responsabilidad mutua fueron reconocidos como valores fundamentales, esenciales para las relaciones internacionales en el siglo XXI.

Señor Presidente:

Desafortunadamente, hoy nos reunimos bajo la sombra de los actos terroristas del 11 de septiembre. Como nunca antes, tenemos un objetivo en común que nos une y nos identifica: enfrentar al terrorismo internacional por encima de las fronteras, de las ideologías, de las religiones, de las razas y de las culturas. Los ataques terroristas han cambiado nuestra percepción del mundo y exigen la consolidación de una alianza global contra este flagelo que deberá ser liderada por las Naciones Unidas. Ello hace aún más urgente la pronta aplicación de la Declaración del Milenio.

Vencer el terrorismo exige intensificar la lucha contra fenómenos conexos como el tráfico de drogas ilícitas y el lavado de dinero. Como lo ha reiterado Colombia en innumerables escenarios internacionales, hay que controlar la producción y el consumo de drogas ilícitas sin olvidar que se trata de un negocio complejo y transnacional, cuyas ganancias circulan por el sistema financiero internacional y financian el terrorismo. La laxitud en el control de las entidades financieras y la existencia de paraísos fiscales y bancarios facilita a las organizaciones criminales internacionales el financiamiento de la violencia y el terrorismo. También es preciso eliminar la producción y comercialización sin control de insumos químicos e intensificar la lucha contra la delincuencia transnacional, incluidos la trata y el contrabando de seres humanos.

Señor Presidente:

Como lo afirmó el Presidente de Colombia durante el Debate General, "ninguna de las prioridades identificadas en la Cumbre del Milenio fue enfatizada tanto como la necesidad de hacer que la globalización beneficie a todos los pueblos del mundo. Es necesaria una reflexión profunda en la que se reconozca la responsabilidad que nos concierne para humanizar la globalización y asegurar que en ella se reflejen los intereses de todos los países y regiones".

Es preciso entonces, como estrategia de desarrollo de la Declaración del Milenio encaminada a erradicar la pobreza absoluta, crear un sistema comercial y financiero multilateral abierto, equitativo, previsible y no discriminatorio. Un nuevo marco de asociación mundial que asegure un crecimiento económico sostenido y un desarrollo sostenible a los países menos adelantados. Pero para que esto sea viable, es necesario eliminar todas las barreras y obstáculos comerciales que enfrentan los países en desarrollo y movilizar los recursos necesarios para financiar su desarrollo.

En este contexto, la Conferencia sobre Financiación para el Desarrollo a celebrarse el próximo año en México adquiere una relevancia especial. Es indudable que a menos que se movilicen los recursos financieros necesarios y que podamos avanzar hacia una nueva arquitectura que asegure la estabilidad del sistema financiero internacional, los compromisos y derroteros trazados en la Cumbre del Milenio serán letra muerta. Con el mismo criterio, debemos impulsar la realización de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sostenible que tendrá lugar el año próximo en Johannesburgo, donde se deberá adoptar una carta de navegación que nos permita lograr una verdadera armonía entre los pilares de crecimiento económico, desarrollo social y preservación del medio ambiente.

Otro aspecto prioritario para la guía de aplicación de los objetivos definidos en la Cumbre del Milenio es la protección de la sociedad civil en los conflictos armados, en particular de las mujeres, los niños y los trabajadores humanitarios. También se requiere un aumento en la cooperación internacional para la prevención de los conflictos y una mayor capacidad para ayudar a los países a consolidar y restablecer la paz. Para aumentar la eficacia de las Naciones Unidas en el mantenimiento de la paz debemos dotarla de los recursos e instrumentos necesarios en materia de prevención de conflictos, consolidación de la paz y reconstrucción en la etapa post-conflicto.

Mi delegación comparte las apreciaciones del Secretario General en cuanto a la importancia de poner fin a la cultura de la impunidad mediante el juzgamiento de los autores de gravísimos crímenes internacionales. En este sentido, destacamos la importancia histórica de la creación de la Corte Penal Internacional y reafirmamos nuestro apoyo a las medidas dirigidas a promover su rápida puesta en marcha y su eficaz funcionamiento. Otro gran reto es el HIV/SIDA. Estimamos esencial una intensa acción global para combatir esta enfermedad, al igual que un mayor giro de recursos para programas que busquen reducir su impacto.

Señor Presidente:

En la Cumbre del Milenio los líderes del mundo reafirmaron su responsabilidad y su compromiso con un nuevo curso para la comunidad internacional en el siglo XXI orientado por dos objetivos esenciales: la paz y el desarrollo. Nos corresponde obrar con sabiduría para divisar e implementar medidas concretas efectivas y eficaces para cumplir con los compromisos señalados en la Declaración del Milenio. Colombia apoya toda iniciativa que se tome para hacer efectivos los propósitos fijados en la Declaración del Milenio.

Es nuestro deber consolidar unas nuevas Naciones Unidas que puedan asumir estos retos. Los objetivos precisos y las estrategias de acción claras que incluye el documento del Secretario General constituyen un importante avance hacia esa meta. Confiamos en que estaremos a la altura de ese desafío.

Concluyo manifestando que esta guía deberá convertirse en una eficaz acción que ayude a consolidar los principios de justicia e igualdad. La activa participación de todos los Estados en la aplicación de la Declaración del Milenio asegurará un mejor futuro para la humanidad. Un futuro donde todos los seres humanos sean liberados de los temores, los odios, la pobreza y la guerra.

Muchas Gracias.

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