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Plenario

(Nueva York, 25 de Septiembre de 2001)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 10: "Memoria del Secretario General".

 

Señor Presidente:

Señor Secretario General:

Señoras y Señores:

Comienzo esta intervención en el seno del quincuagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General, dando un especial agradecimiento al Secretario General por la elaboración y presentación de la Memoria sobre la labor de la Organización contenida en el documento A/56/1. E igualmente, le expreso mis más sinceras felicitaciones por su reelección, la que considero muy justa y acertada, por la excelente labor que usted ha venido desempeñando al frente de la Organización.

Deseo también reiterar nuestro sincero sentimiento de pesar y dolor por el atentado terrorista ocurrido en el pasado 11 de septiembre, así como nuestra solidaridad para con el pueblo y el gobierno norteamericano que fueron objeto del más grave atentado ocurrido contra su seguridad, los derechos humanos de su población y contra su derecho a la paz. Sin duda alguna este hecho llama en especial la atención de la Organización y la de todos sus Miembros, sobre la necesidad de adoptar medidas concretas y eficaces para perseguir a quienes cometieron y apoyaron esos actos terroristas y someterlos a la justicia, así como para combatir unidos este grave flagelo para la humanidad, y prevenir en el futuro nuevos actos terroristas que atenten contra la seguridad y la paz internacional.

Ahora bien, con el ánimo constructivo que nos debe caracterizar en los actuales momentos a los Estados Miembros de la Organización, veo con preocupación que el Informe del Secretario General no se refiere con la relevancia requerida al fenómeno del terrorismo, cuando éste se sabe presente en el mundo entero. Quiero hacerlo resaltando que en este Informe el Secretario General alude solo en forma marginal al terrorismo, cuando en el contenido ha debido hacerse una mención abierta y directa sobre la actividad de la Secretaría y de la Organización en este campo, para mantener alerta a la humanidad de lo que significa el terrorismo como una grave amenaza internacional. Es claro que existe y seguirá existiendo este flagelo para la humanidad, y quienes representamos a nuestros países en esta Organización, tenemos la obligación de exigir y de exigirnos más frente a una tarea que demanda instrumentos y medidas eficaces para combatirlo.

De otro lado, es incuestionable la importante labor que ha venido desarrollando la Organización especialmente durante el último año en temas de la mayor envergadura, y que constituyen los pilares de su existencia, cuales son la paz y la seguridad internacional, tal como se demuestra en sus Memorias, mediante las diferentes operaciones de mantenimiento de la paz que se han desarrollado en diversos Estados afectados gravemente en sus estructuras política, económica y social por los conflictos internos, así como a través de la muy destacada función mediadora que el Secretario General ha venido cumpliendo.

En este orden de ideas, considero que la Organización debe intensificar el fomento de la cooperación entre los Estados Miembros y los diversos organismos existentes dentro de las Naciones Unidas, las organizaciones regionales, las Organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil, así como mantener estrecho contacto con organismos regionales y subregionales de prevención de conflictos y promoción de la estabilidad política. También corresponde a la Organización reafirmar el compromiso de los Estados Miembros por defender, respetar y promover los derechos humanos, los cuales son fundamentales para la construcción de un mundo en paz, así como hacer importantes esfuerzos por crear mecanismos que permitan la reducción del consumo de drogas, que tanto afectan no sólo la salud pública en los Estados consumidores, sino que conllevan graves consecuencias en el orden público de los Estados productores por los efectos desestabilizadores y corruptores de los Estados generadas por el tráfico ilegal de las mismas y su comercio ilícito.

Por otra parte, y como lo determinó recientemente el Consejo de Seguridad durante la Presidencia de Colombia, debe existir un compromiso de todos los Estados Miembros por erradicar la peligrosa abundancia de armas pequeñas y armas ligeras en el mundo, que ponen en riesgo la seguridad nacional de los Estados Miembros, y la seguridad internacional. Es preciso avanzar en este tema, reconociendo que la proliferación de estas armas y el negocio de tráfico ilegal de las mismas, alimenta los conflictos internos de los Estados. Quiero manifestar a este respecto, que Colombia seguirá comprometida con este tema y que se propone impulsar el seguimiento de la Conferencia sobre Tráfico Ilítico de Armas Pequeñas y Ligeras que presidió nuestro país durante el pasado mes de junio. Señor Presidente,

El Gobierno colombiano comparte la inquietud expresada por el Secretario General en el sentido de encontrar una solución urgente al conflicto interno que vive Colombia. Es por ello que el Gobierno mantiene su compromiso hacia la búsqueda de una solución pacífica al conflicto interno.

En el último año se ha logrado avanzar de manera significativa en este proceso con el apoyo de la comunidad internacional, de las organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, al igual que con la colaboración del Asesor Especial de la Organización para Colombia. El diálogo directo con estas agrupaciones ha sido una posición inequívoca y catégorica del Gobierno Colombiano. Las conversaciones tendientes a la firma de los acuerdos de paz las adelanta el Gobierno Colombiano bajo las premisas del respeto al derecho internacional humanitario y la defensa y promoción de los derechos humanos. El Gobierno Colombiano ha realizado importantes esfuerzos por reducirl las violaciones a los derechos humanos, en cumplimiento de las normas del derecho internacional humanitario, de los tratados y convenios internacionales y de los mandatos de la Carta de las Naciones Unidas. En este propósito contamos con el apoyo de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos en Colombia.

Igualmente ha sido una política clara y decidida del gobierno colombiano, la lucha frontal contra la producción y el tráfico de drogas ilícitas, desde la fumigación de los cultivos de drogas, hasta la persecución judicial y policiva de quienes se dedican al negocio ilícito del tráfico de drogas. Pero se requiere de un mayor compromiso y solidaridad de la comunidad internacional para asegurar el éxito de nuestros esfuerzos y para avanzar en el proceso de paz que actualmente se adelanta.

Señor Presidente:

La tarea de hacer de la globalización un fenómeno incluyente y equitativo es uno de los mayores desafíos de la Organización, tal como lo reconoce el Secretario General en sus Memorias. Sin duda alguna para que la comunidad internacional pueda cumplir sus objetivos de desarrollo y erradicación de la pobreza, reconocidos en la Cumbre del Milenio, es preciso acelerar el crecimiento económico de los países en desarrollo, afectados por su elevado crecimiento poblacional, por un desarrollo social y económico inadecuado, y por los conflictos internos.

Es necesario en este contexto promover políticas económicas, sociales y financieras apropiadas fundadas en la cooperación y la solidaridad, afianzar las instituciones de apoyo en los planos nacional e internacional, al igual que promover escenarios internacionales que permitan la adopción de medidas especiales para impulsar las actividades de desarrollo para estos países, como el fortalecimiento de las políticas agricolas, la asistencia para la recuperación de los cultivos, la adecuada ayuda y asistencia alimentaria que permita aliviar el hambre, la proporción de asistencia técnica con el objeto de facilitar el reintegro de las poblaciones desplazadas y la rehabilitación de las comunidades afectadas por las crisis mediante iniciativas socioeconómicas y políticas.

No cabe duda dentro de este contexto, que los objetivos sociales como parte esencial del tema humanitario, forman parte integrante de la lucha contra la pobreza. Mediante sus actividades operacionales, las Naciones Unidas deben proseguir su labor de liderazgo para promover la mejora del acceso a los servicios sociales básicos y a la asistencia de la salud, así como la igualdad entre los diferentes géneros y la eliminación de toda forma de discriminación racial, velar por el respeto de los derechos humanos, facilitar la buena gestión de los asuntos públicos y ampliar el acceso a las tecnologías de la información y las telecomunicaciones. Se requieren en este contexto, los acercamientos entre los Estados y la cooperación para lograr que la gestión humanitaria de la Organización sea efectiva y eficiente.

Señor Presidente:

De otra parte, debo señalar que el informe presentado por el Secretario General ha debido mencionar, al referirse a la situación financiera de la Organización, el gran logro obtenido a finales del año anterior en materia de la negociación de cuotas, que impone unas obligaciones financieras y unas mayores responsabilidades a los Estados Miembros. En efecto, se establecieron unas nuevas cuotas para el presupuesto ordinario y se creó una escala para el presupuesto de operaciones de mantenimiento de paz. La definición de estas escalas constituye, sin lugar a dudas, un gran hecho que debió merecer un comentario especial del Secretario General, y la fijación de unos lineamientos de acción futura para construir sobre ellos, una Organización económica y financieramente más sólida y estable.

Debo concluir afirmando que la Organización debe continuar sus esfuerzos por hacer realidad la construcción de un mundo en el que imperen el orden y la justicia, y donde impere el respeto de los Estados de derecho a los asuntos internacionales. Estimo, igualmente, que la Organización a través de la Secretaría General debe continuar su labor de reducir la brecha que hay entre las normas de derechos humanos y su aplicación, y de promover las acciones necesarias para lograr la ratificación de los tratados fundamentales de la Organización sobre derechos humanos.

Muchas Gracias.

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