Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Primera Comisión

(Nueva York, 12 de Noviembre de 2001)

Intervención del Embajador Hector Charry Samper en nombre de la Delegación de Colombia ante la II Conferencia Sobre Medidas para Facilitar la Entrada en Vigor del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares - (TPCEN)

 

Señor Presidente:

Tengo el gusto de expresarle, en nombre de la Delegación de Colombia, nuestras felicitaciones por su designación como Presidente de la Segunda Conferencia de Facilitación para la entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares - (TPCEN). Confiamos en que, con sus capacidades, y el esfuerzo de todos, se cumplirá con nuestro cometido para alcanzar los fines propuestos en el artículo XIV del Tratado.

Resaltamos complacidos la honrosa tradición mexicana al servicio de la paz y de la configuración de un sistema multilateral comprometido con la vigencia de sus principales instrumentos.

Hemos escuchado con atención la intervención inaugural del Secretario General de las Naciones Unidas y compartimos las preocupaciones en ella expresadas. Su mensaje revalida los postulados del Tratado para continuar en los esfuerzos a favor de la pronta entrada en vigor del TPCEN. Creemos justo expresar nuestro reconocimiento al Sr. Hoffman, Secretario Ejecutivo, por su labor.

Señor Presidente:

La convocatoria de esta conferencia no ha podido hacerse en momento más oportuno. Enfrentamos un concurso de circunstancias que por su gravedad e implicaciones, exigen de la comunidad internacional ajustes en su cuestionada percepción en materia de seguridad y en la concepción y diseño de novedosos mecanismos de cooperación global más eficaces.

Es notoria la estagnación y desaceleración del control del armamentismo y del desarme nuclear, acompañadas de un ambiente adverso a la aplicación de salvaguardias, particularmente en países con programas nucleares no declarados. Colombia comparte con la inmensa mayoría de la comunidad internacional, y los principales expertos, la convicción de que el TPCEN es parte central del régimen de tratados, acuerdos y normas que consagran la voluntad de prevenir la proliferación de las armas de destrucción masiva. Es una palanca vital para reforzar la limitación de toda suerte de armamentos - convencionales y no convencionales - y avanzar hacia el objetivo ultimo - irrenunciable aunque lejano- del desarme.

Hay que impedir nuevas carreras armamentistas, asentar la seguridad colectiva en vez de los caminos insulares. Somos de los estados mayoritarios que carecemos de la tecnología para ejercer vigilancia sobre los ensayos nucleares o de la inteligencia sofisticada para la verificación del cumplimiento del tratado. Por eso nuestra confianza reposa en la eficacia, la transparencia, la fiabilidad, del TPCEN como expresión de la acción multilateral para organizar la prevención, el control, las sanciones a quienes violen el Tratado. Nos preocupan los efectos nocivos ecológicos y también las posibilidades de la utilización nuclear por grupos terroristas. Hay actualmente 31.000 armas nucleares contra 39.000 existentes en la época en que el Tratado de No-Proliferacion Nuclear entro en vigor hace 31 años. El decrecimiento es lento, preocupante.

Persisten de una forma concomitante las doctrinas de primer uso (first-use), uso preventivo (pre-emptive use) con una marcada desaceleración de los mecanismos de control de armas nucleares, particularmente en lo referido en el Tratado sobre la Limitación del Sistema de Misiles Antibalisticos (Treaty on the Limitation of Anti-ballistic Missile Systems) y START II.

Señaladas recientemente en el simposio de la Agencia Internacional de Energía Atómica sobre Salvaguardias y Terrorismo Nuclear, existen evidencias sólidas de programas de armas nucleares en algunos estados no-nucleares miembros del TNP. El fácil acceso y el uso indebido de la tecnología nuclear acompañado de un sensible incremento del tráfico de material radioactivo nos advierte, como una señal de alarma, sobre los peligros y amenazas abominables de terrorismo nuclear en cualquiera de sus formas. Lo impensable se ha vuelto probable.

En estas circunstancias, la validez de los instrumentos con que está estructurado el edificio del régimen global de no proliferación nuclear - íntimamente ligado al desarme - adquiere una relevancia mayor, sin precedentes. Entre ellos el Tratado de No Proliferación Nuclear que es instrumento matriz.

Es esencial que los esfuerzos de desarme nuclear sean traducidos en medidas concretas por los países con armamento nuclear como fue su compromiso en la Conferencia de Revisión del TNP celebrada el año pasado. Reforzar el sistema de salvaguardias es clave.

El TNP permite asistir a los Estados, particularmente en desarrollo, en la utilización pacifica de la energía nuclear sin afectar los objetivos de no proliferación. Creemos en la utilización pacifica de la tecnología y la ciencia nucleares con plenitud comprobable de salvaguardias y controles. Esa será nuestra posición en la Junta de Gobernadores de la Agencia de Energía Atómica para la cual fuimos elegidos recientemente.

Señor Presidente:

Como es sabido el Tratado para la Prohibición Completa de Ensayos Nucleares representa la culminación de un largo proceso de casi medio siglo dirigido a prevenir la proliferación nuclear y el avance hacia la eliminación de las armas nucleares, con miras a alcanzar la paz y la seguridad internacionales.

Como uno de los ejes fundamentales de su política exterior, Colombia apoya y participa en la estrategia global de seguridad y se une a los esfuerzos de la comunidad internacional, para poner fin a todas las explosiones nucleares, bajo estricto y eficaz control internacional.

Hacemos parte de una región con vocación pacifista que creó en 1967 en plena Guerra Fría, una zona libre de armas nucleares por medio del tratado de Tlatelolco cuyos principios, como fuera expresado por la Ministra de Relaciones Exteriores de Chile, a nombre del Grupo de Río, nos han señalado un norte y marcado un hilo conductor en materia de no-proliferacion. Nos identificamos plenamente con la declaración del Grupo de Río.

Colombia firmó el TPCEN EN 1996, como resultado de su convicción de que la prohibición completa de los ensayos nucleares es indispensable para la paz y seguridad internacional. Somos un país no-nuclear sin ninguna pretensión ni razón que nos motive a cambiar esta situación. Por el contrario, creemos firmemente en la no-proliferacion de las armas de destrucción masiva y en la utilización pacifica de la ciencia y tecnologías nucleares.

La inclusión de Colombia en la lista de países de que trata el anexo II del Tratado cuya ratificación es necesaria para su entrada en vigor, nos da una responsabilidad adicional. Nuestro compromiso con el Tratado se refleja en la voluntad del Gobierno Nacional de ratificarlo a la mayor brevedad. Ya aprobada por el Congreso, la ley de ratificación se encuentra en el proceso de control constitucional.

Señor Presidente:

Estamos aquí reunidos no solo para constatar una serie de desarrollos políticos importantes - de necesario y cuidadoso análisis - , sino para identificar medidas que faciliten la entrada en vigor del Tratada y refuercen el conjunto del sistema internacional en la materia.

La Conferencia deberá responder a su mandato, esto es, identificar y propiciar medidas de facilitación bajo el principio de que los objetivos del Tratado se logran si están basados en la confianza y beneficios mutuos de la cooperación entre los Estados.

Es de particular relevancia encontrar medidas especificas, tal vez bajo el principio de "case by case" para países en desarrollo como nosotros, con impedimentos de orden constitucional para cancelar las contribuciones financieras originadas antes de la ratificación. Por nuestra parte, de "bona fidae" hemos expuesto las dificultades que se le atraviesan a Colombia, y renovamos la disposición de hacer un esfuerzo para superarlas. Tanto la Comisión Preparatoria como la Secretaría Técnica Provisional están en capacidad de contribuir a una solución aceptable para las partes que acelere la entrada en vigor de Tratado.

Mecanismos imaginativos de transferencia de tecnología necesaria para implementar sistemas nacionales de datos, modernización de instalaciones de redes sísmicas, contribuciones concretas al desarrollo de la capacidad nacional son algunos ejemplos de cooperación que abren perspectivas para la mencionada solución.

La organización del Tratado y la Comisión Preparatoria deberán hacer esfuerzos adicionales para promover en los países en desarrollo los beneficios de su adhesión, no solo como contribución a la seguridad mundial, sino para beneficio de las aplicaciones civiles y científicas, de las técnicas de verificación. La cooperación técnica a los países en desarrollo debe vigorizarse en todo el sistema de Naciones Unidas.

Señor Presidente:

El Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares debe aprovechar las Conferencias de revisión para reforzar su propia capacidad de reflexión sobre la aplicación del tratado. Con autocrítica, reconocimiento de logros que son evidentes y prospectiva en un esfuerzo conjunto para lograr sus objetivos en momentos difíciles.

Encontrar respuesta a una serie de interrogantes que permitan ajustar sus propios paradigmas, debe ser una labor constante y decidida. Solo así podrá despejar la incertidumbre política sobre aspectos esenciales del Tratado, que ciertamente no opera en el vacío. Esta conectado no solo con otros tratados sino con el clima internacional mismo, la solución de conflictos crónicos, con la certidumbre de que la vigilancia, las salvaguardias, las inspecciones sobre el terreno, la moratoria en los ensayos nucleares, cumplen su cometido.

Reconociendo la necesidad de tener un régimen único y global de verificación, ponderar la puesta en practica del régimen de verificación en la fase de la Comisión Preparatoria tomando en consideración su financiamiento e inquietudes sobre la fecha de entrada en vigor del tratado, requerirá de un manejo adecuado por la Comisión Preparatoria.

Finalmente, se pondrá a prueba la capacidad de adaptación de la Comisión Preparatoria y de la Organización para el TPCEN a los desafíos de la realidad internacional y al aprovechamiento de sus ventajas comparativas y valor agregado en favor de la cooperación internacional con el objetivo de servir a la paz y la seguridad mundial, en beneficio de todos. Disipar los temores sobre los peligros nucleares contribuye a disipar otros temores sobre peligros devastadores. En nuestro siglo XXI tenemos el imperativo categórico de convertirlo en el tiempo de las certidumbres pacificas, las soluciones negociadas de los conflictos y las convergencias inteligentes en una civilización común.

ˆarriba

« regresar

Periodo 56