Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Primera Comisión

(Nueva York, 26 de Octubre de 2001)

Intervención del Embajador Camilo Reyes, Representante Permanente de Colombia ante los Organismos de Naciones Unidas en Ginebra, Tema: 74 Desarme General y Completo.

 

Tengo el honor de presentar en nombre de Japón, Sudáfrica y Colombia, el proyecto de resolución L.47 llamado "Tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos".

No pretendo describir, en esta breve intervención, el devastador efecto que el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras tiene en la vida y bienestar de nuestras poblaciones, para el progreso y desarrollo de nuestras naciones, y para la paz y la seguridad internacionales. Sólo el hecho de que las armas pequeñas y ligeras causen la muerte de 400.000 personas al año nos da una dimensión apenas aproximada de la gravedad del fenómeno.

La comunidad internacional, después de un largo proceso de toma de conciencia y análisis, resolvió convocar la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos sus Aspectos en julio del presente año.

La Conferencia adoptó por consenso el programa de acción que representa el compromiso político de los Estados para enfrentar el problema, incluye las medidas integrales y concretas que se deben tomar en el ámbito nacional, regional e internacional, para prevenir, combatir y erradicar las actividades ilegales relacionadas son las armas pequeñas y ligeras, y acordó un mecanismo de seguimiento. La Conferencia representa el inicio de un proceso importante para enfrentar los diversos y complejos factores que constituyen el fenómeno.

Teniendo en cuenta este contexto, las delegaciones de Japón, Sudáfrica y Colombia han trabajado con otras delegaciones en la preparación del proyecto de resolución que ahora ponemos a consideración de la Comisión Primera.

El proyecto de resolución recuerda en sus párrafos preambulares todas las resoluciones y decisiones adoptadas por la Asamblea General en sus anteriores sesiones sobre la materia y acoge la aprobación por consenso del Programa de Acción aprobado por la Conferencia.

En sus párrafos operativos hay medidas sobre el seguimiento de la Conferencia, incluyendo la convocatoria a una Conferencia, a más tardar en el 2006, para examinar los progresos alcanzados en la ejecución del programa de acción, y una reunión bienal de Estados, a partir del año 2003, para examinar la ejecución nacional, regional y global del programa de acción. Hay también medidas para que las Naciones Unidas inicie un estudio, con la asistencia de un grupo de expertos gubernamentales, para examinar la viabilidad de preparar un instrumento internacional que permita a los Estados identificar y rastrear en forma oportuna y fiable las armas pequeñas y ligeras ilícitas.

El proyecto de resolución también le pide a los Estados la implementación del programa de acción y le pide a las Naciones Unidas y a otras organizaciones internaciolaes y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales, que desarrollen iniciativas para promover la implementación del programa de acción. También alienta a los Estados para que tomen las medidas nacionales apropiadas para destruir los excedentes, confiscar o recoger las armas pequeñas y ligeras, y a que suministren voluntariamente información al Secretario General sobre el tipo y la cantidad de armas destruidas. Pide al Secretario General que, a través del Departamento de Asuntos de Desarme, coteje y distribuya datos e información proporcionados por los Estados sobre la ejecución del programa de acción.

Este proyecto de resolución, que ya cuenta con el copatrocinio de aproximadamente 70 países, debería ser adoptada por consenso y con el copatrocinio de muchos más, pues ella representa el respaldo y compromiso con el programa de acción por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el órgano más representativo de la comunidad internacional.

Ella conjuga el compromiso de las Estados y de la Organización de las Naciones Unidas en una tarea común.

Señor Presidente:

Hemos culminado una ardua etapa de definición de conceptos y construcción de lenguaje, hemos identificado nuestras diferencias en largos debates, hemos adoptado las posiciones políticas y pudimos, finalmente, acordar los elementos de consenso. Tenemos el mapa y la ruta. Ahora es imperativo bajar al terreno y empezar a recorrerla.

No debemos perder ni el ímpetu ni el momento. Por eso quisiera aprovechar esta oportunidad para pedirle a los Estados que ustedes representan que inicien la implementación del programa de acción de manera expedita. Entre las muchas acciones concretas que ya se pueden adelantar están las siguientes:

* Iniciar los estudios para adoptar o mejorar, según sea el caso, leyes, normas y procedimientos administrativos para ejercer un control efectivo de la producción, exportación, importación, tránsito y re-exportación de armas pequeñas y ligeras.

* Tipificar como delito la fabricación, la posesión, el almacenamiento y el comercio ilícitos de armas pequeñas y ligeras para que esas actividades puedan ser penalizadas.

* Establecer organismos u órganos nacionales de coordinación para el desarrollo del programa de acción

* Establecer o nombrar un centro de contacto nacional que sirva de enlace entre los Estados en lo relativo a la aplicación del plan de acción.

Hasta ahora he mencionado solo algunas de las acciones acordadas en nuestro programa de acción, pero podría referirme a muchas más, como las que se describen en los párrafos 7, 9, 12, 13, 17 y 21 de la parte segunda, sobre las cuales los Estados pueden comenzar a trabajar ya. Estas primeras actividades irán generando la energía, impulso y orientación necesarios para implementar las más complejas y exigentes.

También quisiera recordar que la cooperación internacional es un elemento fundamental del programa de acción y que varios países hicieron, durante el proceso preparatorio y durante la conferencia misma, ofrecimientos de especial importancia para loa países de menos recursos y/o más afectados.

Los elementos de esa cooperación están descritos en la sección tercera e incluyen asistencia técnica y financiera, intercambio de información y recursos, desarrollo de capacidades a nivel nacional, institucional y entre funcionarios, entre otras medidas. Deseo resaltar aquí la importancia que tiene la asistencia a los países en la definición y diseño de programas nacionales coherentes con el que adoptamos en nuestra conferencia. Esta cooperación adquiere aún más sentido político después de conocer las cifras que hoy alcanza el comercio mundial de armas pequeñas y ligeras.

Por último quisiera recordarle a esta Comisión la importancia que tiene para todos nosotros asegurar que el Departamento de Desarme cuente con los recursos financieros y el respaldo político para que pueda cumplir con las responsabilidades que nosotros mismos le asignamos.

Señor Presidente:

Los dramáticos acontecimientos que el mes pasado marcaron el inicio de este siglo reiteran la importancia y pertinencia del desarme, particularmente en cuanto se refiere a las armas pequeñas y ligeras que son las armas por excelencia de los terroristas. Ello hace aún más significativo y oportuno el paso que pudimos dar al adoptar un programa de acción por consenso. Pero hay que recordar que allí mismo hemos reconocido que la responsabilidad primaria es de los Estados, es decir, nuestra.

Muchas Gracias.

ˆarriba

« regresar

Periodo 56