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Segunda Comisión

(Nueva York, 2 de Octubre de 2001)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, con ocasión del Debate General de la Segunda Comisión durante el 56 período ordinario de sesiones de la Asamblea General.

 

Señor Presidente,

Permítame en primer lugar felicitarlo por su elección para presidir los trabajos de la Segunda Comisión. Estamos seguros que con su liderazgo y experiencia alcanzaremos desarrollos importantes en los diferentes asuntos que tendremos frente a nosotros. Quiero también hacer extensivas mis felicitaciones a los demás miembros de la Mesa.

Quisiera agradecer al Secretario General y a todo su equipo de colaboradores la elaboración de los informes que nutren nuestras discusiones.

Como Usted lo mencionara en días pasados, Señor Presidente, la coyuntura en la cual adelantaremos nuestro trabajo durante este período de sesiones no tiene precedentes en la historia de la Organización. Los ataques terroristas del 11 de septiembre han creado incertidumbre y han afectado el curso normal de nuestras labores.

No obstante, creemos, hoy más que nunca, que la labor de la Segunda Comisión debe reforzarse y fortalecerse. Los asuntos económicos y financieros globales han sido afectados por estos trágicos hechos. La globalización y la interdependencia han mostrado sus alcances y la cooperación internacional debe recobrar su alto perfil. Colombia está convencida que sólo a través del apoyo decidido y solidario de todos los países lograremos superar está difícil coyuntura y encausar nuestros esfuerzos nuevamente hacia la búsqueda de un verdadero bienestar global.

Perspectivas globales.

Señor Presidente:

Las perspectivas económicas mundiales no son muy alagadoras. Nos preocupa que el entorno económico internacional siga deteriorándose, sobre todo para muchos países en desarrollo, tal y como lo señala el Estudio Económico y Social Mundial 2001.

Desde finales del 2000, la desaceleración en el crecimiento de la producción mundial, generada por la brusca caída de la demanda de importaciones, especialmente de los Estados Unidos, ha afectado el comercio internacional y con ello, los esfuerzos de crecimiento económico y desarrollo social de muchos países.

Como sabemos, la transmisión de la desaceleración de los países desarrollados a los países en desarrollo se está produciendo a través de varios conductos como la reducción de las exportaciones, el debilitamiento de los precios de los productos básicos, el estancamiento de las corrientes de capital y la restricción de los créditos en los mercados de capital internacionales y locales.

Es, pues, evidente que a las repercusiones de la crisis financiera de finales del siglo XX, deben agregarse ahora las de la recesión económica que está afectando a los países desarrollados y que además se ve agravada por los trágicos hechos sucedidos en este país. Los efectos de la crisis se están extendiendo rápidamente sobre todos los demás países del globo.

Financiamiento para el desarrollo

Señor Presidente:

Ante este delicado panorama, creemos que la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, la cual celebraremos en unos pocos meses en la ciudad de Monterrey, México, tiene ante sí grandes retos en la redefinición de los asuntos económicos, financieros y comerciales internacionales y constituirá una oportunidad privilegiada para conseguir, desde la perspectiva del financiamiento, una nueva alianza mundial de apoyo al desarrollo.

Es preciso que trabajemos unidos para encontrar soluciones prácticas que permitan disminuir la vulnerabilidad de las economías de los países en desarrollo ante la inestabilidad de las fuentes de financiamiento externo, así como el desigual acceso a los mercados privados de capital. Necesitamos encontrar mecanismos que fortalezcan el sistema financiero internacional de manera que sirva a los intereses de todos y conduzca hacia el logro de las metas de desarrollo fijadas por la comunidad internacional.

Consideramos que hay sobre la mesa iniciativas interesantes como algunas de las contenidas en el "Informe Zedillo" y recogidas en el documento del Facilitador, que deberán ser debidamente valoradas y analizadas. Esto, desde luego, será trabajo para las próximas reuniones del Comité Preparatorio.

Globalización e interdependencia.

Señor presidente:

Una de las mayores preocupaciones que tenemos los países en desarrollo y en particular países de ingresos medios como Colombia, es cómo alcanzar y mantener en el tiempo nuestras metas de crecimiento económico y desarrollo en un ambiente internacional exigente, dominado por el fenómeno de la globalización y la interdependencia.

En Colombia hemos tratado de aprovechar las oportunidades que brinda la globalización, hemos modernizado nuestras instituciones y hemos abierto nuestra economía. Contamos con un sector privado trabajador y pujante, con un Estado más descentralizado y una participación de la sociedad civil mucho más amplia en todas las esferas de nuestra vida nacional. No obstante, por razones de índole interno y externo, hemos sentido también los efectos adversos de este fenómeno que, por sus características propias, ha sido arrollador y excluyente para muchos.

Si bien es cierto que cada país es responsable por su propio proceso de desarrollo, no es menos cierto que la interdependencia de hoy nos hace más vulnerables a las acciones de los otros países. Lo anterior resulta particularmente cierto si nos referimos a problemas que la globalización a venido a acentuar en la sociedad moderna como las drogas ilícitas, la delincuencia organizada, el lavado de dinero y el propio terrorismo internacional.

En particular este último ha encontrado una de sus mayores fuentes de financiación a través no sólo del lavado de activos provenientes de los dineros del narcotráfico, sino también de otras formas de crimen organizado como el tráfico de armas. Colombia reitera una vez más la necesidad de atacar integralmente a estos flagelos.

El mundo está padeciendo hoy los efectos económicos de estos crímenes. Los recientes atentados terroristas han dejado como resultado una nueva realidad económica que no podemos desconocer y que, en términos económicos, aún desconocemos sus verdaderos alcances. Es urgente actuar conjunta y coordinadamente para disminuir el impacto de esta situación sobre la economía mundial y la de todos los países. La coordinación entre las instituciones financieras internacionales multilaterales, globales y regionales, y la cooperación internacional, se hacen hoy más necesarias que nunca.

Comercio internacional.

Señor Presidente:

En pocas semanas se llevará a cabo la Cuarta reunión Ministerial de la Organización Mundial de Comercio. Creemos que el lanzamiento de una nueva ronda de negociaciones comerciales dirigidas a alcanzar el verdadero crecimiento económico y desarrollo social debe ser una prioridad, así como también lo debe ser el cumplimiento de los acuerdos de la Ronda Uruguay.

Insistimos en la necesidad de contar con un sistema de comercio internacional realmente libre, abierto, basado en normas, seguro, justo, no discriminatorio y transparente, y que conlleve implícitamente la dimensión del desarrollo.

Creemos que las barreras proteccionistas como los picos o crestas arancelarias, los subsidios, especialmente a los productos básicos, el uso de derechos anti-dumping, y las medidas para-arancelarias, entre otras, deben ser corregidas y eliminadas a fin de facilitar el acceso a los mercados de los productos de los países en desarrollo.

Mientras subsistan distorsiones y desigualdades como las mencionadas anteriormente en los mercados internacionales, será necesario preservar los mecanismos de trato especial y diferenciado a los países en desarrollo que permitan su inserción más equitativa en la dinámica del comercio internacional.

Así mismo, será necesario impulsar programas de asistencia técnica que conduzcan a mayores y mejores niveles de competitividad de las empresas medianas y pequeñas de los países en desarrollo, para lo cual, la transferencia de tecnología en términos favorables se hace particularmente indispensable.

Desarrollo sostenible.

Señor Presidente:

Otro gran desafío que tiene la comunidad internacional para los próximos meses será la evaluación de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Transcurridos casi diez años desde la adopción de la Declaración de Río y de la Agenda 21, el panorama del desarrollo sostenible y en particular, las perspectivas del medio ambiente, no son muy alagadoras.

Colombia sigue comprometida con los principios de Río y con el Programa 21. Hemos avanzado mucho. Hemos logrado incorporar la dimensión del desarrollo sostenible a nuestro Plan Nacional de Desarrollo y hemos fortalecido nuestras instituciones. No obstante son muchos los retos que aún tenemos frente a nosotros para conseguir que las variables económicas, sociales y ambientales se traduzcan en un verdadero desarrollo sostenible.

La dinámica de proceso preparatorio de la Cumbre de Johanesburgo estará en gran medida determinado por el compromiso de los Estados con el proceso mismo. Las reuniones regionales serán un termómetro para identificar obstáculos y proponer soluciones. Por su parte, los procesos preparatorios nacionales serán un elemento fundamental para realizar la evaluación. En tal sentido, en Colombia estamos adelantando esta preparación y hemos convocado a diferentes instituciones gubernamentales y a la sociedad civil para que participen en esta evaluación nacional.

Actividades operacionales para el desarrollo.

Señor presidente:

Finalmente quisiera resaltar un tema que es de la mayor importancia para Colombia y sin duda, para esta Comisión. Me refiero a la revisión trienal que realizaremos a las actividades operaciones para el Desarrollo del sistema de las Naciones Unidas.

Queremos reafirmar el carácter universal, neutral y multilateral que tienen las actividades operacionales para el desarrollo. Nos preocupa que el respaldo financiero a estas actividades no haya mejorado a pesar de las reformas emprendidas desde hace unos años para dotar de mayor gestión, coordinación y eficacia a las agencias de Naciones Unidas.

Es evidente que los retos globales están demandando un apoyo más amplio y continuo de las Naciones Unidas, pero los esfuerzos se frustran con facilidad ante la falta de recursos.

Esperamos que la revisión trienal a las actividades operacionales arroje resultados positivos en este frente y que podamos confiar en que los compromisos adquiridos por todos y contenidos en la Declaración del Milenio encontrarán el respaldo suficiente para que el sistema de las Naciones Unidas pueda cumplir con su labor de asistir a los países en la consecución de sus metas de desarrollo.

Muchas gracias.

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