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Tercera Comisión

(Nueva York, 7 de Noviembre de 2001)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 119: Cuestiones relativas a los Derechos Humanos

 

Señor Presidente:

En primer lugar quisiera expresar el reconocimiento de mi delegación a la Honorable Alta Comisionada para los Derechos Humanos y nuestros agradecimientos por los documentos presentados en relación con este tema.

Señor Presidente:

Desde sus comienzos el actual Gobierno tomó la decisión de implementar una política de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, asumiéndola como un necesario complemento de los esfuerzos emprendidos para buscar la reconciliación entre los colombianos.

En este contexto, al hacer un análisis de la realidad colombiana, conviene hacer énfasis en que, como fue indicado por la Honorable Alta Comisionada en su discurso al iniciar este año las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, "en Colombia la problemática de los derechos humanos se enmarca claramente en el conflicto armado". Es por ello que resulta excepcional el esfuerzo que se lleva a cabo en el país en materia de su protección, su promoción y su defensa.

Permítame ahora que haga referencia a algunos logros relevantes alcanzados en este propósito:

En primer lugar, en materia de lucha contra los grupos armados al margen de la ley -guerrillas y autodefensas ilegales- las fuerzas armadas están obteniendo resultados contundentes y se ha recuperado capacidad ofensiva y disuasiva.

Quiero ser enfático en esta afirmación. Los grupos de autodefensa son delincuentes contra los cuales se oponen todas las fuerzas del Estado. Para ello estamos implementando un plan de acción que incluye la creación de un Centro Nacional de Coordinación para la Lucha contra las Autodefensas Ilegales y la constitución de una Brigada Financiera, para detectar y combatir los fondos que financian esta actividad.

Asi mismo, en el marco de una amplia reforma legal dirigida a la modernización y profesionalización de las fuerzas militares, hemos atribuido al comandante general de dichas fuerzas, la facultad discrecional de desvincular en forma inmediata de las filas, a los uniformados, cualquiera que sea su rango, contra los que existan sospechas fundadas de violación de derechos humanos o colaboración con estos grupos ilegales.

Por otra parte, hemos invertido en el último año alrededor de cinco millones de dólares en protección a los defensores de los derechos humanos. Esto incluye protección personal permanente, sistemas de comunicación preventivos y trabajos de blindaje en sedes sindicales o de organizaciones de derechos humanos.

En materia legislativa, los logros de la política de derechos humanos son los más importantes de los últimos tiempos: Se obtuvo la expedición de un nuevo Código Penal Militar que, entre otras cosas, ha determinado que las violaciones a los derechos humanos que cometan los miembros de la fuerza pública sean juzgadas por jueces ordinarios y no militares. Así mismo, se elevó a la categoría de delito la desaparición forzada de personas, y se adoptó un nuevo Código Penal que consagra las infracciones al derecho internacional humanitario.

Por último, en materia de política, venimos apoyando a la Fiscalía General de la Nación en la investigación de las violaciones a los derechos humanos y las infracciones al derecho Internacional Humanitario.

Somos conscientes de que, pese a los importantes logros obtenidos, nos falta mucho por hacer. Mientras no avancemos en la solución negociada del conflicto armado y obtengamos acuerdos sobre la observancia del derecho internacional humanitario, la confrontación, incrementada por la actitud demencial de guerrillas y autodefensas, seguirá contribuyendo al deterioro de las condiciones de vida de nuestros ciudadanos.

Señor Presidente:

Las complejidades de la situación que afronta Colombia hacen necesaria una lectura cercana y objetiva por parte de la comunidad internacional y, en particular, de las instituciones multilaterales. El acercamiento con las Naciones Unidas nos deja, en este sentido, un balance satisfactorio. El Gobierno ha encarado la situación interna del país con el enfoque según el cual somos parte de la solución y no simplemente parte del problema. Dentro de ese mismo espíritu hemos concertado la colaboración y el acompañamiento internacional al proceso de paz.

Señor Presidente:

Colombia reafirma su voluntad de avanzar, de manera constructiva y propositiva en la lucha común por la vigencia de los derechos fundamentales y la aplicación del Derecho Internacional Humanitario en nuestro país.

Permítame agradecer, a este respecto, el apoyo invaluable que la comunidad internacional y en especial las Naciones Unidas nos han brindado en este propósito, y formular un llamado a que el equilibrio, la objetividad y la transparencia en el análisis sean los parámetros que orienten la gestión de las diferentes agencias y expertos de la organización, con los cuales mi gobierno seguirá cooperando como hasta ahora.

El gran esfuerzo colectivo por la búsqueda de la reconciliación, en la cual el gobierno y la sociedad se encuentran comprometidos, es la más alta prioridad en la agenda de los colombianos.

La paz de Colombia es nuestra responsabilidad indelegable, y así lo hemos asumido. Estamos seguros que con el apoyo y la solidaridad internacionales, el viejo anhelo de nuestra reconciliación pendiente, dejará de ser una lejana utopía.

Muchas Gracias.

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