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Plenario

(Nueva York, 7 de Octubre de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 10: "Memoria del Secretario General" y TEMA 44: Seguimiento de los Resultados de la Cumbre del Milenio.

 

Deseo comenzar por agradecer al Señor Secretario General la detallada presentación de sus dos informes sobre los temas que nos ocupan en la presente sesión.

Señor Presidente:

Un claro llamado al multilateralismo es el denominador común que se desprende de la Memoria del Secretario General sobre la labor de la Organización.

Nunca antes, como ahora, este llamado ha cobrado más fuerza y vigencia frente a la necesidad de alcanzar una respuesta conjunta a los problemas que agobian al mundo, los que -si bien complejos en su esencia- constituyen en sí mismos un reto asumido por los Estados miembros durante la Cumbre del Milenio.

Es precisamente en el marco de los planteamientos expresados por el Secretario General en sus dos informes que quisiera referirme a algunos aspectos puntuales, habida cuenta de las limitaciones de tiempo que me impiden referirme a otros temas como sería mi deseo.

Señor Presidente:

Colombia apoya los esfuerzos del Secretario General por hacer de las Naciones Unidas una organización más enfocada hacia una cultura de prevención de conflictos y no de reacción ante los mismos, pues consideramos que es precisamente la prevención, el enfoque que podrá garantizar de una forma más confiable y duradera la búsqueda y el mantenimiento de la paz y la seguridad.

En el caso de conflictos como el que sufre mi país desde hace varias décadas es preciso resaltar que los esfuerzos de los sucesivos gobiernos por encontrar la paz se han multiplicado de forma sostenida en los últimos años. Si bien al comienzo de este año se dió por terminado el proceso de negociaciones que se llevaba a cabo con el mayor de los grupos al margen de la ley, el gobierno de mi país continúa desplegando denodados esfuerzos encaminados a garantizar la búsqueda de soluciones pacíficas al conflicto.

El Estado colombiano ha demostrado cada vez de forma más clara el compromiso frente al respeto de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Los principales instrumentos internacionales de derechos humanos y DIH en los que Colombia es Estado Parte se han traducido en guías permanentes de acción por parte de los agentes del Estado.

Ya en la destrucción sistemática de arsenales de minas antipersonales, a la luz de los compromisos derivados de la Convención de Ottawa, ya en el tratamiento brindado a miembros de grupos al margen de la ley privados de la libertad, las actuaciones de los diferentes estamentos de mi país se ajustan a lo contenido en la ley, por citar tan sólo dos ejemplos de particular actualidad.

Debo, en consecuencia expresar nuestro desacuerdo ante la afirmación contenida en la Memoria del Secretario General cuando, al referirse al conflicto colombiano, alude a "(…) frecuentes infracciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario que cometen todas las partes."

De la comunidad internacional, y de las Naciones Unidas en particular, Colombia requiere más cooperación y menos crítica, más acción y menos diagnóstico, como lo afirmara recientemente el Sr. Presidente de la República al referirse a la falta de alternativas que pudieran ser propuestas por organismos multilaterales -en especial la ONU- ante las iniciativas expuestas por el gobierno de mi pais para garantizar los derechos humanos de todos los colombianos y el retorno de los desplazados internos que ha causado el conflicto.

Señor Presidente:

Los retos de la intervención humanitaria, aspecto también contenido en la Memoria del Secretario General sobre el trabajo de la Organización, continúan planteando no pocos interrogantes.

Por ello, mi delegación saluda el informe denominado "La responsabilidad de proteger", que busca dar respuesta a las inquietudes surgidas de la relación entre la intervención humanitaria y la soberanía de los Estados. Creemos que será preciso, como lo han manifestado otras delegaciones en este recinto, propiciar un debate sostenido y profundo sobre los planteamientos surgidos del informe.

Señor Presidente:

La Organización encara ahora el desafío de entrar en una etapa de aplicación de los compromisos surgidos de pasadas cumbres. Comprendemos el "cansancio de cumbres" expresado por el Secretario General en su informe y creemos que, puesto que los objetivos ya han sido claramente demarcados en el más variado espectro de temas prioritarios, es nuestro deber concentrarnos ahora en la puesta en marcha de su cumplimiento.

Así, los Objetivos de Desarrollo para el Milenio deben continuar concentrando nuestros máximos y principales esfuerzos, de cara a la necesidad de luchar contra la pobreza y la inequidad en nuestros países. Nuestras acciones deberán enfocarse hacia los sectores más vulnerables de la sociedad, como los adultos mayores, los niños, las mujeres y los discapacitados. Es frente a ellos, como anota el Secretario General, que la pobreza sigue siendo el problema más generalizado, raíz y núcleo de la injusticia social que agobia a amplios sectores de la población mundial. Problemas no menos graves como la expansión de enfermedades infecto-contagiosas, en particular la malaria y el VIH-sida, parecen empeorar sin que a la vista aparezca señal alguna de una solución duradera para combatirlos.

Aceptamos, por consiguiente, el llamado del Secretario General el pasado 1° de octubre, en el que pide a los países convertir los compromisos de la Cumbre del Milenio en acciones concretas y tangibles y concentraremos nuestros esfuerzos en contribuir a que la Asamblea General confiera particular atención a las acciones de seguimiento, aún más si se tiene en cuenta que el año 2003 será el punto de partida en el que se empiecen a medir los logros de algunos de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio. Otros tres importantes documentos adoptados por la comunidad internacional en los últimos meses -la Agenda de Doha, el Consenso de Monterrey y el Plan de Acción de Johannesburgo- continuarán constituyendo también el referente esencial de las acciones, en beneficio de aquellos menos desarrollados.

Señor Presidente:

Deseo culminar mi intervención haciendo referencia a dos importantes aspectos mencionados en la Memoria del Secretario General, los cuales preocupan en particular a mi país: la producción y el tráfico de drogas ilícitas, y el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras. Ambos problemas, muchas veces estrechamente relacionados entre sí o con otras formas de crimen transnacional organizado, constituyen una seria amenaza para la seguridad humana en Colombia. La lucha contra estos dos flagelos continuará encabezando la lista de prioridades en materia de seguridad para mi país, y en la búsqueda de soluciones quiero destacar el apoyo permanente recibido tanto del Programa de las Naciones Unidas para el Control de las Drogas como del Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe, con sede en Lima, Perú.

Señor Presidente:

A pesar de los progresos alcanzados hasta la fecha es largo el camino por recorrer. El logro de los Objetivos de Desarrollo para el Milenio exige un esfuerzo conjunto y un entorno de paz y estabilidad económica que los países estamos en mora de procurar dentro de nuestras limitaciones y posibilidades. Sólo así lograremos la meta común de un mundo más justo.

Muchas gracias.

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