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Plenario

(Nueva York, 14 de Noviembre de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 167: Zona de Paz y Cooperación Sudamericana.

 

Señor Presidente:

Es para mi un honor intervenir en nombre de Colombia ante el Plenario del 57 período ordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas respecto del tema 167, cuya inclusión en la agenda fue solicitada por la Misión Permanente del Perú.

Mi país, junto con las otras naciones hermanas sudamericanas, copatrocina el proyecto de resolución A/57/L.7 que acoge la Declaración de nuestros Presidentes en la que se declara a la región zona de paz y cooperación sudamericana. Esta Declaración, adoptada en Guayaquil, Ecuador, el pasado 27 de julio, es uno de los resultados del Comunicado de Brasilia del 1o. de septiembre del 2000, donde los Presidentes de América del Sur, en desarrollo del espíritu de entendimiento y armonía entre nuestros países, de nuestra vecindad geográfica y de nuestros valores comunes, acordaron ensanchar y profundizar la cooperación y solidaridad regionales para el tratamiento de temas fundamentales como la democracia, el comercio, la infraestructura para la integración, las drogas ilícitas y sus delitos conexos, y la información, el conocimiento y la tecnología.

En la Declaración, que esperamos acoja hoy esta Asamblea General, nuestros países plantean construir la zona de paz y cooperación sudamericana sobre la base del fortalecimiento de los mecanismos de consulta y cooperación en el área de seguridad y defensa. Para el Gobierno de Colombia, empeñado en la aplicación de una Estrategia de Seguridad Democrática y Defensa para hacerle frente al terrorismo y al problema mundial de las drogas ilícitas que lo financia, la cooperación de toda la comunidad internacional y de la región sudamericana es fundamental.

La región debe estrechar la cooperación en las áreas de la inteligencia, las operaciones policiales, el control al tráfico y desvío de precursores químicos, el control al tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos y el combate al lavado de dinero, tal como se acordó en el Comunicado de Brasilia, donde los Presidentes decidieron instituir un mecanismo común de consultas regulares entre los órganos responsables de la lucha contra el narcotráfico y los delitos conexos. Debemos hacer un gran esfuerzo regional para derrotar la droga, ya que como lo dijo el Presidente de Colombia hace unas semanas en este recinto, "hasta ahora solamente hemos podido decomisar un 20% de la cantidad que sale de nuestro país". Debemos aplicar en su integridad la responsabilidad compartida entre países productores, de tránsito y consumidores, el cual nuestros Presidentes han acogido como principio fundamental de las relaciones y la cooperación entre nuestros Estados en esta materia.

Señor Presidente:

Colombia celebra la superación definitiva de diferendos territoriales entre los países de nuestra región, lo que nos ha permitido efectuar la declaración de la zona de paz y cooperación sudamericana. Subsisten, sin embargo, graves amenazas para la estabilidad democrática y para la integridad de las estructuras políticas, económicas y sociales de nuestros países, como son el terrorismo, la corrupción y la pobreza extrema. Por eso coincidimos con los otros países de la región en que la democracia en América Latina debe ser reforzada con la permanente promoción y defensa del Estado de Derecho y de los derechos humanos.

La Estrategia de Seguridad Democrática y Defensa que ha adoptado Colombia para hacerle frente a los violentos busca consolidar el Estado de Derecho y garantizar los derechos humanos de todos los colombianos. De los campesinos, para que no los desplacen de sus parcelas; de los empresarios, para que no sean víctimas del secuestro; de los periodistas, para que no los amedrenten; de los sindicalistas, para que ejerzan libremente su acción; de los defensores de derechos humanos, para que se apliquen a su labor sin amenazas. La Seguridad Democrática, como dijo el Presidente Uribe, es para proteger a todos los ciudadanos de una nación pluralista, abierta al fraterno debate creativo. Una nación que cuenta con la solidaridad de sus hermanos sudamericanos en su lucha contra la violencia y el terrorismo.

Por eso hoy saludamos la zona de paz y cooperación sudamericana como un firme compromiso para el combate de las amenazas a la seguridad de nuestros Estados. Un compromiso para la coordinación de acciones y la concertación de estrategias comunes, a fin de enfrentar juntos estas serias amenazas a la seguridad de nuestros países y a la estabilidad de nuestra región.

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Periodo 57