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Plenario

(Nueva York, 14 de Octubre de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 11: Informe del Consejo de Seguridad y TEMA 40: Reforma del Consejo de Seguridad.

 

Señor Presidente:

Comienzo expresando la solidaridad en nombre de mi País con el Gobierno y el pueblo de Indonesia así como con los familiares de las víctimas del acto terrorista ocurrido este fin de semana, hechos de extrema gravedad que probablemente habrán de ocupar la atención de Naciones Unidas en la responsabilidad que le corresponde frente a la paz y seguridad internacionales.

Señor Presidente:

La consideración conjunta de estos dos temas no sólo es apropiada sino que resulta de especial relevancia para las relaciones entre el Consejo de Seguridad y la Asamblea General.

Al inicio de mi intervención debo destacar que el debate se adelanta en un momento muy importante, pues estamos ante un esfuerzo exitoso del Consejo de Seguridad al haber adoptado un nuevo informe de actividades a la Asamblea General más ágil, más corto, más pertinente, y en la medida de lo que fue posible, más analítico. El esfuerzo se justifica porque es en favor de la transparencia del Consejo; en favor de la responsabilidad especial de los miembros del Consejo ante la Asamblea General (accountability), y en favor del mejor funcionamiento de un órgano cuya composición y métodos de trabajo son frecuentemente cuestionados.

Las reformas efectuadas al informe son el resultado de una actividad persistente que debe atribuirse principalmente a los miembros elegidos del Consejo de Seguridad, es decir a los que esta Asamblea ha confiado su representación.

Justificadas y razonables fueron siempre las criticas al formato de Informe que venía recibiendo la Asamblea. Por eso para Colombia, que muy pronto concluirá su transición por el Consejo, es altamente satisfactorio el haber contribuido a ese ejercicio colectivo en el que se destaca el papel cumplido por Singapur y otros miembros que siempre mostramos un interés relevante en el tema. Dentro del grupo de miembros permanentes, por su parte, es necesario hacer un reconocimiento especial al Reino Unido, un miembro permanente que ha mostrado una gran disposición a examinar los procesos de reforma en los procedimiento de trabajo del Consejo con un ánimo constructivo.

Como lo expresamos en el Consejo, la adopción del nuevo informe es una lección para los miembros de ese órgano principal, permanentes y elegidos, de que sí es posible cambiar sin que por ello se generen situaciones políticas perturbadoras. Así mismo, es una lección para la Secretaría que desde un inicio hizo públicas sus dudas y sintió grandes incomodidades con respecto al ejercicio.

Sin embargo, del nuevo informe sólo podremos sentirnos suficientemente satisfechos cuando haya superado la única prueba que en realidad interesa, o sea, cuando demuestre haber contribuido en mejor forma a que los miembros de la Asamblea General, y de manera más global, la comunidad internacional podamos observar de manera crítica el trabajo del Consejo de Seguridad. El informe, en su forma actual, debe contribuir a ordenar esta visión crítica, fomentar un debate más informado, y exponer a los miembros del Consejo a un examen constructivo por parte del resto de la membrecía de Naciones Unidas.

Ahora bien, podemos asegurar que lo alcanzado hasta ahora en cuanto a los cambios al Informe es aun limitado. Por eso es muy útil continuar introduciéndole reformas, que serán posibles gracias al aporte de sugerencias y propuestas expuestas en debates como el que hoy realizamos así como del compromiso solidario y renovado de los voceros de esta Asamblea en el propio Consejo.

Sobre lo antes expuesto y en relación con otras innovaciones, estimamos apropiada la propuesta del Secretario General en el documento de reforma a las Naciones Unidas (A/57/387) sobre la codificación de los cambios que se han efectuado en sus prácticas de trabajo. Este ejercicio tendría mucho sentido político, y constituiría una gran contribución en favor de la transparencia, sin perjuicio de las reglas provisionales de procedimiento.

Señor Presidente:

Durante la época cubierta por el informe, el Consejo de Seguridad ha afrontado grandes retos. Resalto, entre otros, el colapso del régimen talibán y la instalación de la Misión de Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA); las medidas contra el terrorismo internacional a través del Comité 1267 que preside Colombia y el Comité contra el Terrorismo que preside el Reino Unido; el ajuste de la presencia de Naciones Unidas en Timor Oriental a raíz de su independencia; la evolución del conflicto en Angola luego de la muerte de Jonas Savimbi de UNITA y la nueva respuesta de la comunidad internacional en favor de un proceso de paz en ese País; las elecciones presidenciales en Sierra Leona con participación de Frente Unido Revolucionario como partido político; las primeras señales positivas sobre acuerdos políticos generales asi como el inicio de un retiro -que debería ser definitivo- de tropas extranjeras de la República Democrática del Congo; la decisión de la Comisión de Fronteras en Eritrea y Etiopía; la situación de seguridad en Somalia y las posibilidades de un proceso de reconciliación.

Quizás sea muy pronto para hacer una valoración crítica y acertada de esta gestión. Pero en todos los casos citados, el éxito o el fracaso del Consejo dependerá en gran medida del sentido y las motivaciones con los que se actúe en los meses y años venideros. El éxito se alcanzará plenamente si existe el compromiso real en el Consejo de defender el interés colectivo, superando las tentaciones de actuar de manera exclusiva en favor de intereses nacionales o de metas subalternas.

Señor Presidente:

Termino con unos breves comentarios sobre la reforma al Consejo de Seguridad.

El progreso que se ha logrado en el Cluster II puede capitalizarse en favor de un debate más realista sobre este tema.

Es suficientemente reconocido que la expansión del Consejo de Seguridad continúa siendo un punto contencioso. Pero si Usted, Señor Presidente, motiva a los miembros de la Asamblea General a dialogar en torno a objetivos más realistas, quizás seamos capaces de acordar una expansión en la categoría de miembros no permanentes. Esta podría estar acompañada con una intensificación de los esfuerzos en favor de reformas constructivas en los métodos de trabajo, y sería consistente con la aproximación comprensiva al tema tal como quedó consignado en la Declaración del Milenio.

Gracias.

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