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Plenario

(Nueva York, 17 de Octubre de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 33: Causas de los conflictos y la promoción de la paz duradera y el desarrollo sostenible de Africa y Tema 41: Examen y evaluación finales del Nuevo Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de Africa en el Decenio de 1990 - UN-NADAF.

 

Señor Presidente:

La delegación de Colombia se complace en participar en este debate de la Asamblea General, dedicado en su esencia, a enfocar las necesidades especiales del desarrollo económico de Africa, el establecimiento de una paz duradera en el continente, y la manera como las Naciones Unidas deberían responder a estos propósitos.

De manera particular, nos corresponde realizar el examen y evaluación finales al Programa de las Naciones Unidas, que durante diez años sirvió de marco para los esfuerzo de la organización en favor del desarrollo africano: UN-NADAF.

Es una labor que hoy podemos realizar gracias a los informativos documentos elaborados por la Secretaría General y de manera muy especial, la evaluación independiente sobre la ejecución del programa UN-NADAF, realizada por el grupo de personalidades eminentes que presidió el señor Kuesi Bot Chuey. Deseamos agradecer a él y a sus colaboradores la alta calidad del documento que nos han entregado, sus valiosas conclusiones y recomendaciones.

Mi delegación desea aprovechar también la oportunidad para rendir un homenaje a las organizaciones, Fondos y Programas de las Naciones Unidas, que durante los últimos diez años han ejecutado los programas de Africa. A través de ellos, los Estados miembros de Naciones Unidas nos hemos podido solidarizar y vincular al desarrollo económico y social de los pueblos africanos y sus aspiraciones de paz. Y contamos con su experiencia de la última década para proyectar una renovada gestión de la organización en los próximos años.

Señor Presidente:

La delegación de Colombia comparte el punto de vista ampliamente expuesto a lo largo de este debate, y expresado por los Jefes de Estado y Ministros de Relaciones Exteriores que intervinieron en la sesión de alto nivel sobre NEPAD el pasado 16 de septiembre, de convertir los objetivos de la Nueva Alianza para el Desarrollo de Africa -NEPAD- en el punto de referencia obligatorio para construir la futura relación de las Naciones Unidas con los países de Africa. Esta relación debe basarse en una profundización de los objetivos de NEPAD en diversos ámbitos. Uno, el de los países africanos, mediante la incorporación plena de la visión de NEPAD a su planeación estratégica. Dos, el ámbito de Naciones Unidas, mediante la profundización de esta realidad en los diversos estratos de la organización. Y tres, los países socios del desarrollo africano, en particular los de economías má avanzadas del mundo.

El papel de las Naciones Unidas

Estamos plenamente convencidos de que los objetivos que orientan la visión de NEPAD - la paz, seguridad, democracia, y buena administración de los asuntos públicos, así como el desarrollo socioeconómico y la cooperación e integración regionales en Africa -se pueden afianzar y apoyar provechosamente en las fortalezas de la organización de las Naciones Unidas.

La organización cuenta con la capacidad de proveer información y análisis, brindar asistencia técnica, servir de foro para defender y dar a conocer los intereses de los pueblos africanos, a la vez que aglutina a la comunidad internacional para emprender acciones en favor de la paz y el desarrollo internacional.

Necesitamos, claro está, adaptar estas fortalezas a las necesidades propias de Africa. Y en este sentido, el equipo independiente de evaluadores del programa UN-NADAF nos recomienda dos medidas básicas: primera, dotar a las Naciones Unidas de medios suficientes para cumplir esta misión, y segunda, armonizar el universo de sus programas.

También nos ofrece unas medidas prácticas que ya se reflejan en el proyecto de resolución cuya negociación viene coordinando de manera muy acertada la delegación del Brasil. Por ejemplo, la necesidad de concentrrar en una sola dependencia de la Secretaría la preparación de los informes sobre el desarrolo de Africa y la de dirigir la aplicación del nuevo programa para Africa desde un nivel ejecutivo apropiado. Nuestra delegación considera, adicionalmente, que la consideración anual de los temas africanos en la Asamblea podría reunirse en un solo debate.

Señor presidente:

Somos concientes de que el propósito de más largo alcance de los pueblos africanos es, como lo dice el Plan de Acción de NEPAD, "liberarnos y liberar al continente del malestar del subdesarrollo y de la exclusión en un mundo globalizado". Es un propósito que un país en desarrollo como Colombia, entiende y comparte plenamente. Y para lo cual ha encontrado provechosa la asociación con otros países de la región latinoamericana, en esquemas de integración económica regionaly subregional.

Además, nuestros esfuerzos de inserción en la economía globalizada de la presente época nos ha generado expectativas todavía por satisfacer, en lo que podrían servir como punto de referencia a los países africanos. Un informe del PNUD al examinar la experiencia de América Latina con la globalización señala, entre otros aspectos, la dificultad de la región para proteger a la población de los efectos negativos de este proceso, la concentración del conocimiento y la riqueza en unas élites, el deterioro creciente del medio ambiente y el crecimiento económico sin crecimiento en el empleo. Son señales que deberían advertir a los países africanos sobre esperar demasiado de la globalización.

Finalmente, señor presidente, de particular interés para la delegación de Colombia, debido a nuestra participación de casi dos años en el Consejo de Seguridad, son los temas de la paz y la seguridad vinculados al desarrollo de Africa.

El informe del Secretario General del año 1998 sobre la causas de los conflictos y la promoción del desarrollo ya había ilustrado de manera clara esta correlación negativa. Y una de las principales conclusiones del equipo evaluador del programa UN-NADAF lo pone de manera sucienta: los conflictos y el desarrollo son enemigos mortales. Lo revelan también, año tras año, los Informes del Desarrollo Humano: los países situados en los últimos puestos del índice atraviesan conflictos o se hallan en estado de recuperación después de un conflicto.

Desde el Consejo de Seguridad hemos apoyado las acciones de las Naciones Unidas en refuerzo de las que realizan los propios países africanos, con resultados positivos. Saludamos complacidos las negociaciones de paz para el Sudán y Somalia, que se realizan en Kenia. Aplaudimos el regreso a la paz este año en Sierra Leona y Angola. Vemos con optimismo los avances que se registran en la R. D. del Congo.

Con miras al futuro, quisiéramos destacar tres tendencias saludables dentro de organización respecto al mantenimeinto de la paz y seguridad en Africa.

· Uno, la profundización de la relación de las Naciones Unidas con la OUA/Unión Africana y con los diversos organismos subregionales, en materia de prevención de conflictos, operaciones de paz y reconstrucción de sociedades post-conflicto. Esta semana, por ejemplo, el Consejo expresa su apoyo a la fuerza de observación creada por la Comunidad Econónomica para Africa Central en la frontera entre Chad y la República Centroafricana.

· Dos, la tendencia creciente de la organización a enfocar el crácter regional de los conflictos y con este propósito, designar representantes suyops en determinadas regiones. En la actualidad, en la región de los Grandes Lagos y en la región de Africa Occidental. Essta última fue objeto de una reflexión del Consejo durante la presidencia de Colombia en agosto del 2001.

· Tres, la excelente labor que viene cumpliendo el Grupo de Trabajo sobre la prevención y solución de conflictos en Africa, conducido de manera ejemplar por el representante de Mauricio, y uno de cuyos logros ha sido acercar el Consejo de Seguridad y el Ecosoc, en su respectiva gestión de consolidación de la paz en países que saslen de conflictos.

Señor presidente:

Estas experiencias animan a mi delegación a pensar que se puede y debe dar una fructífera cooperación de la organización en su conjunto con los países africanos, en todas las esferas que interesan a los pueblos de Africa. Es la confianza con la cual participamos en este debate y la cual la delegación de Colombia está dispuesta a brindar sus mejores esfuerzos.

Muchas gracias, señor Presidente.

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