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Plenario

(Nueva York, 25 de Noviembre de 2002)

Intervención del Embajador Alfonso Valdivieso, Representante Permanente de Colombia, Tema 21: Fortalecimiento de la coordinación de la asistencia humanitaria y de socorro en casos de desastre que prestan las Naciones Unidas,incluida la asistencia económica especial

 

Señor Presidente:

La delegación de Colombia participa complacida en este debate anual sobre la asistencia humanitaria que brinda el sistema de las Naciones Unidas y la manera de fortalecer su coordinación para beneficio de millones de personas en el mundo.

Este año cuando se cumple el décimo aniversario de aprobación de la resolución 46/182, que ha servido de marco a la cooperación internacional en esta materia, mi delegación desea destacar el papel relevante que ha ejercido la Asamblea General. Es el único órgano en donde convergen en plan de igualdad todos los Estados interesados en este tema, tanto los beneficiarios como los donantes, así como las organizaciones humanitarias de internacionales. Esta Asamblea es, y deber seguir siendo, el punto principal de debate sobre las cuestiones humanitarias, sin desconocer el importante papel de coordinación que ejerce el Ecosoc.

Señor presidente:

La cifra de 170 millones de personas cuyas vidas fueron afectadas por desastres naturales durante el año 2001, así como los 25 millones de desplazados internos y 12 millones de refugiados que requirieron atención el mismo año, forman una dramática realidad que los miembros de esta organización debemos enfrentar con un claro espíritu de solidaridad y altruismo. En particular, porque la inmensa mayoría de esas personas viven en los países en desarrollo, más cerca de la pobreza, de los riesgos provenientes de la naturaleza y de los conflictos generados por los seres humanos.

Es universalmente aceptado que la responsabilidad de atender las necesidades básicas de asistencia y protección de estas personas recae sobre el país afectado por una emergencia humanitaria, guiándose por su legislación interna y por los compromisos jurídicos internacionales que haya aceptado. Así, el mejoramiento de la respuesta humanitaria en el futuro dependerá, en gran medida, de la buena capacidad de respuesta local y nacional para atender tanto desastres como emergencias complejas. vEl papel de la comunidad internacional es, por lo tanto complementario y se orienta al apoyo de la gestión de las autoridades nacionales. En consecuencia, señor presidente, mi delegación desea presentar sus comentarios sobre algunos temas en los cuales las Naciones Unidas ha venido actuando y puede contribuir a reforzar la capacidad nacional y local de los países.

1. Papel de coordinación de OCHA. Reconocemos y valoramos el papel que cumple la Oficina del Coordinador de la Oficina del Socorro de Emergencia, a su vez, Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, con el objeto de evaluar la magnitud de las emergencias, cohesionar la respuesta la respuesta internacional y poner en marcha el proceso de llamamientos unificados. Destacamos, en particular, su importante papel como instancia para el diálogo de la comunidad internacional con los gobiernos. En este sentido, mi delegación quisiera insistir en la conveniencia de que los Estados miembros de la organización seamos actualizados periódicamente sobre las reuniones, muchas de ellas en Ginebra, del Comité Permanente de Coordinación entre Organismos de Asistencia Humanitaria - IASC - en el que participan además distinguidos representantes de agencias no gubernamentales.

2. Ampliación del espacio humanitario. Señor presidente, la ampliación del espacio para las operaciones humanitarias de las Naciones Unidas es un asunto de gran importancia para todos los miembros de la organización. Desde la promulgación de la resolución 46/182 y como resultado de la proliferación de las emergencias complejas en los años noventa, hemos visto ampliar ese espacio humanitario en dos importantes, aunque controversiales, direcciones.

· Una primera dirección apunta hacia una asistencia basada en las necesidades de las personas tanto como en la protección y el respeto de los derechos humanos fundamentales. Es un enfoque que si bien reconoce que las víctimas son sujetos de derechos, también corre el riesgo de politizar la ayuda humanitaria y orientarla de acuerdo con las preferencias de los donantes. Convendría tener presente que tanto la asistencia como la protección humanitarias tienen canales separados de interacción y diálogo de los países con la comunidad internacional. Por lo tanto, es necesario respetar y preservar la competencia de los órganos encargados tanto de la asistencia humanitaria como de los derechos humanos.

· Una segunda dirección de ampliación del espacio humanitario ha sido la del diálogo con las partes en conflicto, en particular los grupos armados, con objeto de facilitar el acceso del personal humanitario a las poblaciones vulnerables. Es un enfoque que promueve el respeto por las normas universales del derecho internacional humanitario y la atención de los grupos más indefensos de la sociedad en lugares remotos de conflicto. Por ello, expresamos nuestro interés en los esfuerzos del Comité Permanente de Coordinación entre Organismos de Asistencia Humanitaria (IASC) de elaborar un código de conducta para el diálogo de las organizaciones humanitarias con los grupos armados, con fines de logar un mayor acceso.

3. Atención de los desplazados internos. La atención de los desplazados internos representa, en cierta manera, otra dirección en la cual se ha ampliado el espacio humanitario de las operaciones de las Naciones Unidas, con el consentimiento y la cooperación del país receptor de la asistencia. Por tanto, deseamos destacar la entrada en funcionamiento este año de la nueva Dependencia de Desplazados Internos al interior de OCHA, y su misión de orientar y mejorar la respuesta de diferentes organizaciones a la crisis del desplazamiento interno en diversos países del mundo. Consideramos que los Principios Rectores aplicables al Desplazamiento Interno constituyen un marco de referencia útil para conducir el diálogo con los países afectados por esta emergencia, entre los cuales se encuentra mi país.

En Colombia, señor presidente, el desplazamiento masivo de personas tiene su origen en la acción de grupos armados que pretenden atemorizar a una sociedad organizada y a un gobierno democráticamente elegido. En su confrontación con la sociedad, estos grupos armados desconocen las normas elementales del derecho internacional humanitario y utilizan el pillaje, la extorsión, el secuestro y la intimidación contra los civiles. El Estado colombiano ha reaccionado con una política abierta y transparente, acorde con sus compromisos internacionales, y con el ánimo de proteger a los ciudadanos afectados y garantizar el ejercicio de la democracia. Una política que incluye la participación de los propios desplazados en la elaboración de las soluciones a su situación, y que cuenta con el apoyo de varias organizaciones internacionales, en particular la Oficina del Alto Comisionado para los Refugiados, el Comité Internacional de la Cruz Roja y el PNUD. Es una política que abarca acciones en cinco campos: prevención del desplazamiento, atención humanitaria, restablecimiento socioeconómico, protección de las personas y fortalecimiento institucional.

Mi país, señor presidente, reivindica el derecho de las personas en situación de desplazamiento forzado en cualquier parte del mundo, a retornar en forma voluntaria, y en condiciones de seguridad y dignidad, a sus lugares habituales de residencia. O alternativamente, a su reubicación voluntaria en cualquier parte de sus países. Es un derecho que la comunidad internacional debería apoyar como uno de los programas que marcan la transición de la asistencia humanitaria al desarrollo socioeconómico.

Señor presidente:

En las circunstancias del mundo actual, los miembros de las Naciones Unidas debemos seguir apoyando una gestión eficaz y bien coordinada de la organización para el ofreciemiento de la asistencia humanitaria de emergencia. La incertidumbre en los cambios climáticos del planeta parece anticipar mayores riesgos naturales, alteración del régimen de lluvias y de la producción de alimentos, como lo están padeciendo masivamente millones de habitantes de la región del Cuerno de Africa y del sur del continente.

Por otra parte, muchos de los conflictos violentos de la década pasada están todavía con nosotros. Mientras tanto han aparecido expresiones nuevas de violencia, como el terrorismo internacional, que golpea a ciudadanos indefensos y limita el ejercicio de las libertades publicas. Incluso, algunos de los conflictos que parecen encaminarse por una solución definitiva, como puede decirse de la situación en Angola, Afganistán y Sierra Leona, presentan retos enormes de naturaleza humanitaria, vinculados a la repatriación de millones de refugiados, la atención de millones de desplazados que apenas emergen de los sitios remotos que ocupaban y el desarme de niños soldados, entre otros aspectos.

Para terminar, quisiera invitar a las delegaciones de la Asamblea General a examinar el próximo informe sobre la PROTECCION DE CIVILES EN CONFLICTO ARMADO, que el Secretario General se propone entregar al Consejo de Seguridad en el curso de la presente semana, y que será objeto de un debate abierto a todos los miembros, durante la presidencia que Colombia ejercerá en el mes diciembre.

Así mismo concluyo rindiendo un tributo de admiración y aprecio a las organizaciones humanitarias y a su personal, por no detenerse frente a los peligros de muchos escenarios de conflicto en el mundo y las manchas al servicio en que han incurrido unos cuantos de sus colegas, para seguir trabajando con dedicación al servicio de la humanidad.

Muchas gracias, señor presidente.

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