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Plenario

(Nueva York, 22 de septiembre de 2003)

Intervención del Sr. Ricardo Luque Núñez, MD. Consejero de la Dirección General de Salud Pública de Colombia, en la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre VIH/SIDA.

 

Señor. Presidente, Señor Secretario General, Señoras y señores:

En seguimiento a la declaración de compromisos en VIH / SIDA establecida en el año 2001, con certeza Colombia ha realizado avances, entre los cuales se cuenta la formulación de un plan estratégico que considera a la salud sexual y reproductiva como una de las prioridades máximas de salud pública y se ha elaborado y difundido una política que recoge las principales recomendaciones de la declaración de compromiso en VIH / SIDA. El gobierno ha asumido el liderazgo para facilitar una mayor participación de la sociedad civil en la construcción de propuestas de trabajo conjunto entre las cuales, se encuentra la aprobada con recursos del Fondo Global para implementar un proyecto que reduzca las condiciones de vulnerabilidad de adolescentes y jóvenes, tanto hombres como mujeres, en municipios afectados por el desplazamiento forzado.

Igualmente, este año se constituyó un fondo de medicamentos que apunta a mitigar el impacto económico de los antirretrovirales, para dar cobertura a las poblaciones más pobres y se participó en Lima, junto con otros países de la región, en una ronda de negociaciones conjuntas con los productores de medicamentos obteniendo una reducción de precios favorable, que sin duda es un buen primer paso en la tarea de garantizar el acceso universal a los medicamentos. En el ámbito preventivo, se han apropiado recursos adicionales, se han concentrado las acciones en la población joven y se han abordado los grupos más vulnerables implementando estrategias de información, educación y comunicación en el área. Por otra parte, se cuenta con recursos de cooperación internacional para implementar un proyecto que permite realizar el diagnóstico y tratamiento oportuno a las mujeres embarazadas que viven con el VIH. Sin embargo, existen dificultades para garantizar la sostenibilidad de los tratamientos una vez nacido el niño.

Adicionalmente, se trabaja con intensidad en el desarrollo e implementación de un modelo de gestión en VIH / SIDA que, a escala nacional, permita fortalecer a los sistemas de salud. El modelo promueve la articulación de los diferentes componentes del programa y apunta a satisfacer las demandas de la población con una adecuada oferta de servicios tanto a nivel individual como colectivo. El reto consiste en dar impulso a la participación comunitaria para reducir la distancia entre la política y la acción, máxime en un país descentralizado y de múltiples realidades sociales, étnicas y culturales como lo es Colombia.

Sin embargo, la gestión para cumplir los compromisos a mediano plazo no ha estado exenta de problemas. Ha sido difícil generar el compromiso de otros sectores diferentes a salud y trabajar en contextos particulares como la empresa privada. Igualmente, los entornos conservadores se oponen a que el sector educativo desarrolle programas específicos y sostenidos de educación sexual en la escuela. Dificultad aumentada por las restricciones presupuestales del sector.

Por otra parte, es necesario virar de un paradigma asistencial hacia uno que haga mayor énfasis en la promoción y la prevención, con apropiación de recursos y la instauración de estrategias que realmente tengan un impacto sobre la epidemia. Se requiere redoblar esfuerzos en la caracterización y abordaje de las poblaciones vulnerables de manera que se dé una respuesta más adecuada a las necesidades y expectativas específicas de las minorías. vAunque Colombia tiene un orden legislativo específico en el tema del VIH / SIDA con un fuerte sustento en el respeto a los derechos humanos, respaldado por la constitución política, algunas veces su actualización en el terreno de la vida real se ve dificultada por desconocimiento o temor de las partes afectadas para poner la ley en vigencia y para evitar formas de discriminación o de clara violación de los derechos. En consecuencia, se tiene el reto de implementar estrategias que empoderen a las minorías y a los grupos más vulnerables en el conocimiento y ejercicio de sus derechos, pero principalmente evitando formas de abuso y violencia sexual hacia la mujer.

Dadas las circunstancias, y como recomendaciones de acción, invitamos a que a través del Grupo temático de ONUSIDA se pueda fortalecer con recursos el funcionamiento del CONSEJO NACIONAL DE SIDA como mecanismo que apunta a dar una mayor participación de la sociedad civil y a acentuar el compromiso de otros sectores, generando estrategias de coordinación y de acceso a la información. En la misma línea es necesario ajustar y fortalecer los mecanismos de vigilancia en salud pública, con énfasis en las encuestas de comportamiento.

Por último, si consideramos los múltiples determinantes de salud que influyen en la aparición de nuevos casos de infección, no podemos dejar de lado las condiciones de violencia y pobreza que genera el conflicto armado en Colombia. Por lo mismo, si entendemos la Salud Pública como aquello que las sociedades hacemos colectivamente para asegurar las condiciones de salud de la población, siempre será necesario abordar las condiciones de desigualdad y vulnerabilidad socioeconómica que causan cada vez más casos de SIDA. De la misma forma en que el mejor proceso educativo no tendrá el efecto esperado en una mujer que siga siendo objeto de abuso físico y emocional, discriminación y dependencia económica; no será fácil para un país establecer mecanismos efectivos de prevención si sufre las secuelas de la violencia, un fuerte estigma a causa del narcotráfico y un agobiante pago de la deuda. Estado y sociedad civil haremos nuestro mejor esfuerzo con el importante aporte de recursos obtenidos a través del Fondo Global, que sin duda fortalecerá la capacidad de Colombia para responder a la epidemia, máxime si se tiene en cuenta que el proyecto no está planteado como un proyecto de prevención de SIDA que tenga incidencia sobre los indicadores de desarrollo, sino como un proyecto de desarrollo que tendrá una influencia positiva sobre los indicadores del SIDA. Si de verdad queremos detener el crecimiento de la epidemia debemos impulsar los procesos que realmente favorezcan el desarrollo de los países y poblaciones más afectadas.

Muchas gracias.

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