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Primera Comisión

(Nueva York, 16 de Octubre de 2003)

Intervención del Embajador Nicolás Rivas, Representante Permanente Alterno de Colombia, en el Debate General de la Primera Comisión

 

Señor Presidente:

Permítame en primer lugar felicitarlo a usted y a los demás miembros de la Mesa por su merecida elección para dirigir los trabajos de la Comisión Primera en este período de sesiones de la Asamblea General. Estamos seguros que usted, Señor Presidente Sareva, por su amplia experiencia en asuntos del desarme, presidirá con sabiduría y equilibrio nuestras sesiones.

Permítame también agradecer al anterior Subsecretario General para Asuntos de Desarme, Jayantha Dhanapala la importante labor que adelantó durante años en el Departamento de Asuntos de Desarme, y dar una cálida bienvenida a nuestro nuevo Subsecretario General, Nobuyasu Abe, en la seguridad de que adelantará su labor con la misma dedicación y profesionalismo de su antecesor. Cuenta para ello con un excelente equipo en el Departamento de Desarme que apoya decididamente el trabajo de esta Comisión y la causa del desarme y la seguridad internacional.

Señor Presidente:

Colombia se une al pronunciamiento que realizó el Representante Permanente de Perú en nombre de los países miembros del Grupo de Río. Sin embargo con esta intervención desea precisar y ampliar su posición nacional respecto de varios temas de la agenda de esta Comisión que resultan de particular interés para nuestro país.

Como en años anteriores, Colombia quiere comenzar su intervención llamando la atención de esta Primera Comisión sobre el importante aporte que debe realizar en la lucha contra el terrorismo, que se ha convertido en la más grave amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Evitar que las armas de destrucción masiva caigan en manos de terroristas debe ser tema prioritario de nuestra agenda. Por eso desde el año pasado Colombia copatricina la resolución sobre el tema que presenta la India. Por eso insistimos en la adhesión universal a la Convención sobre Armas Bacteriológicas y Tóxicas y a la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales de Efectos Indiscriminados, así como en la aplicación de la Convención sobre Armas Químicas.

Insistimos también en la prohibición explícita del uso de estas armas de destrucción masiva y en la restricción del desarrollo de nuevas tecnologías para estas armas. No hay duda en que la mejor garantía para ello es su total eliminación. Los países que poseen armas químicas deben proceder a destruirlas en cumplimiento de la Convención y presentar planes detallados sobre este proceso de destrucción. También debemos avanzar en la inclusión de nuevas armas en el ámbito de aplicación de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales y en la adopción de nuevos protocolos sobre la materia. En cuanto se refiere a la Convención sobre Armas Bacteriológicas, es fundamental que se avance en un acuerdo respecto del protocolo de verificación.

Señor Presidente:

Si los avances en materia de estas armas de destrucción masiva no han sido satisfactorios, tampoco lo han sido los logros en el área de las armas de destrucción masiva por excelencia: las nucleares. La totalidad de la comunidad internacional no ha adherido aún al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y no se avanza suficientemente en el Comité Preparatorio de la Conferencia del Revisión del TNP del 2005. Colombia reitera la urgencia de lograr la plena aplicación de las Trece Medidas sobre Desarme Nuclear incluidas en el documento final de la Conferencia de revisión del TNP del 2000. Saludamos esfuerzos como el Tratado de Moscú pero consideramos que aún estamos lejos de lograr el compromiso inequívoco adquirido por los Estados Nucleares, lo que hace aún más difícil mantener el régimen de no proliferación.

Un instrumento jurídico de gran importancia en el régimen global de no proliferación es el Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (TPCEN). Colombia firmó el tratado en 1996 y siempre ha actuado de conformidad con su espíritu, reiterando en todos los foros internacionales su total compromiso con el objeto del tratado como instrumento para lograr el desarme general y completo. En las Conferencias de Facilitación para la entrada en vigor del tratado planteamos la necesidad de identificar y propiciar medidas de facilitación específicas para casos como el de Colombia, donde existe la voluntad política de ratificar pero existen dificultades insalvables de orden constitucional y legal para hacerlo.

En este aspecto del desarme y la no proliferación de armas nucleares y sus vectores, como en el de las otras armas de destrucción masiva, Colombia reitera su convencimiento de que su total eliminación es la mejor manera de lograr la paz y la seguridad internacionales. Rechazamos doctrinas como la de disuasión, la que plantea nuevos usos para las armas nucleares o la de las alianzas estratégicas, ya que se basan en la fuerza o la amenaza del uso de la fuerza. Seguimos creyendo que el desarme general y completo bajo un control internacional eficaz no es una utopía sino una necesidad que se hace cada vez más imperiosa ante los nuevos desafíos a la paz y la seguridad internacionales.

Por eso nos preocupa particularmente que la Conferencia de Desarme, foro fundamental para su negociación, haya cumplido 7 años sin llegar a un acuerdo sobre su programa de trabajo respecto de asuntos que todos reconocemos como substanciales y prioritarios para la seguridad internacional. Por eso lamentamos también que la Comisión de Desarme haya cumplido 3 años de deliberaciones sin llegar a un consenso respecto de los dos temas que están en su agenda. Por eso insistimos en la urgencia de llegar a un acuerdo sobre los objetivos y la agenda de la IV Sesión Especial de la Asamblea General dedicada al desarme.

Colombia insiste en la necesidad de mantener y consolidar el esquema multilateral en las relaciones internacionales, particularmente en los temas de desarme y seguridad internacional. Compartimos críticas por la falta de efectividad que en ocasiones ha tenido el multilateralismo para enfrentar las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, pero reafirmamos la necesidad de lograr un renovado y firme compromiso de todos y cada uno de los Estados con las opciones multilaterales. Invitamos a la República Popular Democrática de Corea a retomar sus compromisos con el Tratado de No Proliferación y permitir el acompañamiento de los inspectores de la OIEA. El desarrollo de armas nucleares no trae la paz ni consolida la seguridad. La paz y la seguridad en nuestros días no se basan sólo en la capacidad militar, sino sobre todo en factores políticos, económicos y sociales, y particularmente en una buena relación con los vecinos y con toda la comunidad internacional.

Colombia reconoce el derecho de todos los Estados a desarrollar programas nucleares con fines pacíficos. Por eso está comprometida, como todos los Estados de la Agencia de Energía Atómica, en continuar la cooperación de la República Islámica de Irán para despejar las dudas que se han generado sobre su programa nuclear. Colombia invita al Gobierno Iraní a seguir cooperando con los inspectores, a fin de generar confianza en la región y en el mundo.

Señor Presidente:

Hay dos temas de la agenda de esta Comisión Primera que resultan fundamentales para Colombia. Ellos son la aplicación de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersonal y el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras. En ambos temas nos complace seguir registrando importantes avances.

Saludamos los resultados de la Quinta Conferencia de Estados Partes de la Convención de Ottawa, realizada en Bangkok, e insistimos en la urgencia de alcanzar finalmente la universalización de la Convención, vinculando a quienes hoy son los más importantes productores de este tipo de minas. Condenamos la fabricación y uso indiscriminado de minas por parte de actores no estatales y urgimos a la comunidad internacional a evitar que esto suceda.

En cuanto al comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, registramos con beneplácito la Primera Reunión Bienal para examinar la aplicación del Programa de Acción de la Conferencia del 2001, así como el informe del Secretario General sobre la posibilidad de desarrollar un instrumento internacional que permita a los Estados identificar y rastrear armas pequeñas y ligeras ilícitas. Apreciamos la iniciativa franco-suiza en esta materia y destacamos la labor del Grupo de Expertos sobre el tema bajo la acertada presidencia del Embajador Sood de la India.

Convencidos como estamos que en el mundo de hoy las armas pequeñas y ligeras son las verdaderas armas de destrucción masiva, continuaremos impulsando y apoyando todas las iniciativas en la materia. Sudáfrica coordina este año la resolución sobre el Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos sus Aspectos que junto con Japón y Colombia presentamos a esta Comisión desde el 2001. Como en años anteriores, esperamos el copatrocinio de más de 100 delegaciones y la aprobación por consenso de esta iniciativa, que este año tiene importantes desarrollos.

Señor Presidente:

Permítame terminar expresando compromiso de Colombia con la agenda de desarme, no proliferación y seguridad internacional que adelanta esta Comisión Primera, y reiterar nuestro convencimiento en que solo un enfoque multilateral y de responsabilidad compartida en estos temas nos permitirá mantener la paz y la seguridad internacionales y realizar un importante aporte a la lucha global contra el terrorismo.

En este espíritu mi delegación está dispuesta a participar en las consultas informales que el Señor Presidente ha convocado a partir de mañana. Agradecemos las iniciativas que distintas delegaciones y grupos han planteado para racionalizar el trabajo de esta Primera Comisión y fortalecer su contribución al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Las estudiaremos dentro del marco general de la revitalización de la Asamblea General y la reforma de las Naciones Unidas con el objetivo último de consolidar un multilateralismo efectivo donde esta Organización desempeñe un papel central.

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