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Primera Comisión

(Nueva York, 22 de Octubre de 2003)

Intervención del Embajador Nicolás Rivas, Representante Permanente Alterno de Colombia, Tema 73 (n): "El tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos"

 

Tengo el honor de apoyar la presentación que, en nombre de Sudáfrica, Japón, y Colombia, acaba de hacer la Representante de Sudáfrica del proyecto de resolución L.1, llamado "Tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos".

El Gobierno de Colombia desea de nuevo expresar su satisfacción por el número de copatrocinios que también este año ha recogido el proyecto de resolución que acaba de presentar la distinguida Representante de Sudáfrica. El apoyo de las delegaciones a esta resolución reitera la voluntad de la comunidad internacional, ya expresada a través de la adopción del Programa de Acción de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Tráfico Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en Todos sus Aspectos, de otorgarle a ese problema la importancia que merece en la agenda internacional, y de asumir las responsabilidades para empezar a resolverlo.

Se sigue consolidando el apoyo político para tratar el tema de las armas pequeñas y ligeras y se han adelantado innumerables actividades a nivel local, nacional, y regional. Puesto que el problema de las armas pequeñas y ligeras afecta en forma distinta a las diferentes regiones del mundo, las innumerables actividades que se están llevando a cabo a nivel nacional y regional reflejan por su variedad las aproximaciones a diferentes aspectos del problema. Este año, bajo la acertada Presidencia de la Señora Embajadora del Japón en Ginebra, se celebró con éxito la Primera Reunión Bienal sobre la aplicación del Programa de Acción.

Por otro lado, es indispensable reconocer y estimular el invaluable trabajo que están desarrollando las organizaciones no gubernamentales en la implementación del Programa de Acción. En el contexto de la Organización de las Naciones Unidas es difícil conseguir un mejor ejemplo de asociación entre los Estados y la sociedad civil que este de las armas pequeñas.

Finalmente, quisiera de nuevo señalar la importancia de mantener el ímpetu político que se generó desde la Conferencia del 2001 para asumir efectivamente el problema de las armas pequeñas y ligeras. Este ímpetu era necesario, ya que el respecto del comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras, las cifras suministradas por el "Small Arms Survey" de 2002 son elocuentes en cuanto a la dimensión del problema y sus alcances para la paz y la seguridad internacionales. Ya hay 639 millones de estas armas en el mundo y el 60% (255 millones) son ilícitas. Durante la década de los 90 con estas armas se ha dado muerte a casi 4 millones de civiles, en su gran mayoría mujeres y niños, y se han desplazado decenas de millones de personas, también en su mayoría mujeres y niños. Por eso el Secretario General ha afirmado con razón que en la realidad del mundo actual, las armas pequeñas y ligeras son verdaderas armas de destrucción masiva.

De ahí la importancia del proyecto de resolución sobre el tema que ha presentado Sudáfrica. Ya se han explicado suficientemente los avances del mismo. Sólo nos resta invitar a los Estados Miembros que no lo han hecho a que copatrocinen este proyecto de resolución y a que avancen en la plena instrumentación de las medidas adoptadas por el Programa de Acción en los planos nacional, regional y global, en la cooperación internacional y la asistencia que requieren los Estados para aplicarlas, y en el seguimiento de la Conferencia.

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