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Plenario

(Nueva York, 13 de Octubre de 2004)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Tema 11: Informe del Consejo de Seguridad y Tema 53: Cuestión de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y del aumento del número de sus miembros y cuestiones conexas.

 

Señor Presidente:

Permítame agradecer al Embajador Representante Permanente del Reino Unido, actual Presidente del Consejo de Seguridad, por la presentación del Informe de este órgano a la Asamblea General. Celebro que nuevamente se trate este tema de manera conjunta con el relativo a la reforma y expansión del Consejo de Seguridad, ya que para Colombia ambos temas están íntimamente conectados.

Apreciamos la labor de los Miembros Permanentes y No Permanentes del Consejo de Seguridad. Reconocemos los esfuerzos que han realizado en los últimos años para mejorar sus métodos de trabajo y hacerlo más eficiente y trasparente ante la comunidad internacional. Sin embargo, basta la lectura del Informe Anual del Consejo para observar que en esencia sigue siendo apenas un compendio de cuestiones examinadas, actividades realizadas y resoluciones adoptadas a lo largo del año. Ni siquiera el breve resumen analítico que se incluye en el Informe desde hace tres años proporciona información suficiente sobre los avances, retrocesos y tendencias de los conflictos que están bajo la agenda del Consejo.

Así mismo mi delegación considera que en lo que se refiere a los debates temáticos realizados y las resoluciones temáticas adoptadas se podría hacer un esfuerzo para transmitir mayor información, no sólo una descripción. Enfatizamos la necesidad de hacer un análisis completo de los temas y del proceso de negociación de las resoluciones temáticas.

Un ejemplo es el caso de la resolución 1539, adoptada el pasado 22 de abril sobre los niños y los conflictos armados con base en un debate abierto realizado el 20 de enero y en un informe del Secretario General presentado en diciembre del 2003 (S/2003/1053). No aparece en el Informe del Consejo que las Correcciones 1 y 2 al Informe del Secretario General se expidieron de manera selectiva el 20 de febrero y el 19 de abril, respectivamente, para afirmar que dos situaciones listadas en el Anexo 2 del Informe no son situaciones de conflicto armado de acuerdo con la Convención de Ginebra y sus Protocolos Adicionales. Dichas correcciones, expedidas cuando de negociaba la resolución, no solo politizaron un tema tan sensible como es el de la protección de los niños de los efectos de la violencia y los conflictos armados, sino que además constituyen una alerta sobre la posibilidad de que conflictos o situaciones entren a la agenda del Consejo de Seguridad por vía de una resolución temática.

Cito este ejemplo para llamar la atención de la Asamblea General sobre la evolución que en éste y otros debates temáticos que se vienen dando en el Consejo de Seguridad. Una evolución que puede terminar creando un muy preocupante precedente, tanto por la eventualidad de que se introduzcan en la agenda del Consejo situaciones por vía de una resolución temática, como porque estas resoluciones terminan aplicándose a otras las situaciones que no hacen parte de la agenda del Consejo. Aunque bien intencionadas, estas resoluciones en ocasiones tienen un enfoque equivocado, un enfoque que excede las normas del derecho internacional humanitario y que no contribuye a la solución de los conflictos, ni a proteger de manera efectiva a quienes padecen los efectos de la violencia.

Señor Presidente:

Existe consenso sobre la imperiosa necesidad de reformar los métodos de trabajo y aumentar el número de miembros del Consejo de Seguridad. Este consenso surge de la falta de un sistema efectivo de rendición de cuentas a este órgano donde todos los Estados Miembros estamos representados, de la ausencia de información sustantiva en el Informe que anualmente presenta a la Asamblea General, así como del hecho de no ser un órgano democrático al mantener el derecho de veto, ni representativo al mantener un desequilibrio regional que además desfavorece al mundo en desarrollo, ni eficiente al no concentrarse en los asuntos de su competencia, que son la solución de conflictos.

Todos estamos de acuerdo en que requerimos un Consejo de Seguridad más representativo de la comunidad internacional en su conjunto y de las realidades geopolíticas del mundo contemporáneo. Para Colombia la reforma, los métodos de trabajo y la cuestión del veto conforman un todo. Son asuntos que deben resolverse de manera integral y simultánea. Hemos estado históricamente opuestos al veto, pero si no es posible eliminarlo, por lo menos debería restringirse a medidas que se relacionen exclusivamente con el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas, referido a "Acciones en caso de amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión".

Respecto de la ampliación del Consejo Colombia considera que debería realizarse sólo para miembros no permanentes, atendiendo a principios de distribución geográfica equitativa e igualdad soberana. Creemos que los procesos para seleccionar geográficamente los candidatos deben contar con plena validez jurídica y legitimidad política garantizando así la igualdad de oportunidades de acceso a las nuevas sillas y evitando tratamientos discriminatorios entre países desarrollados y en desarrollo, aún entre aquellos.

Como la ampliación en la categoría de miembros permanentes no parece que recibirá el apoyo general de los Estados Miembros de la ONU, la ampliación sólo sería posible en la categoría de miembros no permanentes. Colombia está dispuesta a trabajar para construir un consenso respecto de la ampliación del Consejo en la categoría de miembros no permanentes que asegure una representación equitativa para todas las regiones del mundo, particularmente para los países en desarrollo.

En la reforma del Consejo de Seguridad también debe tenerse en cuenta que los conflictos armados internos ocupan hoy casi la totalidad de su agenda en cuanto se refiere a su ámbito de competencia, que es la solución de conflictos que amenazan la paz y la seguridad internacionales. Muchos de los fracasos del Consejo se deben a que mantiene su conformación de la posguerra, cuando se diseñó para hacerle frente a los conflictos armados internacionales. Esta deficiencia se manifiesta en un desconocimiento de las realidades que deben enfrentar en cada caso, en una absoluta dependencia de los informes que le presente Secretaría General, y en una tendencia a debilitar a Estados ya débiles, lo que hace más difícil que cumplan con su responsabilidad de proteger a la población civil y garantizarle sus derechos. Se han visto ocasiones en que el Consejo decide sobre situaciones bajo su agenda sin siquiera oír al Estado involucrado, que en la realidad se convierte en el Miembro 16 del Consejo, pero sin derecho al voto y a veces incluso sin oportunidad de ser oído. Se le cita a las sesiones formales para que escuchen la decisión ya tomada sobre su conflicto y el futuro de su pueblo. Una decisión que no siempre es la correcta, como lo demuestra el hecho de que más de la mitad de los conflictos armados en que el Consejo ha logrado acuerdos de paz han regresado a la guerra. Por eso Colombia considera fundamental que el Estado involucrado esté presente en todas las consultas informales cerradas que realice el Consejo para analizar y definir una situación bajo su agenda.

Señor Presidente:

Permítame finalizar enfatizando que la reforma del Consejo de Seguridad debe enmarcarse dentro de una reforma integral de la ONU. Una reforma que fortalezca a esta Asamblea General y al Consejo Económico y Social, de manera que recuperen el espacio perdido frente al Consejo de Seguridad. Que le devuelva a la Asamblea su carácter de máximo órgano de la Organización y a ECOSOC su facultad de hacerle frente de manera efectiva a los desafíos económicos y sociales del mundo antes de que se conviertan en conflictos armados. Es en este marco que Colombia aprecia y respalda los esfuerzos que realizan las Naciones Unidas y su Secretario General para recuperar el consenso perdido respecto de la manera de garantizar la paz y la seguridad internacionales. Estamos a la expectativa del Informe que presentará en diciembre el Panel de Alto Nivel sobre Amenazas, Retos y Cambio. Analizaremos sus propuestas con la responsabilidad que nos corresponde como Estado Miembro de la ONU comprometido con el multilateralismo, así como con la especial atención que nos impone nuestra condición de país particularmente golpeado por problemas globales como el terrorismo y las drogas ilícitas.

Muchas Gracias.

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