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Tercera Comisión

(Nueva York, 21 de Octubre de 2004)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Tema 101: Promoción y Protección de los Derechos del Niño.

 

Presidente:

Queremos agradecer nuevamente los informes presentados por el Secretario General en este tema y quedamos atentos para estudiar los que están pendientes. Agradecemos las notas preliminares sobre el estudio sobre la violencia contra la niñez. Creemos que esta investigación seria y responsable contribuirá al entendimiento de la violencia que afecta a la infancia y sobre todo la manera cómo se puede cooperar para poner fin al sufrimiento que causa a la población infantil.

Promover y proteger los derechos de la niñez es un compromiso adquirido que cuenta con el respaldo de legislación nacional y multilateral. La Convención de los Derechos del Niño es un instrumento valioso para avanzar en el bienestar integral de la niñez. El fortalecimiento de las instituciones y del estado de derecho es la principal garantía de protección de los derechos de las personas y en especial de la niñez. Naciones Unidas y la comunidad internacional deben continuar cooperando para el fortalecimiento de las instituciones y permitir el desarrollo armónico de las naciones.

La promoción y la protección de la infancia tienen mérito por sí mismas. Por lo tanto, debemos dejar de lado las consideraciones políticas en el tema de la niñez. Creemos que el tema debe tratarse por su propio mérito sin introducir elementos que desvían su naturaleza esencial, que es el desarrollo integral y el bienestar de niños y niñas.

El sistema de Naciones Unidas y la sociedad civil en general pueden apoyar programas y políticas de los Gobiernos en beneficio de la niñez. La coordinación al interior del sistema, tanto a nivel de la sede como del terreno, y del sistema con los Estados es fundamental para el éxito de las políticas y los programas que se ejecuten en favor de la infancia. Nosotros tenemos 21 agencias de Naciones Unidas trabajando en Colombia. A menos que la coordinación funcione entre las agencias y entre éstas y el Gobierno, los programas de desarrollo y en especial de bienestar de la infancia se desaprovechan y pierden en medio de la burocracia y los distintos mandatos de una agencia y otra.

Creemos que el sistema debe realizar, de manera conjunta con los Gobiernos y en apoyo a sus esfuerzos, programas concretos que creen bienestar en la población infantil. Población afectada, en todas las regiones del mundo, por la pobreza, la orfandad, el SIDA, el tráfico de menores, el abuso sexual, físico y psicológico, los desastres naturales o los conflictos.

Son interesantes los programas de UNICEF en rehabilitación y reintegración de niños excombatientes. Los Estados que han padecido conflictos y el reclutamiento de niños por grupos armados ilegales conocen la problemática y pueden enriquecer los programas diseñados por UNICEF. A la vez, este Fondo para la Niñez puede contribuir con su experiencia y alcance con las acciones de los Estados para brindar a los niños reinsertados las bases para iniciar una nueva vida lejos de la violencia. Esperamos este trabajo se fortalezca y apoye a los países que solicitan cooperación para los programas de rehabilitación y reintegración de niños desmovilizados.

Señor Presidente:

El informe del Secretario General sobre la evaluación completa de la acción de Naciones Unidas frente al tema de niños afectados por los conflictos armados recibirá nuestro estudio y consideración. De manera preliminar, consideramos que las propuestas para la creación de un sistema de supervisión e información sobre las violaciones de los derechos de la niñez debe prever consultas con los Estados en todas las etapas del proceso.

Ningún mecanismos podrá funcionar de manera eficiente y sostenible sin la participación activa e integral de los Estados. En el contenido del informe no vemos reflejada esta condición fundamental de toda acción que emprenda el sistema de Naciones Unidas, organización intergubernamental por excelencia.

Así como el sistema de la ONU debe trabajar y, en efecto lo hace con organizaciones de la sociedad civil, también debe fortalecer sus lazos de cooperación con las instituciones nacionales que trabajan por el bienestar de la niñez. La formación y el fortalecimiento de estas alianzas, cuando existen, son imperceptibles en las fases del sistema de supervisión propuesto en el informe en cuestión.

De ahí que extendamos una invitación para revisar esta omisión e incluir este componente esencial en la propuesta que busca crear un sistema de supervisión. Esta propuesta deberá ser debatida y estudiada por los Estados Miembros, de manera preferencial en la Asamblea General que tiene una composición universal.

Los derechos de la niñez están posicionados en los Estados y en el sistema de la ONU. El trabajo consciente de las necesidades de la infancia debe continuar y fortalecerse por encima de cualquier consideración política.

Gracias.

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