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Plenario

(Nueva York, 2 de junio de 2006)

Intervención del Ministro de la Protección Social de Colombia, S.E. Dr. Diego Palacio Betancourt, Tema 45: Seguimiento de los resultados del vigésimo sexto período extraordinario de sesiones: aplicación de la Declaración de compromiso en la lucha contra el VIH/SIDA: Sesión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre VIH/SIDA.

 

Señor Presidente, Señor Secretario General, señoras y señores:

Desde que en el año 2001 se suscribió la declaración de compromisos en VIH / SIDA, sin duda Colombia ha avanzado en la dirección correcta para lograr el cumplimiento de las metas allí planteadas. Como paso primordial, el país está en proceso de mejorar los sistemas de monitoreo y evaluación de la gestión en VIH / SIDA de forma que el reporte de indicadores pueda ser más confiable y preciso. Es de resaltar el impulso que el Consejo Nacional de SIDA, como instancia de coordinación que convoca varios sectores involucrados en la respuesta, ha dado al desarrollo de planes y proyectos que apuntan al cumplimiento de los Objetivos del Milenio; pero sobre todo la incorporación de nuevos recursos que -aunque aún resultan insuficientes para lograr contener la epidemia-, se dirigen hacia el logro del acceso Universal tanto en el área preventiva como en el área de tratamiento.

Señor presidente, el desarrollo e implementación de la política de Salud Sexual y Reproductiva, es un elemento clave de la respuesta en Colombia: los vínculos existentes entre los temas de violencia sexual, embarazo adolescente y mortalidad materna con el VIH, han permitido avanzar hacia estrategias de abordaje más eficaces y comprehensivas y a un refuerzo mutuo de los temas al interior de los servicios de salud. Por otra parte, se sabe que la inequidad de género, la pobreza y la marginalización social de las poblaciones vulnerables, en especial de las mujeres, las niñas y de la población joven, inciden negativamente en los indicadores de Salud Sexual y Reproductiva incluyendo aquellos que tienen que con ver las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH. Nuestro compromiso es continuar trabajando en generar condiciones favorables que reduzcan los factores de vulnerabilidad de la población a la infección por VIH y en garantizar el respeto, protección y promoción de los derechos humanos, en particular de los derechos sexuales y reproductivos.

Adicionalmente, en el área preventiva, con el apoyo de la Comunidad Económica Europea y ONUSIDA, el país consolidó, con resultados exitosos y sostenibilidad garantizada con recursos estatales, el componente que apunta a reducir la transmisión del VIH de la madre al hijo., en cuanto a promoción de la salud se refiere, el país ha priorizado la población de jóvenes: con los recursos del Fondo Global, ¾que vienen siendo manejados enteramente por la sociedad civil con el acompañamiento del Estado y las Agencias de Cooperación Internacional¾, se ha trabajado intensamente en reducir la vulnerabilidad de los y las adolescentes en municipios afectados por el desplazamiento forzado y se han fortalecido los servicios de atención en los contextos de reforma al sector salud y descentralización administrativa en el país. Es necesario que tanto los servicios educativos como asistenciales en Salud Sexual y Reproductiva se orienten a satisfacer las necesidades de los jóvenes y que sean sensibles al género y la cultura. Además se requiere que, al interior de los programas de prevención, incluidos los de transmisión madre-hijo, se garantice el acceso a la planificación familiar, incluidos condones masculinos y femeninos, y a la asesoría y prueba voluntaria.

No obstante, en Colombia aún es necesario dar un mayor impulso a las estrategias de caracterización y abordaje preventivo de las poblaciones vulnerables que han sido mayormente afectadas por el VIH, tales como hombres que tiene sexo con hombres, trabajadoras y trabajadores sexuales y población privada de la libertad. Pensamos que tan sólo a través de la focalización de los esfuerzos, allí donde se concentra la epidemia será posible controlar su avance y así evitar la expansión del virus a sectores más amplios de la población. Sin embargo, la multiplicidad y la complejidad de las tareas a realizar, requiere un mayor apoyo de los países donantes. Sólo cortando el ciclo pobreza-enfermedad-pobreza, se evitarán en Colombia y en otros países de la región los duros escenarios de epidemia generalizada.

Adicionalmente, y aunque no exento de dificultades, el país ha realizado esfuerzos por aumentar el acceso de las personas viviendo con el virus a los servicios de atención integral y específicamente a los tratamientos antirretrovirales. Son plausibles los esfuerzos regionales de negociación conjunta realizados en Lima en el 2003 y en Buenos Aires en el 2005 y que lograron mejores precios en medicamentos e insumos, facilitando el acceso a miles de personas al tratamiento. En Colombia, se han incluido dentro del sistema de aseguramiento, que cubre aproximadamente el 70% de la población, todas las moléculas de medicamentos, los exámenes de seguimiento e inclusive las fórmulas lácteas para administrar a los niños nacidos de madres infectadas, recomendadas en los protocolos de manejo. Paralelamente, se ha suscrito un memorando de entendimiento con la fundación Bill Clinton y se expidió una ley que facilita el acceso a medicamentos antirretrovirales de bajo costo.

Señor Presidente, la importancia de esta Asamblea y la renovación del compromiso para dar una respuesta adecuada a la pandemia de SIDA no sólo requiere de la voluntad política de los países; demanda igualmente un mayor interés por comprender los contextos nacionales y un compromiso claro de locación de recursos que permitan superar las brechas de inequidad que genera el sida. El control de la epidemia pasa por la ejecución de políticas de desarrollo sostenible y por la efectiva implementación de estrategias para combatir la pobreza, que redunden en ámbitos saludables para la población y en un real acceso a los servicios para aquellos que ya han sido afectados. La lucha contra el estigma y la discriminación necesita generar auténticas condiciones de igualdad no sólo entre las personas, sino también entre países.

Señor presidente, hoy sin duda se habrán identificado importantes logros en el cumplimiento de la declaración de compromiso e igualmente quedarán de relieve importantes brechas para alcanzar las metas del acceso universal. En ese sentido Colombia está comprometida a redoblar los esfuerzos que se vienen realizando, no sólo como país sino como parte del conjunto de naciones de la América Latina que trabajamos mancomunadamente para superar las barreras que implica el control de la pandemia. No obstante, este foro debe servir de advertencia y llamar la atención sobre las notables dificultades que implica mantener la epidemia bajo control. Exhortamos a la comunidad internacional y a los países donantes por un mayor y sostenido apoyo y a que detengan su mirada sobre la región, en particular sobre Colombia. Las características de la epidemia y la dinámica del virus en la población pueden estar variando a una velocidad mayor que con la que se apropian los recursos necesarios para la prevención y el tratamiento.

Señor presidente, las complejidades y los retos que plantea la pandemia de SIDA nos obligan a trabajar cada vez mas coordinados, con acciones efectivas que sólo serán posibles si se apropian los recursos necesarios para la cofinanciación de las respuestas nacionales. Sólo así la solidaridad que simbolizan los lazos rojos y que engalanan este tipo de eventos, irá más allá de la plausible actitud de empatía que profesamos hacia quienes a están infectados y se transformará en solidaridad global, de apoyo y progreso mutuo, donde todos podemos y tenemos que aportar algo para lograr el acceso universal a prevención y a la atención integral del VIH /SIDA.

Muchas gracias.

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