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Plenario

(Nueva York, 29 de Septiembre de 2005)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Memoria del Secretario General sobre la labor de la Organización (A/60/1).

 

Señor Presidente:

Deseo reiterarle nuestros mejores deseos en su gestión como Presidente de la Asamblea General para el Sexagésimo período de sesiones. Agradecemos al Secretario General por la presentación de esta Memoria. Una vez más este informe evidencia la enorme responsabilidad de la Organización para responder a las miles de personas que ven en ella la posibilidad de mejorar los niveles de desarrollo, bienestar, respeto a sus derechos, así como el inmenso aporte en paz y seguridad.

Nos unimos a la intervención del Embajador de Jamaica en nombre del Grupo de los 77 y China.

Colombia una vez más quiere resaltar la labor de Naciones Unidas en nuestro territorio y el apoyo que la Organización le ha suministrado. Somos un país que cree en el aporte de la ONU y así lo demostramos con la apertura, generosidad y transparencia que hemos tenido para con la Organización. Le agradecemos al Secretario General sus esfuerzos por encontrar la paz en nuestro país.

Colombia es un país con una realidad compleja no siempre fácil de entender, donde cada familia colombiana ha sufrido de una manera u otra los abatares de la violencia. Somos un país convencido que sólo nosotros podremos encontrar las soluciones a nuestros problemas. El pueblo colombiano se ha crecido frente a la adversidad. Es un pueblo que no se rinde ni se deja intimidar.

Señor Presidente:

Permítame señor Presidente concentrarme en el tema de Colombia mencionado en el informe.

Los avances en la disminución de la violencia en Colombia son significativos y ya el mundo los conoce. El gobierno colombiano ha hecho un gran esfuerzo para lograr que la población colombiana viva sin el temor del secuestro, de las masacres y de la toma de las poblaciones por parte de los grupos violentos. Hemos mejorado pero tenemos un largo camino por recorrer para lograr que algún día el pueblo colombiano pueda vivir en paz y sin temor.

En los párrafos 27, 149 y 156 se hace una referencia inexacta y poco fiel a la situación en Colombia. El informe indica que la situación no ha mejorado, lo cual esta muy lejos de la verdad. En el tema de desplazamiento, de nuevo nos enfrentamos al problema de las diferencias de las cifras que maneja el sistema con las cifras oficiales, que obedecen a los registros reales de los desplazados. Mientras que el informe habla de 2 millones de desplazados, las cifras oficiales mencionan un millón y medio.

Colombia tiene un programa amplio e integral de asistencia al desplazado y es consciente de la labor que tiene que realizar para dar solución a las necesidades de esta población. Y lo está haciendo como lo demuestran los avances de los últimos años. En el 2004 se redujo el desplazamiento en un 29% con respecto al año 2003. No es suficiente pero es positivo.

La política de retorno bajo el cumplimiento irrestricto de los principios de voluntariedad, seguridad y dignidad es una prioridad del Gobierno, el cual ha destinado más de 400 millones de dólares durante el último año para la asistencia a la población desplazada. No sobra recordar que Colombia es uno de los pocos países en el mundo que ha incorporado en su legislación nacional los principios rectores del desplazamiento.

En el informe se afirma que la violencia ha aumentado especialmente contra los indígenas. Las cifras y los hechos demuestran lo contrario. Entre el 2003 y el 2004, se redujeron en un 59% los ataques contra los indígenas. Del 2004 a lo que llevamos del 2005, la disminución ha sido de un 55%. Acá insisto no es suficiente pero es positivo.

El Gobierno de Colombia ha concentrado sus esfuerzos en proteger la vida e integridad física de poblaciones amenazadas por el accionar delictivo de los grupos armados ilegales, grupos financiados por la droga.

Hacemos un llamado para que la Secretaría revise los datos y afirmaciones en los tres párrafos que mencionan a Colombia y reconozca los avances positivos que en el país se han producido en los últimos años. Es importante reconocer los esfuerzos que hacen los Estados y su capacidad para atender las necesidades de sus poblaciones.

Señor Presidente:

Nos parece importante resaltar el informe de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes - JIFE del año 2004. En él se mencionan los logros significativos en Colombia y América del Sur en la lucha contra las drogas ilícitas. Se ha reducido el área total de cultivos de coca por el tercer año consecutivo. Se han fortalecido los esfuerzos en cooperación en el ámbito regional y bilateral. Las incautaciones de estupefacientes y la detención de delincuentes de las redes del narcotráfico han aumentado. Es una lástima que el informe del Secretario General no recoja estos adelantos. El tema de la droga en mi país es el eje del financiamiento de los grupos violentos.

De la misma manera, el informe de la JIFE resalta una vez más, cómo el trafico de las drogas ilícitas tiene vínculos con el crimen organizado. En este sentido, para las Naciones Unidas y el mundo es muy importante que se reconozca lo se afirma en el párrafo 69 cuando menciona que "…cada vez son más los vínculos entre el terrorismo y el tráfico de estupefacientes…" Creemos que atacando la delincuencia organizada transnacional dentro de la cual está el problema mundial de las drogas ilícitas, estamos también atacando las fuentes de financiamiento del terrorismo.

Nos preguntamos, cuántos países podrían reubicar los recursos que destinan a la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y los estupefacientes, para el desarrollo y el progreso de sus poblaciones.

En este sentido, reconocemos la labor de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la cual coopera con los Estados Miembros para poner en práctica las normas internacionales para luchar contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo, mediante el suministro de asistencia técnica directa. Asimismo, esta Oficina es visionaria en el desarrollo y apoyo a los programas de cultivos alternativos para dar sostenibilidad a los programas de erradicación total de las drogas ilícitas. De la misma manera, reconocemos los esfuerzos de la Dirección Ejecutiva del Comité Contra el Terrorismo.

Para terminar, quisiera mencionar que los retos del mundo de hoy más que invitarnos a calificar y juzgar, deben llevarnos a cooperar y a unir nuestros mejores esfuerzos y recursos para superarlos y lograr el bienestar que tanto añoramos para nuestras poblaciones.

Gracias.

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