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Primera Comisión

(Nueva York, 3 de octubre de 2005)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, en el Debate General de la Primera Comisión.

 

Señor Presidente:

Deseo felicitarlo por su elección como Presidente y la de los demás miembros de la Mesa para dirigir nuestros trabajos. Colombia reconoce el compromiso de su país, Señor Presidente, con el desarme general y completo en todas sus manifestaciones.

Colombia se asocia a las intervenciones pronunciadas el día de ayer por la delegación de Argentina en nombre del Grupo de Río y por la delegación de Indonesia en nombre del Movimiento de Países No Alineados.

Señor Presidente:

La Reunión Plenaria de Alto Nivel que concluyó recientemente permitió comprobar de forma fehaciente la preocupante tendencia que registra el desarme. La ausencia de recomendaciones concretas sobre desarme y no proliferación en el documento adoptado por los Jefes de Estado y de Gobierno refleja las dificultades que enfrenta el multilateralismo en este campo y se une a retrocesos recientes como el fracaso de la Conferencia de Examen del Tratado de No Proliferación Nuclear en mayo y la postergación de los trabajos de la Comisión de Desarme en julio de este año. Así mismo, el estancamiento de la Conferencia de Desarme en Ginebra desde hace casi una década continúa siendo un motivo de profunda preocupación para países como el mío, que desearían ver en funcionamiento al único foro multilateral de desarme en el mundo.

No obstante, a pesar del panorama poco alentador que aparece a primera vista, Colombia reitera su confianza en el multilateralismo como camino esencial para el fortalecimiento de los esfuerzos y los logros alcanzados en el campo del desarme y la no proliferación, los cuales se han traducido en convenciones y tratados de importancia vital para la paz y la seguridad del mundo.

Mi país desea, en consecuencia, hacer un llamado a la recuperación del papel político que le corresponde a la Primera Comisión de acuerdo con el mandato que le confiere la carta de Naciones Unidas a la Asamblea General.

Señor Presidente:

El flagelo del terrorismo continúa extendiéndose en el mundo. Es preciso fortalecer los esfuerzos y las políticas para combatirlo. Un componente muy importante de esos esfuerzos es alcanzar el desarme completo y la no proliferación. El auge del terrorismo se podrá frenar, entre otros, con la eliminación completa de las armas de destrucción masiva a fin de evitar que ellas vayan a parar a manos de terroristas. Por lo anterior, aunque Colombia entiende la preocupación de la comunidad internacional reflejada en la aprobación de la Resolución 1540, también estima que el desarme debe ir de la mano la no proliferación. Los dos son las caras de la misma moneda; la paz y la seguridad internacionales.

El tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, por su parte, continúa constituyendo un componente determinante en los conflictos que se registran en el mundo. Colombia lamenta que el instrumento sobre rastreo y marcaje de armas pequeñas y ligeras ilícitas acordado en junio en el Grupo de Trabajo no sea jurídicamente vinculante y no incluya el tema de las municiones. Sólo mediante un compromiso real de todos los países se logrará combatir este flagelo en las diferentes etapas de su cadena de producción, distribución y desvío. Como uno de los países más afectados por el tráfico ilícito de armas, Colombia reitera una vez más la necesidad de ejercer mayores y más efectivos controles al comercio mundial de armas para evitar que las armas producidas legalmente se desvíen hacia canales ilícitos. Por esto, insiste y enfatiza la importancia del Grupo de Expertos que analizará la problemática de la intermediación ilícita como uno de los aspectos fundamentales en el desvío del mercado legal de armas y municiones hacia canales ilegales.

La II Reunión Bienal de los Estados para evaluar la aplicación del Programa de Acción contra el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, celebrada en Nueva York en julio pasado, constituyó la oportunidad de conocer de cerca las experiencias de los países en la aplicación del Programa de Acción, el cual establece el marco general que sirve de guía a las actividades de los Estados en cada uno de los elementos de esta problemática.

Sin embargo, a pesar de los avances, fue evidente que los Informes Nacionales presentados durante la Reunión Bienal no reflejaron las áreas que merecen mayor atención, tales como la enorme cantidad de armas en circulación, el impacto humanitario del abuso de las armas de fuego y la necesidad de una mayor financiación y apoyo para los programas de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR). Tampoco se reflejaron aquellas áreas que no pudieron ser incluidas en el Programa de Acción, tales como la regulación de la posesión de armas por parte de civiles o las transferencias de armas a actores no estatales.

En este orden de ideas, se hace imprescindible que reflexionemos y sobretodo actuemos para que en la Primera Conferencia de Revisión del Programa de Acción, en julio de 2006, podamos lograr avances concretos en estas áreas y desarrollar métodos de trabajo y mecanismos de seguimiento que nos permitan, con la colaboración de las Organizaciones No Gubernamentales, pasar de las palabras a los hechos para combatir este flagelo que amenaza tangiblemente la seguridad y el bienestar de nuestros pueblos.

Señor Presidente:

En seguimiento de la necesidad de promover el desarme general y completo que Colombia defiende como política de Estado, mi país ha suscrito todos los instrumentos internacionales de rigor relativos a las armas de destrucción en masa. De esta categoría, sin duda las más destructivas son las armas nucleares y por ello el desarme nuclear constituye un pilar fundamental dentro del campo general del desarme. Colombia, como Estado Parte en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), lamenta los resultados de la VII Conferencia de Examen de este importante instrumento, y observa con preocupación que el mismo no contemple mecanismos tendientes a evitar que sus miembros se retiren sin dificultad del mismo.

Hace apenas unas semanas, la Conferencia sobre medidas para facilitar la entrada en vigor del Tratado para la Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TCPEN) constituyó un intercambio saludable y oportuno de experiencias de los Estados Partes y signatarios. Colombia reitera su apoyo irrestricto al espíritu y la letra del TCPEN -instrumento que mi país firmó el mismo día en que fue abierto a la firma en 1996- y expresa su deseo de alcanzar una pronta solución a las dificultades constitucionales que le impiden ratificar el tratado en la actualidad. Esperamos que la propuesta presentada por Colombia en el seno de la Conferencia tenga eco entre los Estados y permita hacer posible el anhelo de alcanzar la plena universalización del Tratado. Mientras éste entra en vigor, mi país se une al llamado de muchas delegaciones que han destacado la importancia de mantener una moratoria en cualquier tipo de ensayos nucleares.

Señor Presidente:

Todas las actividades relativas al desarme efectuadas en lo que va corrido del año han arrojado un resultado preocupante y desalentador. Por ello, mi delegación confía en que la sesión sustantiva del Grupo de Trabajo de Composición Abierta sobre la IV Sesión Especial de la Asamblea General dedicada al Desarme, que se reunirá próximamente, constituirá una oportunidad de intercambiar puntos de vista, propuestas y objetivos que permitan fortalecer el engranaje mundial del desarme y la no proliferación. Colombia participará activamente en esta sesión para discutir los objetivos y la agenda mundial de desarme.

Un obstáculo grave en el camino hacia el desarrollo económico y social de muchas naciones del mundo son las minas antipersonales. Colombia, en su calidad de Estado Parte en la Convención de Ottawa, realiza esfuerzos enormes para la erradicación de estas armas letales que no discriminan a sus víctimas y que dejan inservibles durante décadas grandes extensiones de tierra fértil cultivable. Mi país aboga por la plena universalización de este importante Tratado y hace un llamado a aquellos países que no lo han suscrito a que lo hagan. Muy especialmente, Colombia insta a la comunidad de donantes y a las organizaciones no gubernamentales a que continúen apoyando de manera decidida una asistencia sostenida a las víctimas con el fin de que puedan reinsertarse psicológica y socio-económicamente a sus sociedades.

Como uno de los países más afectados por estos artefactos mortales, Colombia desea hoy reiterar y subrayar la importancia de seguir condenando de forma enérgica el uso y fabricación continuos e indiscriminados de minas antipersonales por parte de grupos armados ilegales. Todos sabemos que solo hasta que estos grupos cesen el uso de minas podremos lograr el objetivo de la Convención de Ottawa: un mundo libre de minas antipersonales.

Señor Presidente:

Durante la presente Asamblea General nos esperan grandes retos. Confiamos en que lograremos alcanzar resultados concretos y positivos en los temas que nos ocupan. Mi país intervendrá de forma más extensa y puntual en los debates temáticos que se realicen en la Primera Comisión durante este período de sesiones.

Gracias, Señor Presidente.

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