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Primera Comisión

(Nueva York, 26 de junio de 2006)

Intervención de S.E. Embajador Camilo Reyes Rodriguez, Viceministro de Relaciones Exteriores de Colombia, en la Conferencia de Revisión para evaluar los progresos alcanzados en la aplicación del Programa de Acción de las Naciones Unidas para prevenir, erradicar y combatir el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos.

 

Señor Presidente:

Permítame que comience mi intervención expresando mis más sinceras felicitaciones por su designación como Presidente de esta Conferencia de Revisión. Estoy seguro que su amplia experiencia política y diplomática contribuirá al buen desarrollo de nuestros trabajos durante las próximas dos semanas. Así mismo, deseo agradecer a todos sus colaboradores y a todo el personal de la Secretaría, el apoyo que brindan a esta importante labor. Aprovecho la oportunidad para expresar a Ud. Señor Presidente, que cuenta con el pleno apoyo de mi delegación para avanzar en esta tarea.

En primer lugar, la Delegación de Colombia apoya plenamente las palabras pronunciadas por Argentina, en nombre de los Estados que integran el MERCOSUR y Estados Asociados. Durante las dos reuniones que sesionó el Grupo de Trabajo sobre Armas de Fuego y Municiones, se logró concertar una posición común que refleja los intereses de la región en la materia. Así mismo respaldamos la Declaración de Antigua, adoptada en Guatemala en mayo pasado por los países de América Latina y el Caribe para contribuir con una perspectiva regional a la labor de esta Conferencia.

Señor Presidente, este es un momento especial para mi delegación. Cuando tuve el honor de presidir la Conferencia Internacional sobre el Comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras en el año 2001, la comunidad internacional adoptó por consenso el Programa de Acción para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos.

En el Programa de Acción acordado, las naciones representadas en la Conferencia reconocieron que "la responsabilidad primordial de resolver los problemas vinculados con el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos recae en todos los Estados", y que los Estados necesitan estrechar la cooperación internacional para impedir y eliminar ese tráfico ilícito y luchar contra el mismo.

El Programa de Acción ha permitido que los Estados se comprometan a adoptar y desarrollar medidas legislativas y penales para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos; a coordinar actividades para la plena aplicación del Programa de Acción; a generar la voluntad política necesaria con el fin de lograr los objetivos del Programa; a fomentar la asistencia y cooperación y realizar campañas de sensibilización que permitan dar a conocer los efectos humanitarios sobre la población civil y las graves consecuencias socio-económicas del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras.

Igualmente, los Estados reiteraron su convicción de que la comunidad internacional no debía desaprovechar la oportunidad histórica de esa Conferencia para concertar y adoptar una serie de medidas orientadas a prevenir el comercio ilícito de armas pequeñas y ligeras y su proliferación descontrolada.

Cinco años después, nos encontramos otra vez con una magnífica oportunidad para renovar el compromiso de todos los Estados presentes y cumplir con el Programa de Acción en el marco de las Naciones Unidas, lograr la plena aplicación de sus recomendaciones, identificar los temas ausentes y adoptar un mecanismo de seguimiento que permita evaluar el progreso alcanzado.

Mi país por ejemplo, ha hecho grandes esfuerzos por darle aplicación nacional al Programa y es así como hemos constituido una entidad intersectorial que reúne los objetivos y los esfuerzos de cada una de las instituciones nacionales concernidas en la problemática para trabajar de manera conjunta y coordinada. Asimismo, la aplicación nacional del Programa nos ha conducido a generar procesos estructurales de control, tales como: reforzamiento de la infraestructura del aparato policial, restricciones de porte de armas, severa penalización de crímenes relacionados con alcohol y armas de fuego, etc. Todo lo anterior, junto con nuestros programas de desarme ciudadano, han dado resultados muy positivos y hemos logrado reducir la tasa de homicidios a un 20% y la criminalidad en general como producto del mal uso de las armas de fuego.

Sin embargo, a pesar de los logros registrados a nivel nacional e internacional en estos últimos cinco años, es evidente que los avances han sido lentos y no han reflejado de manera integral las acciones propuestas en el Programa de Acción. Todavía tenemos enormes retos que debemos afrontar de manera coordinada y consciente, bajo el principio de responsabilidad compartida entre los Estados que producen, exportan e importan estas armas y los que sirven de tránsito para su comercio.

Señor Presidente,

En primer lugar, mi Gobierno estima imperante avanzar en los temas de marcaje y rastreo incluyendo las municiones y en la actividad de intermediación ilícita. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de negociar instrumentos jurídicamente vinculantes en ambas materias determinando responsabilidades y normas claras.

En el tema de intermediación, apoyamos decididamente el Grupo de Expertos que tendrá la desafiante tarea de redactar un texto que consolide los intereses de todos y a la vez abarque de manera contundente los vacíos legales que tenemos en este aspecto del comercio legal de armas que facilita la desviación al mercado ilegal.

Otro tema de gran importancia para Colombia es el tema de actores no estatales.

Son miles y miles las personas en mi país que han sido víctimas de las acciones de estos grupos armados al margen de la ley. Las armas pequeñas y ligeras utilizadas por estas organizaciones criminales siguen comprobando ser tristemente, verdaderas armas de destrucción masiva, las cuales son adquiridas en el desvío de las transferencias internacionales o en el mercado negro, a través de nuestras fronteras y puntos de entrada al país. Por esto, hacemos un fuerte llamado para prohibir las transferencias directas a actores armados no estatales y a fortalecer los controles del comercio para evitar su desvío.

Es conocido por todos que uno de los grandes retos que tiene hoy el régimen internacional es legislar en contra de los actores no estatales para poder combatir de manera eficaz las nuevas amenazas como el terrorismo, el tráfico de drogas, el crimen organizado y por supuesto como parte de todo lo anterior, el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras. Por esto, hemos avanzado a través de la Resolución 1540 del Consejo de Seguridad para controlar y evitar el acceso de las armas de destrucción masiva a actores no estatales y como parte de esa evolución el control de los MANPAD's.

Entonces, por qué no avanzar también de manera decidida en controlar y prohibir al máximo a los actores armados no estatales el acceso a las armas que están verdaderamente matando a hombres, mujeres, ancianos y niños en el mundo entero?

En cuarto lugar, es necesario fortalecer la asistencia y cooperación, toda vez que se ha registrado un lento avance en su aplicación a nivel nacional, regional y global.

Aunque el Programa de Acción dedica toda una sección a este tema, no se ha generado la asistencia suficiente para la aplicación de las recomendaciones así como de las obligaciones adquiridas en los distintos mecanismos o instrumentos adoptados a nivel regional o subregional. Consideramos que tanto los recursos técnicos como los financieros deben estar disponibles para que los Estados puedan avanzar en la aplicación nacional del Programa y les permita a la vez llevar a la practica los acuerdos subregionales.

En el caso de mi país, consideramos importante la asistencia y cooperación en el tema de controles fronterizos, teniendo en cuenta que es a través de nuestras fronteras por donde ingresan de manera clandestina la mayoría de las armas hacia los grupos armados ilegales y organizaciones criminales. Así mismo es importante impulsar proyectos para la recolección y destrucción de arsenales y evitar su proliferación.

Por lo tanto, se debe hacer énfasis en el fortalecimiento de estos controles y la disponibilidad de asistencia técnica en materia de capacitación y entrenamiento a funcionarios de aduanas y policía o autoridades competentes.

En relación con los controles sobre las transferencias, mi Gobierno está de acuerdo con los esfuerzos que realiza la comunidad internacional para prevenir el desvío de las armas pequeñas y ligeras hacia canales ilícitos.

Al respecto, considero necesario fortalecer la regulación del comercio o transferencias de armas con criterios y directrices que sean objetivos, transparentes, no-discriminatorios y acordados en el ámbito multilateral.

Si bien estamos de acuerdo con el fortalecimiento de la normatividad internacional en la materia, Colombia considera, entre otros aspectos, que las listas de países que se formulan y utilizan para la aplicación de criterios en las transferencias de armas de Estado a Estado donde median contratos y controles oficiales, son discriminatorias, tendenciosas y estacionarias. Consideramos que cuando un país desee vender armas a otro, se debe tener en cuenta la situación y contexto particulares del país importador y no aplicar, sin análisis profundos y actualizados, el mandato de una lista de países sobre las cuales se presentan restricciones en las transferencias.

Finalmente, consideramos que el proceso de las Naciones Unidas se debe fortalecer mediante el establecimiento de mecanismos de seguimiento, los cuales deben ser uno de los resultados de la Conferencia de Revisión a ser incluido en el texto final del documento elaborado por su Presidencia.

La adopción de un mecanismo de seguimiento permitirá evaluar periódicamente los avances de la aplicación del Programa de Acción en cada uno de sus aspectos como marcaje y rastreo, intermediación, asistencia y cooperación, municiones, actores no estatales y MANPADS.

Así mismo apoyamos la continuación de la convocatoria de reuniones bienales de Estados y la celebración de la Segunda Conferencia de Revisión del Programa de Acción, a mas tardar, en el año 2012.

Señor Presidente,

Colombia desea aprovechar este encuentro para subrayar la urgente necesidad y la enorme responsabilidad que tiene la comunidad internacional para avanzar de manera significativa en la lucha contra el tráfico ilícito de armas y municiones.

Basta recordar que tan solo en la pasada década el uso de armas pequeñas y ligeras provocó la muerte de millones de personas, en su mayoría civiles, de ellos aproximadamente dos millones de niños. Provocó también heridas graves e incapacidades permanentes y contribuyó al desplazamiento forzado de pueblos y aldeas.

Requerimos de una labor más proactiva, más responsable y más orientada a la acción. Por esto, Colombia considera necesario impulsar los aspectos cruciales que deben ser tratados en esta oportunidad.

Así mismo, aprovechemos y apoyemos decididamente la labor que las organizaciones no gubernamentales han venido llevando a cabo para desarrollar cada uno de los aspectos complejos que conlleva la lucha contra el tráfico y el abuso de las armas de fuego y municiones. Las ONG´s, como representantes de la sociedad civil, han trabajado arduamente durante este tiempo para concientizar a las poblaciones de las necesidades del desarme, han realizado una labor comunitaria destacable y han puesto a consideración de nosotros los Estados, los retos que tenemos por delante.

Trabajemos entonces en coordinación y asociación de beneficio mutuo para alcanzar el éxito deseado.

Muchas gracias, Señor Presidente.

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