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Sexta Comisión

(Nueva York, 6 de octubre de 2005)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Tema 108: Medidas para eliminar el terrrorismo internacional.

 

Señor Presidente,

La delegación de Colombia desea expresarle sus felicitaciones por su elección como Presidente de la Sexta Comisión y las hace extensivas a todos los integrantes de la Mesa Directiva. Cuente Usted con el permanente apoyo que le brindaremos en el desarrollo de nuestros trabajos. La delegación de Colombia, a su vez, se asocia a la declaración que la delegación de Argentina pronunciará en nombre del Grupo de Río.

Señor Presidente:

Los terribles efectos, el perjuicio extendido y, en la mayoría de los casos, irreparable que se derivan del terrorismo obligan a enfrentar ese flagelo en todas sus manifestaciones y vínculos. Los Estados y la sociedad internacional están en presencia de uno de sus mayores desafíos en la medida que el terrorismo se sustenta en la finalidad de infligir daño, de intimidar a la población y destruir las bases materiales y morales de la paz y la seguridad.

Es la finalidad o propósito lo que, en concepto de nuestra delegación, identifica y particulariza el terrorismo, y, por eso, consideramos que ese debe ser el eje central de su definición o tipificación como delito. Las acciones aniquiladoras perpetradas por individuos o redes devastan a las sociedades para conseguir que éstas actúen o dejen de hacerlo a conveniencia de sus victimarios, que no se detienen pretendiendo doblegarlas.

En ningún caso y por ningún motivo o causa, puede entenderse o justificase un acto terrorista. Este es deplorable per se y, en consecuencia, debe ser reprimido por todos los medios y sus autores penalizados con todo el rigor. Tan reprobables son los actos terroristas perpetrados en Nueva York, Madrid o Londres como los cometidos en Turquía, Egipto, Indonesia o en cualquier otro lugar del planeta.

Es hora ya de reconocer y realizar, mediante acciones concretas y decididas, el principio de responsabilidad compartida en la prevención y eliminación del terrorismo. El terrorismo es uno y frente a él debemos aplicar una política de cero tolerancia, pues en ningún caso o por ningún motivo se justifica.

Los Estados miembros de esta Organización hemos confirmado que ningún Estado es inmune a la amenaza del terrorismo y que ningún Estado puede enfrentarlo por si solo. Por ello, es tiempo de reconocer y aplicar, mediante la adopción de acciones concretas y decididas, el principio de responsabilidad compartida en la prevención y eliminación del terrorismo y de las conductas delictivas que lo facilitan.

La aplicación de este principio implica el reconocimiento de que la lucha contra el terrorismo requiere de los más amplios niveles de cooperación y coordinación entre los Estados y que, debido a la creciente participación de los grupos terroristas en diversas formas de delincuencia organizada para financiar sus actividades, tales como el tráfico ilícito de drogas y el tráfico ilícito de armas, las medidas adoptadas deben extenderse hacia la represión de esas conductas.

En este contexto y con base en el principio de responsabilidad compartida, la lucha contra el financiamiento del terrorismo pasa por el fortalecimiento de las medidas legislativas contra el blanqueo de dinero, el tráfico ilícito de drogas, el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos, el secuestro y otras manifestaciones de la delincuencia organizada, y por el fortalecimiento de la cooperación internacional y la asistencia judicial para localizar, detectar, congelar y decomisar los fondos que financian el terrorismo.

Por todo esto, la delegación de Colombia aboga por la pronta adopción y ejecución de una estrategia global e integral contra el terrorismo fundada en el principio de responsabilidad compartida y, en ese sentido, apoyamos las medidas propuestas en la materia por el Secretario General de las Naciones Unidas, principalmente, las orientadas a negar a los terroristas el acceso a fondos y materiales; consolidar los compromisos de los Estados tendientes a negar cualquier patrocinio del terrorismo y desarrollar la capacidad de los Estados para prevenirlo y eliminarlo, y defender los derechos humanos, a todo lo cual sumaríamos la lucha frontal contra todas las formas de terrorismo y las conductas delictivas que lo facilitan y financian.

Como parte integral de esa estrategia, Colombia reitera su compromiso de continuar su activa participación con miras a la pronta adopción de una convención general sobre terrorismo internacional y hace un llamado a la aproximación de posiciones que permitan alcanzar una solución de consenso y así evitar que la ausencia de un instrumento de esta naturaleza menoscabe los esfuerzos nacionales y multilaterales orientados a la prevención y eliminación del terrorismo.

Así mismo, Colombia apoya la convocatoria de una Conferencia de Alto Nivel bajo los auspicios de las Naciones Unidas orientada a formular una respuesta integral al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones; se suma a las iniciativas para promover el diálogo, la tolerancia y el entendimiento entre civilizaciones e insta a promover la educación para el paz y el desarrollo humano, como medio eficiente de prevención del terrorismo.

Señor Presidente:

El fortalecimiento de la capacidad nacional de los Estados para enfrentar de forma idónea el terrorismo y lograr desvertebrarlo es una prioridad y, al servicio de ese propósito, la cooperación internacional, bilateral y regional, resulta decisiva no solo a través del suministro del componente técnico y recursos, sino, además, mediante una sincronizada labor de inteligencia internacional, cooperación judicial oportuna y las acciones que cada Estado debe cumplir para contener las redes terroristas, reprimir el lavado de activos y el tráfico de armas, municiones y materiales relacionados.

Colombia ha hecho lo propio y así lo demuestra la efectividad de las estrategias que hemos aplicado bajo la Política de Defensa y Seguridad Democrática, desarrollada para defender el ordenamiento democrático y el Estado de derecho, garantizar la seguridad y la libertad de la población, proteger los derechos humanos e incentivar el desarrollo económico y social.

El resultado de esa política se revela en la presencia activa del Estado en espacios del territorio nacional que durante años ocuparon los grupos armados al margen de la ley y en la recuperación de la confianza nacional y la de los inversionistas extranjeros que cada vez hacen mayor presencia en nuestra economía, la cual, luego de pasar momentos críticos, hoy presenta índices de vitalidad y fortaleza, con un incremento del 400% en la inversión extranjera de 2001 a 2004.

La estrategia antiterrorista desplegada por el Gobierno colombiano ha conseguido la reducción en un 58.3% del índice de secuestros, 48% en las voladuras de oleoductos, 63.2% en las torres de energía y 20% en los ataques a poblaciones. A su vez, ha permitido el incremento en un 167 % en la captura de miembros de grupos armados ilegales y ha inducido a la desmovilización de más de 12.800 integrantes de esas organizaciones.

Esos resultados tangibles demuestran que la voluntad decidida de los pueblos y de sus gobiernos en el propósito de derrotar el terrorismo es esencial, si bien para lograr su eliminación, el concurso de la comunidad internacional a través de la cooperación es imprescindible como lo es el que cada uno de los Estados cumpla sus compromisos.

Gracias Señor Presidente.

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