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Sexta Comisión

(Nueva York, 14 de junio de 2006)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Elementos para una Estrategia Mundial de Lucha Contra el Terrorismo - Consultas Informales.

 

Señores Co-Presidentes:

Mi delegación expresa su reconocimiento a la labor desarrollada por los Señores Co-Presidentes en el proceso de consultas convocado con miras a definir una estrategia general contra el terrorismo y agradece, en particular, la elaboración del documento en el que se proponen los elementos para esa estrategia.

Señores Co-Presidentes:

El documento en mención plasma el nada fácil esfuerzo de compilar las distintas posiciones expresadas por las delegaciones y, en tal carácter, es un insumo relevante en la construcción de la estrategia. Con base en esa consideración, mi delegación expondrá sus observaciones generales y preliminares en relación con el contenido del mismo.

De conformidad con lo previsto en el Documento final de la Reunión Plenaria de Alto Nivel de 2005, es necesario consagrar la debida atención a la cooperación que debe proveer Naciones Unidas a los Estados miembros para afirmar su capacidad en la lucha antiterrorista toda vez que son éstos los llamados a ejecutar de forma directa las acciones concretas. En ese sentido, se percibe en el documento en examen un especial énfasis en las medidas internas de la Organización y en la creación de nuevas instancias burocráticas antes que en las acciones encaminadas a lograr un eficaz acompañamiento de la acción estatal.

La cooperación que el sistema proporcione y la que auspicie debe cimentarse, siempre, sobre la base del respeto de la soberanía nacional, la independencia y la integridad territorial de los Estados. En consecuencia, la coordinación, la coherencia y la eficiencia de la cooperación internacional debe estar mediada por el consentimiento del Estado.

De igual forma, es preciso tener en cuenta, como lo expresamos en las anteriores consultas, que el espectro de las organizaciones terroristas es muy amplio y no se limita a Al Queda y los Talibanes, lo cual hace necesaria una perspectiva más general y, consecuentemente, medidas de gran alcance para detectar el modus operandi de esas organizaciones y lograr su desvertebramiento.

Si bien es urgente contrarrestar con políticas efectivas y sostenibles tanto en el nivel nacional como en el internacional las condiciones y situaciones que derivan del subdesarrollo, como la pobreza y las deficiencias institucionales, no puede por ello insinuarse alguna relación con el terrorismo tanto por que éste flagelo es del todo injustificable como por que también afecta a sociedades altamente desarrolladas. Conviene, a su vez, señalar que no puede percibirse el terrorismo como una amenaza externa o una fuerza exclusivamente exógena, por que son elocuentes y dramáticos los ejemplos de actos terroristas colosales perpetrados por individuos en el territorio de su nacionalidad y contra sus propios conciudadanos.

Asumir el terrorismo como una peligro que se cierne desde el exterior puede acarrear no solo una percepción sesgada que impide neutralizar las amenazas internas sino auspiciar, además, la xenofobia y asentar las bases de una progresiva criminalización de los migrantes.

El documento alude, a su vez, a la prevención de los conflictos, a sistemas de alerta temprana e indicadores sobre posibles desencadenamientos de conflictos violentos locales o regionales y al mecanismo de mediación, situaciones y categorías que no guardan vínculo directo con el terrorismo como tampoco lo tiene la Comisión de Naciones Unidas para la Consolidación de la Paz que se invoca en el Capítulo III. El régimen aplicable a los conflictos armados es el derecho internacional humanitario y, por lo mismo, no es apropiado ni jurídicamente admisible imbricarlo con el combate contra el terrorismo, aún cuando la experiencia enseña que esas confrontaciones no han estado, en muchos casos, exentas de actos terroristas.

Señores Co -Presidentes:

Estimamos esencial desarrollar con mayor profundidad las propuestas orientadas a la acción conjunta y coordinada de los Estados para enfrentar las actividades estrechamente relacionadas con el terrorismo, entre las que se encuentran, entre otras, el problema mundial de las drogas, el tráfico ilícito de armas y el lavado de activos.

Es preciso, a su vez, fortalecer la asistencia y cooperación necesaria para dar cumplimiento a los instrumentos y recomendaciones en la esfera de desarme y seguridad internacional. El hecho de negar o hacer difícil la adquisición de armas a terroristas, debe incluir la categoría de armas pequeñas y ligeras. Una estrategia integral contra el terrorismo debe comprender el efectivo compromiso de los Estados en los procesos de desarme y no proliferación.

En materia de promoción y protección de los derechos humanos concordamos, inter alia, con la necesidad de asegurar su observancia en la lucha contra el terrorismo, en particular, mediante el debido proceso, la completa erradicación de la práctica de la tortura y la garantía de condiciones de reclusión dignas.

Señores Co-Presidentes:

Mi delegación estima que con miras a lograr hacer efectivos los compromisos que se puedan adoptar como conclusión de estos sucesivos procesos de consultas, sería aconsejable concebir un Plan de Acción en el que se consignen las medidas operativas concretas que en el inmediato, mediano y largo término se deban cumplir en el nivel nacional, regional y global.

Gracias Señores Co-Presidentes.

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