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Tercera Comisión

(Nueva York, 4 de Octubre de 2005)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Temas 63, 64 y 65: Desarrollo Social.

 

Señor Presidente:

Deseo felicitarlo a usted y a los demás miembros de la mesa por su elección. Asimismo, agradezco al Secretario General por la preparación de los informes correspondientes a los temas 63, 64 y 65, vinculados al desarrollo social. Mi delegación se une a la intervención hecha por Jamaica a nombre de G-77 en la mañana de ayer.

El seguimiento de las grandes conferencias debe ser prioridad así como la creación de mecanismos enfocados a crear desarrollo y prosperidad en los países, con políticas y visiones de largo plazo. Es preciso alejarse de enfoques asistencialistas y concentrarse en las políticas que pueden hacer viable el bienestar de los pueblos de los países en desarrollo de manera sostenible y continua.

Atendemos el llamado del Secretario General adjunto, José Antonio Ocampo, en su presentación ante esta Comisión, sobre la importancia de ser conscientes y de tomar acciones concretas para remediar la inequidad entre los países y al interior de los países. Este es un reto que tenemos todos y creemos que mediante el cumplimiento real de los compromisos asumidos en las grandes conferencias podemos aproximarnos a asegurar un futuro digno y seguro para nuestras poblaciones.

Un enfoque ambicioso de desarrollo social es lo que requerimos de la ONU. Esta Organización tiene un gran potencial para fortalecer y consolidar políticas de desarrollo de largo plazo y que tengan un impacto sostenible en las poblaciones y en las sociedades.

Para lograrlo, una mayor cooperación con los Estados y el fortalecimiento de sus capacidades nacionales de gestión en políticas e inversión social deberían convertirse en prioridades del sistema multilateral. Sólo de esta manera, los otros retos podrán tener una respuesta efectiva y duradera. Un compromiso indeclinable con el desarrollo es lo que necesitamos en estos momentos cuando la ONU debate sobre su relevancia en este proceso de reforma iniciado este año.

Señor Presidente:

En el plano nacional, hay creciente reconocimiento a la gestión en materia de inversión social. Su porcentaje para este año es del 67.4%, frente a un 16% en reactivación económica y un 1% en renovación de la administración pública.

El informe sobre competitividad mundial publicado en Ginebra en días pasados, indica que Colombia fue el país latinoamericano que más avanzó en el ranking de competitividad global del Foro Económico Mundial, al pasar del lugar 64 al 57 en una muestra global de 117 países.

Se lo debemos a que de los tres índices con que se calcula este ranking: índices de tecnología, de instituciones públicas y macroeconómico, Colombia presenta un comportamiento altamente positivo en los dos últimos índices.

Para Colombia la generación de empleo enfocada en las zonas urbanas y rurales es una prioridad. Coincidimos con la necesidad de adoptar un enfoque integrado basado en educación básica, formación profesional y desarrollo empresarial para desarrollar e implementar políticas de empleo.

La evolución favorable del empleo en nuestro país se ha fortalecido mediante el Sistema Nacional de Incubación de Empresas y el Servicio Público de Empleo. Este sistema fomenta la actividad empresarial como un mecanismo de creación de empleo efectivo y digno. Los programas presidenciales se han orientado a otorgar apoyo financiero y a capacitar a las mujeres jefas de hogar y a los jóvenes empresarios para fortalecer tanto la creación de micro empresa como las cooperativas comunitarias.

La recuperación y reactivación del campo es fundamental en las políticas colombianas, puesto que de ellas depende, en gran medida, la sostenibilidad de las políticas nacionales de seguridad democrática. Dentro de estas políticas, está el fortalecimiento de los cultivos alternativos a la producción de drogas ilícitas. El programa de familias guardabosques, entre muchos otros, permite un nuevo comienzo para miles de familias y asegura la protección y recuperación del medio ambiente.

Son programas que merecen el apoyo de la cooperación internacional. Asimismo, con un enfoque de desarrollo integral en el campo, el Programa Cadenas Productivas y Sociales impulsa el desarrollo económico rural articulando las etapas de producción, transformación, servicios y comercialización de los productos agrícolas tradicionales y nuevos que permitan crear prosperidad en las zonas rurales del país.

La educación es un factor primordial para alcanzar un desarrollo social sostenido. La educación constituye una condición elemental de todo individuo para participar en la sociedad y obtener un empleo productivo.

La política educativa de Colombia ha buscado ampliar la cobertura en todos los niveles, particularmente en la población más pobre, en el mejoramiento de la calidad y la eficiencia del sector. Asimismo, la inversión en ciencia y tecnología se ha convertido en un componente vital en el tema de la educación y creemos que ésta es un área en la cual Naciones Unidas podría profundizar.

Con la educación y el empleo, la vivienda es otra prioridad del gobierno. Colombia amplió, con respecto al 2003, la financiación de créditos para el acceso a vivienda en zonas rurales y urbanas en un 15.2% para 2004. En la misma medida, para el primer trimestre de 2005, creció un 28.5%.

Señor Presidente:

La cooperación y el fortalecimiento de estrategias para consolidar el desarrollo social en el largo plazo y con una visión de conjunto e integral de la sociedad son los retos que tenemos hoy. Nuestros debates se deben traducir en acciones concretas, y dentro del sistema debemos revitalizar el Ecosoc para convertirlo en un foro real de desarrollo que analice estrategias nacionales, permita aprender de otras experiencias y fortalezca la capacidad de los Estados para generar desarrollo y progreso en sus sociedades.

Gracias.

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