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Tercera Comisión

(Nueva York, 8 de junio de 2006)

Intervención de la Embajadora María Angela Holguín, Representante Permanente de Colombia, Reunión de la Junta Ejecutiva de UNICEF.

 

Señor Presidente:

Deseo expresar nuestro agradecimiento por presidir la mesa de la Junta Ejecutiva y por conducir sus trabajos de manera tan eficiente. Asimismo agradecemos a los demás miembros de la mesa por su trabajo. Damos la bienvenida a las consultas informales que nos dan la oportunidad de llegar a decisiones concertadas de manera amplia y participativa. Creemos que este es un gran avance en la Junta y se debe mantener en los trabajos presentes y futuros.

A la vez deseo extender por su conducto a la Directora Ejecutiva, un cordial saludo y destacar su labor en el Fondo para la Infancia tras su primer año de labores.

No querría dejar de presentar nuestras más sentidas condolencias al Gobierno y al pueblo de Indonesia por el lamentable sismo que esta vez afectó de manera severa a la isla de Java. Sin lugar a dudas UNICEF en su mandato de asistencia humanitaria tiene un papel importante que cumplir en apoyo de las autoridades de Indonesia para asistir a la población afectada.

Hemos seguido con atención los respectivos informes sobre armonización de procesos de aprobación de programas por país, las experiencias de programación conjunta desde el 2004 y la función de evaluación, entre otros. Encontramos que aunque para todos, -tanto países donantes como receptores- resulta de gran relevancia en el proceso de reforma del sistema de Naciones Unidas, la rendición de cuentas, la transparencia, el monitoreo y la evaluación, el tema de coherencia interna del sistema se está tratando desde varios otros escenarios, por lo cual encontramos un tanto anticipadas, estas iniciativas específicas de armonización. Las particularidades por país varían considerablemente dentro de una misma región, y a nuestro entender los procesos de construcción de capacidad nacional deben ser la puerta de entrada hacia dicha armonización.

Señor Presidente:

Reiterando una vez más nuestro compromiso con UNICEF y de éste con la niñez en el mundo y en especial en Colombia, nos hubiera gustado que la evaluación de informes regionales hubiera incluido a América Latina y el Caribe en esta sesión. Región que, desafortunadamente ha tendido a tener una menor relevancia dentro del presupuesto y programas de UNICEF en los últimos años, y donde a pesar de los grandes avances que han realizado los países, todavía estos necesitan apoyo de la comunidad internacional y en especial de UNICEF para mejorar la situación y la niñez latinoamericana y caribeña. En el tema de violencia tenemos grandes retos y es preciso que UNICEF apoye estrategias nacionales encaminadas a superar los efectos de la violencia en los niños y niñas y sus familias.

El tema de la violencia y sus efectos en la niñez tiene varios escenarios y dimensiones y varía dependiendo de cada país o situación nacional. En América Latina y el Caribe, como en las otras regiones del mundo, la violencia juvenil se observa en bandas de delincuencia común en ocasiones relacionadas con el crimen transnacional organizado, incluido el tráfico ilícito de drogas. También tenemos el deplorable fenómeno de los menores reclutados por grupos armados ilegales. Asimismo, niños y niñas son víctimas de abuso sexual y de violencia intrafamiliar. También observamos que la niñez es víctima del tráfico para fines comerciales y sexuales, e incluso hay un tráfico de órganos que afecta especialmente a niños y niñas.

Todas estas formas de violencia que afectan a la niñez son condenables y la comunidad internacional y el sistema de la ONU, en especial UNICEF deben trabajar de cerca con los Estados para crear capacidad nacional y mejorar los sistemas de promoción, respeto y protección de los derechos de la niñez.

En este contexto, creemos que UNICEF debe sumarse a los programas nacionales de desmovilización juvenil, por ejemplo. No solamente para que los niños y niñas desmovilizados no conformes las llamadas pandillas o maras de delincuencia común, sino para darles una vida nueva y digna a menores cuya niñez y adolescencia se vieron truncadas por circunstancias ajenas a sus propias decisiones.

Tanto UNICEF como el sistema general debe avanzar en diseñar y elaborar programas que fijen sus prioridades en apoyar iniciativas nacionales de rehabilitación de los niños y niñas excombatientes. Creemos que aparte de algunos estudios, poco se ha hecho y creemos que este es un campo donde se pueden mostrar resultados y acciones concretas que beneficien a la niñez. Programas de educación, entrenamiento, capacitación, empleo y resocialización, entre otros, son importantes para cortar ciclos de violencia y asistir a los jóvenes en la transición hacia una vida civil armoniosa y productiva.

Más que estudios necesitamos programas y proyectos concretos que tengan un impacto real en la niñez afectada por la violencia. Si bien es cierto que los estudios y las estadísticas son importantes, es preciso ir más allá y diseñar con las autoridades nacionales, o sumar a sus estrategias y programas, proyectos que tengan un impacto real en los menores y sus familias para cortar los ciclos de violencia y prevenirla en todas sus formas y manifestaciones. Con esto podremos decir que estamos avanzando en la promoción y protección de los derechos de la niñez.

Le reiteramos a UNICEF nuestro interés en su trabajo y misión, además de lo importante que es para mi país y en general para América Latina y el Caribe, la presencia, el compromiso con la niñez y los proyectos de UNICEF en la región.

Gracias.

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