Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Plenario

(Nueva York, 11 de diciembre de 2006)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia. Temas 9 y 111: Informe del Consejo de Seguridad; Cuestión de la representación equitativa en el Consejo de Seguridad y del aumento del número de sus miembros y cuestiones conexas

 

Señora Presidenta:

Permítame, en primer término, agradecer al Embajador de Qatar, actual Presidente del Consejo de Seguridad, por su detallada presentación sobre el Informe del Consejo a la Asamblea General. Mi delegación quiere también expresar su reconocimiento al Embajador de Bahamas y al Embajador de Países Bajos por la labor realizada como Vice-Presidentes del Grupo de Trabajo sobre la cuestión de la representación equitativa y aumento del número de miembros del Consejo de Seguridad.

Señora Presidenta:

El Informe sobre las actividades y cuestiones examinadas por el Consejo durante el período agosto de 2005 a julio de 2006, permite un repaso amplio sobre la situación en regiones de alta sensibilidad para la paz y la seguridad internacionales. De acuerdo con las funciones y poderes conferidos por la Carta de las Naciones Unidas, la acción actual del Consejo debe centrarse en la solución de las situaciones que forman parte de su Agenda. Compartimos, en este sentido, la preocupación expresada en diversas sesiones del Consejo sobre el deterioro de la situación en el Medio Oriente

Destacamos, igualmente, la acción de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití. Confiamos en la superación de la etapa actual de estabilización, a fin de que el apoyo de la comunidad internacional a ese país se oriente principalmente a adelantar programas de desarrollo económico sostenido de largo plazo. Estamos seguros que el actual Representante Especial del Secretario General en Haití y Jefe de MINUSTAH contribuirá positivamente al logro de ese propósito.

Señora Presidenta:

Colombia asigna especial prioridad, dentro del proceso de reforma del Consejo de Seguridad, a la revisión y adaptación de sus métodos de trabajo. Consideramos que este aspecto y la ampliación de la membresía del Consejo de Seguridad en la categoría de miembros no permanentes son consecuencia lógica de los cambios ocurridos en las décadas recientes a nivel global y regional.

Los métodos de trabajo deben adaptarse a la necesidad de aumentar la participación en las labores del Consejo de los Estados que no son miembros, mejorar la rendición de cuentas por parte de los países miembros y lograr una mayor transparencia y apertura en los trabajos de este órgano.

Una mayor participación de Estados no miembros en las labores del Consejo, permitiría disponer de mejor información sobre las realidades nacionales y regionales. Facilitaría al Consejo la adopción de decisiones que tomen en consideración las condiciones en cada país y las particularidades de cada situación. Y ayudaría a evitar fórmulas únicas o generales que pueden resultar inapropiadas para ciertas situaciones específicas.

Por otro lado, la diversidad de situaciones en la agenda del Consejo hacen necesaria una mayor consulta con los Estados no miembros, con los grupos regionales y las organizaciones regionales cuando fuera necesario, así como con otros actores relevantes, lo que contribuiría a adoptar decisiones mejor informadas y procurar soluciones viables y duraderas.

El Consejo de Seguridad debe rendir cuentas a la Asamblea General. Es la única manera de lograr que sus labores queden adecuadamente articuladas al espacio universal de las Naciones Unidas y a su carácter esencialmente multilateral. En ese sentido, las presentaciones informativas del Consejo a todos los Estados deberían ser frecuentes y exhaustivas, para que las delegaciones se mantengan plenamente informadas de sus actividades.

Queremos subrayar, igualmente, la importancia que el Consejo concentre sus tareas en las amenazas a la paz y la seguridad internacionales. La dispersión de la agenda con temas que no están directamente relacionados con su mandato afecta su eficiencia y pone en entredicho la legitimidad de sus funciones.

La cuestión del veto sigue siendo una materia sensible y complicada. Colombia se ha opuesto a este privilegio, desde cuando se conocieron las primeras propuestas que llevaron a la adopción de la Carta de las Naciones Unidas en 1945. Sesenta años después, su anacronismo es aún más evidente, así como la conveniencia de eliminarlo en el futuro. Entretanto, su utilización debería ser limitada, para propiciar así una mayor democratización y eficiencia en las labores del Consejo.

Creemos que una consulta amplia sobre los métodos de trabajo contribuiría a la elaboración de propuestas adicionales tendientes a mejorar la acción del Consejo. Cualquier iniciativa en esa dirección debería ser abordada con mente abierta y en función de sus propios méritos, e incluso ser llevada a la práctica sin necesidad de esperar el avance en otros componentes de la reforma. La Carta de las Naciones Unidas brinda la flexibilidad requerida para ese propósito.

Señora Presidenta:

Colombia comparte la opinión expresada recientemente por el Secretario General en el sentido de que es importante encontrar un terreno común para la acción en el proceso de reforma del Consejo. Coincidimos en que la oportunidad está dada para construir puentes, acercar las distintas posiciones y crear el momemtum esperado.

Solamente un resultado construido sobre la base del consenso puede brindar a la reforma del Consejo un cimiento sólido. Esta premisa resulta fundamental para llegar a un acuerdo justo y equitativo, dentro del cual la igualdad soberana de los Estados pueda ser plenamente aplicada. Se requiere, de igual modo, avanzar en propuestas que eviten la diferenciación entre los Estados Miembros, lo que sería consecuente con el objetivo de lograr una mayor representación en el Consejo.

La propuesta presentada por el Movimiento Unidos por el Consenso para la ampliación del número de miembros del Consejo de Seguridad en la categoría de miembros no permanentes, cumple los criterios antes citados. Es realista y flexible. Evita la extensión de privilegios y la diferenciación entre países. Y consulta más adecuadamente los principios de distribución geográfica equitativa e igualdad soberana de los Estados.

En ese mismo sentido, los procesos para seleccionar los candidatos a nivel regional contarían con mayor validez y soporte político, pues se garantizaría la igualdad de oportunidades para el acceso a las sillas del Consejo. Por lo demás, un número mayor de miembros no permanentes haría que el Consejo fuera auténticamente representativo de las diversas realidades y los continuos cambios que ocurren en el mundo.

Señora Presidenta:

La magnitud de los retos que enfrenta Naciones Unidas hacen cada vez más necesaria la convergencia entre los Estados y el acercamiento de los enfoques sobre la reforma de la Organización. Cooperación, consenso y trabajo conjunto son conceptos básicos para avanzar eficazmente en la cuestión de los métodos de trabajo y la representación equitativa en el Consejo. Solo así se llegará a un acuerdo con la solidez requerida para ajustar ese órgano principal de la ONU a las nuevas condiciones y desafíos.

Colombia expresa su disposición para ir más allá de las consultas informales y el mero intercambio de puntos de vista, hacia un proceso de negociación propiamente dicho, con metas claras y procedimientos definidos. Si el debate durante la presente sesión de la Asamblea General permite abrir espacios de coincidencia en esa dirección, habremos dado un paso positivo, más promisorio y de mayor credibilidad.

Muchas Gracias señora Presidenta.

ˆarriba

« regresar

Periodo 61