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Plenario

(Nueva York, 13 de noviembre de 2006)

Intervención de S.E. Sra. Claudia Blum, Embajadora, Representante Permanente, Tema 69(a)(ii): Informe del Secretario General sobre el Fortalecimiento de la coordinación de la Asistencia Humanitaria de Emergencia de las Naciones Unidas (A/61/85)

 

Señora Presidenta:

Permítame agradecer al Secretario General por el informe sobre el Fortalecimiento de la Coordinación de la Asistencia Humanitaria de Emergencia de las Naciones Unidas.

En Colombia, la atención humanitaria a las poblaciones vulnerables es una de las prioridades principales del Estado. La Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional coordina el Programa de Atención Integral a la Población Desplazada. El enfoque de este programa está cimentado en la dignidad de las personas y la restitución de los derechos de los hogares desplazados. Su integración social y económica en los lugares de origen, o en los lugares de reubicación, es asimismo una alta prelación del Gobierno.

El programa cuenta con recursos nacionales y de cooperación internacional. Entre sus componentes se incluyen la atención de emergencia, que ha cubierto al 82% de las personas afectadas. El retorno de las familias se ha realizado con acompañamiento estatal y de distintas agencias, teniendo en cuenta los principios humanitarios, de retorno voluntario y de seguridad. La generación de condiciones para la estabilización social y económica de las personas afectadas, con acciones como créditos a proyectos productivos y capacitación técnica, así como apoyo complementario en salud, educación y vivienda, constituyen componentes básicos de la política nacional en este campo.

Desde hace varios años, incorporamos en nuestra legislación los Principios rectores sobre el desplazamiento interno, cuya adopción forma parte de las recomendaciones contenidas en el informe de Secretario General.

Colombia considera de importancia fundamental que los diagnósticos en el fenómeno del desplazamiento se realicen sobre bases objetivas, confiables y verificables. Por ello, nos llama la atención la cifra en el informe del Secretario General, en relación con los desplazados internos en mi país. No se indica en el informe la metodología seguida para ese estimativo. Tampoco las fuentes estadísticas utilizadas.

De acuerdo con las cifras oficiales, el número de personas desplazadas registradas es de 1.875.000 en el período 1998-2006. A pesar de la complejidad del fenómeno, en Colombia se ha producido una reducción progresiva y sustancial en el número de nuevos casos anuales de desplazamiento, lo que refleja el resultado positivo de la Política de Seguridad Democrática y la Política de Desarrollo Social del Gobierno. El número de nuevas personas desplazadas, incorporadas al registro oficial, disminuyó de 425, 000 en el año 2002 a 169,000 en el 2005 y a 90,000 en lo corrido del año 2006.

Señora Presidenta:

Mi delegación quiere enfatizar la importancia de que la asistencia humanitaria se realice bajo los principios de neutralidad, imparcialidad y humanidad, de acuerdo a las necesidades de los países y sea, por tanto, un complemento de los esfuerzos de los Gobiernos, para mejorar su capacidad de respuesta y su infraestructura institucional en esta área. Esta es la única manera de encarar eficazmente las situaciones de emergencia y asegurar sostenibilidad a la recuperación de las condiciones sociales de quienes sufren los efectos de las emergencias humanitarias.

Por estas razones, entre otras, mi delegación considera que el enfoque de gestión por grupos temáticos o "cluster approach" resulta inapropiado como modelo para la asistencia humanitaria. El objetivo central del apoyo que brinden las agencias de Naciones Unidas debe ser el fortalecimiento de las capacidades nacionales para atender las emergencias. Con este enfoque se desconocen las realidades y condiciones especificas de los países en que se requiere la ayuda humanitaria. En Colombia, por ejemplo, no todas las agencias que participan en este campo pertenecen a Naciones Unidas. Algunas, incluso, no forman parte del sistema de Naciones Unidas.

Con un enfoque como el propuesto, se debilita el papel de los Gobiernos, pues podrían resultar sustituidos por las agencias como instancias de coordinación. Son los Gobiernos y los Estados quienes deben coordinar la asistencia humanitaria, con participación de las agencias, y no al contrario. El fortalecimiento del papel de las Naciones Unidas no debe tener como precio el debilitamiento del papel de los Gobiernos en esta sensible área. Por tanto, cualquier implementación de un modelo o de trabajo en un país debe contar con el consentimiento del éste último. Igualmente, cualquier iniciativa de reforma humanitaria debe tener como base un mandato intergubernamental que, al mismo tiempo, debe respetar siempre la soberanía y la integridad territorial de los Estados.

Quiero aprovechar esta oportunidad para hacer un reconocimiento especial al Programa Mundial de Alimentos por su cooperación con el Gobierno de Colombia en la atención a las personas desplazadas. Por fuera del sistema de la ONU, queremos encomiar el trabajo de la Organización Internacional de Migraciones y del Comité Internacional de la Cruz Roja. El ejemplo de la labor de estas entidades debe ser la regla y no la excepción en el ámbito de la asistencia humanitaria.

De manera consecuente con estas realidades, es necesario que la financiación de la asistencia humanitaria se canalice hacia las agencias e instituciones que mejor trabajan con los Estados, las que mejor desempeño muestren, y por ende, las que mejor contribuyan al fortalecimiento de las instituciones nacionales y de su capacidad de ejecución. De esa forma, los recursos se asignarían a las entidades cuya tarea sea más eficaz y eficiente.

Señora Presidenta:

En el informe del Secretario General, se hace mención de una próxima etapa en la que se ampliaría la participación en la asistencia humanitaria. Mi delegación quiere subrayar la importancia de que los términos de esa ampliación sean consultados con el Estado respectivo. Reconocemos y agradecemos el apoyo de las entidades que operan en este campo y al mismo tiempo, coincidimos con la recomendación del informe en el sentido de reforzar el liderazgo nacional en las acciones requeridas.

Ello contribuiría a evitar la politización de la asistencia humanitaria y acatar plenamente sus principios rectores. De lo contrario, se debilitaría la capacidad de respuesta del sistema, que podría así sufrir una pérdida de legitimidad y credibilidad. Crear marcos operativos que consulten las situaciones concretas de los países resultará positivo para el sistema. Los éxitos de corto alcance no deben llevar a perder la perspectiva de la sostenibilidad y de la capacidad permanente para encarar eficazmente las situaciones de emergencia, y para brindar oportunamente la asistencia humanitaria.

Muchas Gracias Señora Presidenta.

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