Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Plenario

(Nueva York, 14 de septiembre de 2006)

Intervención de S.E. Sr. Alejandro Borda, Viceministro de Relaciones Exteriores para Asuntos Multilaterales, en el Diálogo de Alto Nivel sobre Migración Internacional y Desarrollo, Mesa Redonda 2: Medidas para asegurar el respeto y protección de los derechos humanos de todos los migrantes, y para prevenir y combatir el tráfico de migrantes y la trata de personas

 

Señor Presidente:

La migración internacional es un fenómeno que se ha dado en un contexto histórico específico, en el que las desiguales oportunidades para alcanzar el desarrollo impulsan la búsqueda individual o familiar de trabajo en el exterior. Con el ánimo de preservar la cooperación y fomentar un diálogo constructivo debemos abordar el tema migratorio desde una perspectiva amplia e integral que abarque su dimensión humana, así como sus aspectos económicos, sociales y culturales, de manera que trascienda el enfoque de seguridad.

Señor Presidente:

La calidad migratoria de una persona no puede constituir, de manera alguna, una justificación para privarla del ejercicio de sus derechos fundamentales. Por ello, en materia migratoria, el marco legal de cada país debería estar conforme a los principios universales y a las disposiciones contenidas en los diferentes instrumentos internacionales y regionales relativos a la protección y garantía de derechos humanos.

Si bien los Estados pueden establecer, en el ejercicio de su soberanía, mecanismos de control de ingresos y salidas de migrantes a su territorio, estos deben siempre adoptarse y aplicarse con apego estricto a las garantías del debido proceso y al respeto de la dignidad humana, independientemente de la situación migratoria de las personas.

Los Estados deben proteger y garantizar los derechos humanos de los migrantes, en especial los derechos económicos, sociales y culturales, y teniendo en cuanta una perspectiva de género. Especial atención merecen los migrantes que por su situación migratoria se convierten en población vulnerable sujetos a indebida explotación laboral.

La cooperación internacional en materia de migraciones requeriría de un marco normativo común como base para la efectiva protección y garantía de los derechos humanos de los trabajadores migrantes.

Los trabajadores migrantes son parte funcional de las economías y sociedades de origen y destino. Colombia reafirma la importancia de respetar y proteger de manera irrestricta los derechos laborales de los trabajadores migratorios y exhorta a todos los países, que no lo hayan hecho, a que ratifiquen la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus familiares.

Señor Presidente:

Colombia resalta la necesidad de emprender acciones que promuevan el desarrollo de los países de origen, que permitan a sus ciudadanos migrar como una opción y no como una alternativa de subsistencia. También las que impulsen migraciones ordenadas y seguras, tales como la facilitación de la reagrupación familiar, la regularización de trabajadores y la adopción e implementación de programas de migración temporal ligados a codesarrollo. Todas ellas deberían estar acompañadas de mecanismos de integración a las sociedades de acogida que garanticen el intercambio, fruto de la diversidad cultural.

Señor Presidente:

La globalización y la creciente interdependencia económica han alentado y promovido también la transformación de los delitos allende las fronteras. Grupos de delincuencia organizada aprovechan los adelantos tecnológicos y la gran movilidad de personas, capitales y servicios para extender sus actividades criminales hacia otros países. Las trabas a la migración son aprovechadas por los grupos delictivos organizados para explotar a los más vulnerables. Por lo tanto los países deben promover políticas y acciones para eliminarlas y reducirlas.

Colombia considera que la Trata de Personas, tal como se ha definido en los diferentes instrumentos internacionales y tipificado como delito en los sistemas jurídicos internos, debe seguir siendo un tema del ámbito del derecho penal; lo cual implica la adopción de normas por parte del Estado que permitan prevenir el delito, investigarlo y sancionarlo, y garantizar la reparación de las víctimas.

Son los delincuentes transnacionales quienes coartan e impiden el goce de los derechos, por lo que las estrategias para luchar contra el delito deben basarse en una mayor cooperación internacional. La única manera de llevar a cabo una lucha eficaz contra la delincuencia transnacional es fortaleciendo la cooperación judicial, técnica y financiera en la materia.

Señor Presidente:

Con el fin de armonizar la normatividad nacional con los instrumentos internacionales, Colombia adoptó la Ley 985 de 2005, la cual consolida una política de Estado contra la Trata de Personas y en favor de la atención y protección de las víctimas. A la luz de dicha Ley, Colombia está elaborando una Estrategia Nacional que incluye medidas de prevención, de sanción y de reparación a las víctimas.

De otra parte, Colombia ve con preocupación el enfoque meramente represivo impulsado y favorecido por algunos países receptores durante las negociaciones del Protocolo contra el Tráfico de Migrantes, adicional a la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional. En especial, Colombia considera inconveniente la cláusula contenida en el párrafo 4 del artículo 6 de dicho instrumento por dar lugar a la eventual criminalización del migrante, y contener disposiciones que están diseñadas para legitimar la repatriación forzosa de los migrantes en situación de irregularidad, independientemente de que hayan sido objeto de tráfico ilícito. La desafortunada asociación entre migración internacional, seguridad, y terrorismo, ha impulsado la adopción de medidas que criminalizan a los migrantes, especialmente a los irregulares, al equiparar su situación migratoria con un delito.

Señor Presidente:

El migrante es, ante todo, un ser humano, titular de derechos inalienables. Mal haría la comunidad internacional, en desconocimiento de dicha condición, equipararlo a mercancías sometidas a los avatares de un mercado lícito o ilícito, regulado por las fuerzas ciegas de la globalización.

Muchas gracias Señor Presidente.

ˆarriba

« regresar

Periodo 61