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Segunda Comisión

(Nueva York, 19 de octubre de 2006)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Migración Internacional y Desarrollo

 

Señora Presidenta:

Mi delegación se asocia a la declaración hecha por la Delegación de Sudáfrica en nombre del Grupo de los 77 y China.

Señora Presidenta:

Muchos años fueron necesarios para sensibilizar a la comunidad internacional y reconocer a las Naciones Unidas como el foro más apropiado para el diálogo, al más alto nivel, de la relación entre migración internacional y desarrollo. Cumplido ese primer objetivo, resulta ahora prioritario contar con un mecanismo de seguimiento que de impulso a las acciones de cooperación en materia de migración, una de las manifestaciones más visibles de la globalización.

En ese contexto, mi país apoya la idea de crear un mecanismo de seguimiento que permita la transición y la continuidad del diálogo político en el marco de las Naciones Unidas. La responsabilidad fundamental de dicho mecanismo debería ser la de liderar una reflexión amplia y participativa que lleve a resultados palpables en el manejo migratorio teniendo como complemento y soporte técnico el trabajo del Grupo Mundial sobre Migraciones -GMG-.

El papel de las Naciones Unidas en la recolección, análisis y difusión de información sobre migración internacional es esencial en el propósito de disipar los mitos que existen sobre este asunto y guiar la formulación de políticas apropiadas. La Organización cuenta con ventajas comparativas en la compilación de datos estadísticos y de otra índole, relacionados con la migración internacional y el desarrollo. Del mismo modo, Naciones Unidas está en capacidad de dirigir análisis amplios y objetivos sobre las dinámicas de la migración y sus interrelaciones con los procesos de desarrollo.

El liderazgo de las Naciones Unidas es crucial para crear las condiciones que permitan forjar y conservar las asociaciones en el tema migratorio, asunto en el que la política va más allá de los intereses nacionales.

El Grupo Mundial sobre Migraciones puede contribuir a alentar la cooperación y coordinación entre las agencias, fondos y organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales que tengan áreas de trabajo en este tema. También puede facilitar, promover y canalizar el intercambio de experiencias y de mejores prácticas entre todos los actores institucionales.

Las Naciones Unidas también estarán en capacidad de promover actividades de asistencia técnica. Una prelación en ese sentido es asistir a los Gobiernos en el establecimiento de políticas, proyectar legislaciones sobre la migración y los migrantes y desarrollar estrategias para incluir consideraciones sobre migración internacional en los planes de desarrollo. Esa asistencia técnica puede también extenderse a los países que necesiten fortalecer su capacidad nacional para evaluar y manejar sus flujos migratorios.

Señora Presidenta:

Mi país ha participado activamente en los procesos regionales de consulta; por ello quiero hacer especial referencia a la Conferencia Suramericana sobre Migraciones, cuya Secretaría Pro Tempore actualmente está a cargo del Paraguay. En la Sexta Reunión de este proceso regional se aprobó la Declaración de Asunción, en la que se convinieron acciones coordinadas tendientes a promover la gobernabilidad migratoria. En esta Declaración, los países suramericanos manifestaron su rechazo a la criminalización de la irregularidad migratoria y su posible tratamiento como un hecho punible desde el derecho penal. Así mismo, se invocó el principio de responsabilidad compartida, limitándolo al combate del tráfico ilícito de migrantes, la trata de personas, el tráfico de menores y otras formas de delitos conexos.

El principio de responsabilidad compartida tiene un contenido, un alcance y unas implicaciones muy concretas en términos del derecho internacional. Fue Colombia el que en 1989, en este mismo escenario de la Organización, requirió a la comunidad internacional el reconocimiento de ese principio en el combate al delito transnacional del tráfico ilícito de estupefacientes, dadas las enormes pérdidas en términos de vidas humanas y riesgo del sistema institucional de nuestro país.

Por ello, coincidimos con lo expresado por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la señora Louise Arbour, al presentar el resumen de las deliberaciones de la mesa redonda número dos del Diálogo de Alto Nivel, en el que resalta que el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas son delitos, y que los migrantes no son delincuentes. Son los delitos transnacionales, de acuerdo con la legislación internacional en vigencia, y conforme al principio de responsabilidad compartida, los que se deben prevenir, perseguir y castigar, y no la migración irregular y el migrante no documentado.

Muchas gracias, Señora Presidenta.

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