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Sexta Comisión

(Nueva York, 11 de octubre de 2006)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 100: Medidas para Eliminar el Terrorismo Internacional

 

Señor Presidente:

La delegación de Colombia desea, en primer término, expresar su agradecimiento al Señor Secretario General por la presentación de los informes que obran en los documentos A/61/178 y A/61/210, en los que se relacionan las medidas adoptadas por los distintos órganos del sistema de Naciones Unidas y los Estados miembros.

Particular reconocimiento deseamos expresar a la prolífica labor adelantada por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en orden a fomentar la cooperación internacional para la prevención y el combate al terrorismo, y el fortalecimiento de la capacidad nacional en los ámbitos de la jurisdicción penal y el estado de derecho.

Señor Presidente:

Mi delegación reitera su satisfacción por la reciente adopción, por consenso, de la Estrategia global de Naciones Unidas contra el terrorismo, contenida en la Resolución A/RES/60/288 y el correspondiente Plan de Acción anexo.

En el curso del itinerario de informes y consultas que mediaron para llegar a ese resultado, se registraron, como es propio de todo proceso multilateral, disensos y contrapropuestas que, en ocasiones, hicieron difícil el camino para llegar a un acuerdo. No obstante, siempre prevaleció el decidido propósito de todos los miembros de la Asamblea General de enfrentar el terrorismo de forma coordinada, integral y contundente, dónde se cometa, por quien lo perpetre y cualesquiera fueran los motivos aducidos.

Esos presupuestos esenciales son el fundamento de la Estrategia aprobada. La misma, reconoce la función que la Asamblea General cumple en la lucha contra el terrorismo y que se armoniza con la ejercida por el Consejo de Seguridad. La cooperación de los Estados miembros y la de las Naciones Unidas constituyen eje central para llevar a efecto cada uno de los compromisos consignados en la misma. El diálogo entre civilizaciones y la educación para el desarrollo humano son, en concepto de esta delegación, factores relevantes de aproximación y entendimiento.

Esta delegación desde el inicio de ese proceso apoyo la necesidad de diseñar un Plan de Acción que incorporara medidas operativas concretas para prevenir, contener y penalizar, con sujeción al Estado de derecho en el nivel nacional y en el internacional, a los actores incursos en actos de terrorismo.

La adopción de ese Plan de Acción debe ahora traducirse en el fortalecimiento de la cooperación internacional para sincronizar acciones prácticas. Nos corresponde, en consecuencia, a los Estados miembros y al sistema de Naciones Unidas aplicar sin dilaciones las medidas operativas concretas que obran en ese instrumento para hacer efectivas, entre otras medidas, la coordinación entre las fuerzas de policía y entre los servicios de inteligencia; la cooperación judicial; la detección y represión de los mecanismos de financiación del terrorismo y el lavado de activos; la mejor coordinación en las fronteras para prevenir e impedir los movimientos de grupos terroristas; la contención de la delincuencia organizada transnacional en todas sus formas y, en entre éstas, el tráfico ilícito de drogas y el tráfico ilícito de armas.

Debemos, a su vez, desplegar todo nuestro empeño en el fortalecimiento de la capacidad nacional de los Estados para prevenir y combatir el terrorismo, y velar por la debida recuperación de las víctimas de ese flagelo y sus familias. Así mismo, es manifiesto el compromiso que la Estrategia nos señala de librar la lucha antiterrorista con plena observancia de los derechos humanos y con sujeción al Estado de derecho.

Colombia, que por su propia experiencia nacional, ha hecho frente a recurrentes acciones del terrorismo renueva su compromiso con la Estrategia adoptada y su plena decisión de incrementar la cooperación internacional para su cabal cumplimiento. De igual forma, reiteramos nuestro compromiso en la adopción de una convención general sobre terrorismo internacional y hacemos un llamado a la aproximación de criterios que permitan alcanzar una solución de consenso.

Señor Presidente:

No obstante los permanentes desafíos que el terrorismo ha pretendido imponer a las instituciones en Colombia y de los cuales ha dejado un extenso número de víctimas, la Política de Defensa y Seguridad Democrática, concebida y aplicada para defender el ordenamiento democrático y el estado de derecho, ha demostrado su eficacia, entre otros resultados, en la progresiva recuperación de la confianza nacional y la de los inversionistas. Ello se ha traducido en una revitalización de la economía que ha alcanzado ritmos de crecimiento del 6% en los meses recientes.

La presencia activa del Estado en todos los rincones del territorio nacional es ahora indiscutida y el descenso de la acción terrorista evidente. Hace solo un cuatrienio, de los 1098 alcaldes en Colombia, aproximadamente 400 de ellos no podían desempeñar sus funciones en los respectivos municipios como consecuencia de las acciones de los grupos terroristas. Hoy, gracias a las medidas ejecutadas por el Gobierno nacional, todos los alcaldes, con independencia de su filiación política o ideológica, ejercen sus mandatos en las sedes municipales para las cuales fueron electos. El número de atentados terroristas en los municipios y las zonas rurales se redujo en un 84 %, en el mismo período. La disminución de los índices de violencia se revela en el descenso de la tasa de homicidios de 60% en el año 2002 a 39 % en el 2005. El índice de secuestros se ha reducido en más del 50 % en el último año.

Si bien el Gobierno de Colombia es consciente del largo camino que debe recorrer para desterrar por completo el flagelo del terrorismo, los resultados expuestos demuestran que la voluntad decidida de los pueblos y de sus gobiernos para desvertebrar las organizaciones terroristas unida a una estrategia internacional conjunta son presupuestos necesarios en ese propósito. El compromiso con la democracia y el bienestar de las naciones nos impone mancomunar esfuerzos para garantizar que sea la fuerza de la razón y no la sinrazón de la fuerza la que rija nuestros destinos.

Gracias, Señor Presidente.

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