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Tercera Comisión

(Nueva York, 12 de octubre de 2006)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 63: Promoción y protección de los derechos del niño

 

Señor Presidente:

Colombia expresa su reconocimiento al énfasis que esta Comisión ha dado este año al tema de la violencia contra los niños, en el presente período de sesiones de la Asamblea recibe con interés el informe del profesor Paulo Pinheiro, experto independiente que realizó el estudio mundial sobre esta materia.

Colombia valora positivamente que este estudio se haya realizado con un enfoque multifacético y participativo, en consulta con diversos actores gubernamentales y de la sociedad civil y, de manera especial, con los niños y niñas que realizaron sus aportes en las distintas consultas regionales.

Es fundamental que las recomendaciones planteadas en el informe se traduzcan en retos y obligaciones concretos. Que se establezcan estrategias nacionales específicas en el campo de erradicación de todas las formas de violencia contra los niños, formuladas de manera participativa, operativa y evaluable; que se organice y sistematice la información existente, condición necesaria para emprender acciones eficaces; que se aplique una legislación eficaz contra la impunidad; que se ejecuten acciones para prevenir la agresión y para reforzar valores de no violencia; y que se asegure la recuperación y reinserción social de las víctimas.

Para que las propuestas de este Estudio se traduzcan en acciones, es necesario asegurar su divulgación internacional, en todos los niveles gubernamentales y entre los distintos sectores de la sociedad. Es importante promover una discusión amplia de sus recomendaciones y un seguimiento de las mismas, de una manera articulada con los procesos de revisión de mandatos y de procedimientos que se adelantan en esta Organización, incluidos los que se llevan a cabo en materia de derechos humanos.

Señor Presidente:

Para Colombia la promoción y protección de los derechos de los niños y niñas es un compromiso prioritario del Estado. Los retos que enfrenta el país para garantizar el ejercicio universal de estos derechos son grandes. Y por esa misma razón, el país dedica sus mejores esfuerzos para avanzar en esa dirección.

Colombia, como Estado parte de la Convención de los Derechos del Niño, ha rendido su Tercer Informe periódico al Comité de los Derechos del Niño, el cual fue sustentado en mayo pasado. Frente a las recomendaciones que este Comité formuló al país, quiero compartir con ustedes los últimos avances nacionales.

El 29 de agosto pasado, el Congreso de la República aprobó en su último debate la nueva Ley de Infancia y Adolescencia, producto de un proceso en el que participaron expertos, entidades de la sociedad civil, y agencias de Naciones Unidas. Esta ley actualiza la normativa nacional para incorporar a plenitud los principios establecidos en la Convención de Derechos del Niño y en la Constitución Nacional de 1991; define las responsabilidades de la familia, la sociedad y el Estado frente a la garantía de cada uno de los derechos, así como su restablecimiento; incorpora la perspectiva de género; y establece un sistema coherente para la formulación, financiación, ejecución y seguimiento de las políticas públicas.

En este momento, se encuentra en su fase final de revisión el Plan Nacional de Infancia y Adolescencia, que se ha formulado de manera participativa, y con un horizonte de 10 años, en cumplimiento del compromiso adquirido en la sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2002. Además, con el apoyo de UNICEF, se diseña la política nacional de primera infancia, fundamental para abordar de manera integral el desarrollo psicológico, emocional y cognitivo de los niños en sus primeros años de vida, que son determinantes para su desarrollo futuro.

En el frente de la violencia contra los niños, la nueva Ley de Infancia incluye disposiciones explícitas contra cualquier tipo de castigo o maltrato físico, emocional o psicológico, en espacios educativos y contextos sociales, que complementan las normas penales definidas desde hace años contra el maltrato infantil e intrafamiliar. El reto es promover su plena aplicación.

Así mismo, el Estado colombiano cumple a cabalidad su compromiso de no vincular personas menores de 18 años a sus Fuerzas Armadas. Además, en el marco de los procesos de desarme y desmovilización de las agrupaciones violentas ilegales, el Gobierno ejecuta estrategias para la rehabilitación de niños que estuvieron vinculados a esos grupos. A estos niños desvinculados, víctimas de la violencia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar les ofrece una atención integral que incluye protección institucional y sociofamiliar, y estrategias de inserción social. Tres mil niños y niñas han sido beneficiados con este programa que se complementa con otras acciones estatales encaminadas a prevenir la ocurrencia de ese fenómeno en zonas urbanas y rurales de alto riesgo. Las acciones preventivas incluyen el fortalecimiento de los centros educativos, los estímulos para evitar la deserción escolar, programas de nutrición, de uso constructivo del tiempo libre, de divulgación informativa y de fortalecimiento de la vida comunitaria. En estas acciones, el país reconoce el apoyo de UNICEF y la OIT, así como de varios países, entre ellos, Estados Unidos, Noruega y Suecia.

Los desarrollos recientes en Colombia, con la desmovilización de más de 40 mil miembros de agrupaciones violentas, incluidos todos los grupos ilegales de autodefensa, y las diversas acciones que han llevado a una reducción ostensible en los índices de inseguridad, han repercutido favorablemente en los derechos de los niños. Así mismo, las diversas políticas que adelanta el Gobierno en el campo del desarrollo social, en la reactivación económica, y en la lucha contra la pobreza, tendrán efectos positivos en la calidad de vida y el ejercicio de esos derechos.

Señor Presidente:

El camino que tenemos por delante es todavía inmenso. Naciones Unidas tiene la capacidad de dar al tema de los derechos del niño la relevancia que merece para que avancemos en la dirección adecuada. Los pueblos del mundo tenemos que reconocer en todo momento a los niños como personas en el sentido integral, esto es, como sujetos con plenos derechos. Derechos que deben ser garantizados y protegidos, de manera corresponsable y tripartita, por las familias, las sociedades y los Estados.

Muchas gracias señor Presidente.

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