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Sexta Comisión

(Nueva York, 10 de octubre de 2007)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 110: Medidas para Eliminar el Terrorismo Internacional

 

Señor Presidente:

Mi delegación desea expresar, en primer término, su reconocimiento al Señor Secretario General con motivo de la presentación del Informe contenido en el Documento A/62/160, que constituye una importante memoria de las actividades adelantadas por el Sistema de las Naciones Unidas y los Estados miembros tendientes a eliminar el terrorismo, y de las cuales destacamos, entre otras, las labores cumplidas por las distintas organizaciones regionales y mundiales en materia de prevención y contención de los delitos relacionados.

De igual forma, nos sumamos a la intervención formulada por la delegación de Cuba en nombre del Movimiento de Países No Alineados NAM.

Señor Presidente:

La adopción de la Estrategia mundial de las Naciones Unidas contra el Terrorismo fijó un nuevo y decisivo hito en la medida que dotó al sistema internacional de una perspectiva integral en la lucha contra ese flagelo y trazó una senda definida para fortalecer la cooperación internacional, eje de la acción conjunta necesaria para hacer frente a las distintas manifestaciones del terrorismo y a los medios de los que se nutre.

A un año de la aprobación de la Resolución A/RES/60/288, mediante la cual se adoptó la Estrategia y el correspondiente Plan de Acción, consideramos que se precisa una revitalización del empeño demostrado en el proceso que dio origen a ese documento.

Las organizaciones terroristas extienden cada vez más su capacidad letal, no ceden en su cometido de intimidar a la opinión pública mediante amenazas recurrentes y actos que cobran numerosas vidas, lo cual exige una decidida voluntad de acción de los Estados y de la sociedad internacional. No podemos, en consecuencia, declinar en nuestro esfuerzo de desterrar el terrorismo por que en la medida que la seguridad ciudadana y la de las instituciones estén amenazadas, los progresos alcanzados en distintos frentes estarán expuestos y serán vulnerables.

En ese sentido y teniendo presente el carácter integral de la Estrategia y de su Plan de Acción, la represión de las fuentes de financiamiento de las que se sirven las organizaciones terroristas exige la ejecución de medidas concretas y eficaces, entre las cuales consideramos urgentes:

1. La tipificación como delito autónomo en las legislaciones nacionales de los actos que constituyan financiación del terrorismo y/o lavado de activos, y la consecuente imposición de drásticas penas de prisión y consecuentes sanciones pecuniarias, así como el embargo y decomiso de los fondos empleados en esas actividades.

2. El establecimiento de regímenes normativos nacionales y de supervisión de los bancos, demás entidades financieras y otras entidades que puedan ser utilizadas para la financiación del terrorismo y/o el lavado de activos.

3. La adopción de regímenes nacionales y multilaterales de detección y vigilancia de transacciones y otros movimientos transfronterizos de dinero en efectivo y títulos valores.

4. El fortalecimiento de la cooperación internacional para el intercambio expedito de información en el nivel nacional y multilateral, y la instauración de unidades nacionales de inteligencia financiera para la prevención y contención del lavado de activos.

Convendría, a su turno, fomentar la coordinación internacional y el intercambio de información entre la Organización, los Estados Miembros y las organizaciones internacionales, regionales y subregionales pertinentes con el propósito de evitar la duplicación de esfuerzos y aprovechar de forma eficiente los recursos existentes, particularmente en los siguientes aspectos:

1. El fortalecimiento de la cooperación internacional orientada a facilitar el intercambio de información entre los Estados con el propósito de mejorar las medidas de control fronterizo y aduanero que permitan detectar y prevenir la movilización internacional de los terroristas.

2. El fortalecimiento y eficacia de los sistemas de comunicación regionales y subregionales entre las fuerzas de policía y entre los servicios de inteligencia, respectivamente, con miras a prevenir y detectar eventuales ataques terroristas, contener el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos y las acciones conexas que puedan desplegar las organizaciones terroristas.

3. La efectiva represión del problema mundial de las drogas y los delitos relacionados, con base en el principio de la responsabilidad compartida, como quiera que la producción, distribución y demanda de estas substancias constituyen una de las principales fuentes de financiación de las organizaciones terroristas.

En materia de cooperación judicial, por su parte, se hace necesario incentivar la adopción de protocolos internacionales comunes para la obtención, desarrollo, conservación, traslado y práctica de pruebas en las investigaciones, procesos y actuaciones judiciales que versen sobre actividades terroristas.

Particular e inmediata atención merecen, a su vez, los programas de protección y rehabilitación de las víctimas del terrorismo. Es necesario reconocer la especificidad de las víctimas, pues ellas sufren los ataques criminales de los terroristas que buscan socavar los valores de la sociedad en su conjunto.

La Estrategia hizo referencia, por primera vez en el marco de la Organización, a la necesidad de promover la solidaridad internacional en apoyo de las víctimas y fomentar la participación de la sociedad civil en una campaña mundial contra el terrorismo. Para el efecto, la Asamblea General podría considerar la elaboración de mecanismos prácticos tendientes a brindar asistencia a las víctimas. La cooperación internacional en esta área podría traducirse, además del intercambio de experiencias y asistencia, en transferencia de tecnología y dotación para la rehabilitación física y sicológica de las víctimas.

Señor Presidente:

Colombia por su parte y con anterioridad a la adopción de la Estrategia ha desplegado acciones continuas e integrales con miras a erradicar de su territorio este flagelo que hasta hace unos años amenazó seriamente las instituciones. Aún cuando el desafío de los grupos terroristas en Colombia no cesa todavía se han logrado importantes progresos en desarrollo de la Política de Defensa y Seguridad Democrática, que hacen a nuestra nación más segura y auspician un notable crecimiento económico, en el que la inversión extranjera ocupa un importante lugar.

Así podemos registrar en el último lustro un descenso de la tasa de homicidios de más del 40% y un declive del 83% del índice de secuestros. En relación con este último delito, es preciso señalar que de 1.709 casos en el año 2002, se registraron 282 en el 2006. Los ataques a la infraestructura que antes eran recurrentes se han reducido en porcentajes que oscilan entre 70 % y 100 %.

Aún cuando las cifras son alentadoras, proseguiremos sin descanso en el cumplimiento de los compromisos contraídos y continuaremos sumándonos a las acciones que adelantan las Naciones Unidas y la sociedad internacional, en su conjunto, en aras de lograr un mundo libre de la amenaza terrorista.

Gracias Señor Presidente.

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