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Segunda Comisión

(Nueva York, 29 de octubre de 2008)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 51:Migración Internacional y Desarrollo

 

Señor Presidente:

Colombia se suma a las declaraciones realizadas en nombre del Grupo de los 77 y China y del Grupo de Rio.

Señora Presidente:

En su informe relacionado con la migración internacional y el desarrollo, el Secretario General recuerda que durante el Diálogo de Alto Nivel celebrado en 2006, los Estados miembros coincidieron en que, enmarcada en políticas adecuadas, la migración internacional contribuye positivamente al desarrollo de los países de origen y destino. Los Estados también enfatizaron que el respeto de los derechos y libertades fundamentales de los migrantes es esencial para aprovechar todos los beneficios de la migración internacional.

El enfoque de migración y desarrollo resalta las ventajas que la movilidad ofrece para los migrantes, y subraya que la migración internacional es un instrumento ideal para promover el desarrollo conjunto. Reconoce también que los crecientes flujos migratorios presentan desafíos que deben abordarse en el marco del principio de coherencia migratoria y la cooperación internacional.

Señora Presidente:

El tema de la migración reviste una importancia cada vez mayor para mi país. Colombia avanza hacia la consolidación de una política integral migratoria, que identifica a los migrantes como sujetos especialmente vulnerables que requieren la protección del Estado en el lugar de origen, transito y destino. En consecuencia, la política nacional promueve el apoyo a los connacionales en el exterior y la adopción de acuerdos para mejorar las garantías y condiciones de vida de los colombianos migrantes. Colombia ratificó en 2005 la Convención sobre la Protección de los Derechos de los Trabajadores Migratorios y de sus familiares. En la legislación interna se garantizan todos los derechos reconocidos en este instrumento.

La realidad que viven millones de migrantes en el mundo y sus consecuencias políticas, sociales, y culturales, exige que las políticas de migración internacional trasciendan los criterios económicos. La atención de la comunidad internacional debe centrarse en la calidad y la seguridad de la experiencia migratoria, en estricto cumplimiento de las normas internacionales de derechos humanos.

Si bien persisten diferentes enfoques en materia de migración, los Estados Miembros compartimos preocupaciones básicas comunes. Nuestras acciones deben dirigirse a mejorar los efectos de la migración internacional en el desarrollo; buscar que la inmigración discurra a través de cauces regulares, de forma segura y justa; garantizar la protección de los derechos humanos de los migrantes; prevenir la explotación de los migrantes, especialmente los que se encuentran en situación vulnerable; y combatir los delitos de tráfico ilícito de migrantes y trata de personas.

Señora Presidente:

Se estima que el 3% de la población mundial corresponde a migrantes. Entre un 15 y 20% de ellos podrían encontrarse en situación irregular o indocumentados. En 2007, las remesas registradas hacia los países en desarrollo se estimaron en US $251 mil millones de dólares, pero su verdadera dimensión podría ser mucho mayor. Los fondos de las remesas representan más de dos veces el total de la inversión mundial en asistencia y la mayor fuente de divisas para numerosos países. Al provenir directamente del trabajo de las personas migrantes, las remesas deben tratarse como cualquier otra fuente de ingreso privado y no deben ser asimiladas o entenderse como un substituto de la asistencia oficial para el desarrollo.

La migración internacional estimula el ingreso mundial al permitir que los trabajadores se trasladen a sitios donde pueden ser más productivos. Un estudio reciente del Banco Mundial sugiere que un incremento en la fuerza laboral migratoria hacia países de altos ingresos resultaría en un incremento del ingreso mundial real. No obstante, el estudio señala que, para lograr estos beneficios, deben existir acuerdos entre países de origen y destino para mejorar las condiciones en las que los migrantes cruzan las fronteras, buscan y mantienen empleo y, envían parte de los ingresos a sus países. Por ello, reducir los costos de las transacciones produce dividendos significativos para los migrantes y sus familias, y tiene un impacto positivo en el desarrollo.

Algunos países de destino no valoran plenamente el aporte de los migrantes a su desarrollo, y no reconocen formalmente la necesidad de contar con trabajadores extranjeros en sus procesos productivos. Esa actitud perpetúa el fenómeno de la migración irregular e indocumentada, que genera mayor vulnerabilidad. El tema debe, por tanto, tener un espacio en las estrategias de desarrollo. Todo instrumento de gestión de las migraciones, incluyendo la regularización, debe complementarse con políticas de empleo, incentivos para el retorno ordenado de los migrantes y residencia a largo plazo de aquellos que cuentan con empleos seguros y realizan una contribución a la sociedad que los acoge.

Señora Presidente:

El Diálogo de Alto Nivel sobre Migración Internacional y Desarrollo convocado por la Asamblea General permitió que, por primera vez en la Organización se discutiera de manera abierta y constructiva el tema de la migración en el contexto del desarrollo. Allí, se reconoció que la migración es un fenómeno que trasciende el ámbito regional y requiere ser considerado en el nivel mundial.

El Diálogo de Alto Nivel es el foro propicio para promover una discusión coherente y comprensiva sobre todos los aspectos de la migración internacional y sobre las oportunidades y desafíos que representa para la comunidad internacional. Es necesario dar un seguimiento periódico a este diálogo en el marco de la Asamblea General, y promover una interacción directa entre la Organización y el Foro Global sobre Migración y Desarrollo para que sus resultados se concreten en decisiones y acciones que puedan ser aplicadas por los Estados miembros

Señora Presidente:

Si bien existe un marco jurídico internacional que aborda de manera extensiva la protección de los derechos de los migrantes, el enfoque represivo y policivo hacia el migrante continúa prevaleciendo en el mundo. Colombia reconoce el derecho soberano de los Estados a promulgar y aplicar medidas relativas a la migración y la seguridad de sus fronteras, pero también reafirma la necesidad de cumplir con las obligaciones de conformidad con el derecho internacional, incluyendo el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho de los refugiados.

Bajo esta perspectiva, mi país está igualmente convencido de que las acciones de las Naciones Unidas en materia de migración internacional y desarrollo deben estar guiadas por la premisa de que la protección de los migrantes y los beneficios que la migración ofrece para el desarrollo son inseparables. Solo así podremos hablar de una globalización auténtica, integral y equitativa.

Muchas gracias, señora Presidente.

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