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Segunda Comisión

(Nueva York, 9 de febrero de 2009)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, XXV Período de Sesiones del Comité Plenario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

 

Señor Presidente:

1. Permítame, en primer lugar, agradecer sus oportunas palabras introductorias, así como la presentación realizada por la Directora Ejecutiva de la CEPAL sobre el panorama y perspectivas de América Latina frente a la crisis.

2. Como se ha dicho, es claro que si bien los países de la región contamos en general con fundamentos macroeconómicos más sólidos que en el pasado, será inevitable que todos suframos, en mayor o menor grado, graves perjuicios derivados de la actual coyuntura.

3. Además del aumento de los costos de endeudamiento externo, la contracción de la liquidez y el crédito internacional son ya una realidad. En el ámbito monetario son previsibles la menor acumulación de reservas, una mayor inestabilidad cambiaria, el uso más amplio de activos externos y la consecuente incertidumbre sobre escenarios inflacionarios.

4. Los efectos sobre el sector real también se empiezan a sentir con toda intensidad. La caída de la demanda externa y de los precios de los productos básicos, tienen impactos significativos en las exportaciones de la región. A esto se suma no sólo la reducción de los flujos de inversión extranjera, sino la repatriación de capitales a los países de origen. Como si fuera poco, nos enfrentamos también a una notable caída de las remesas y a tasas más amplias de desempleo.

5. Ante un escenario tan alarmante, señor Presidente, la discusión de hoy resulta muy pertinente. Los países de la región compartimos desafíos frente a la aplicación de políticas contra-cíclicas. Las restricciones fiscales y el riesgo de mayor endeudamiento, resaltan la importancia de este intercambio regional de experiencias.

6. Destacamos la importancia de que las respuestas regionales a la crisis contribuyan a la coordinación y coherencia de los esfuerzos internacionales, tanto desde el punto de vista de los objetivos comunes como de las medidas que se adopten.

7. En esa perspectiva, el fortalecimiento del papel de la banca de desarrollo regional, debe ser una prioridad para América Latina y el Caribe. La banca regional constituye un pilar esencial del mapa financiero internacional, como complemento de la banca multilateral.

8. Creemos, igualmente, en la necesidad de respaldar el papel del multilateralismo para la generación de respuestas y dinámicas que sean efectivas y legítimas. La crisis constituye una oportunidad para revitalizar el aporte del multilateralismo no sólo en el contexto de las instituciones financieras internacionales, sino de la Ronda de Desarrollo de Doha y en la propia Organización de las Naciones Unidas.

9. En materia de gobernanza y arquitectura financiera, existen amplios consensos regionales para avanzar hacia esquemas más representativos, que se centren en mejor capacidad de respuesta a favor de los países en desarrollo y favorezcan la supervisión de las instituciones financieras, así como el mejoramiento de las prácticas contables y las estructuras regulatorias.

10. Otro aspecto prioritario, tanto desde la perspectiva regional como internacional, es evitar medidas proteccionistas que, de multiplicarse entre países y regiones, pueden afectar aún más las oportunidades de exportaciones y flujos de capital, desde y hacia nuestros países. La respuesta proteccionista fue uno de los errores principales que agravó los efectos de la Gran Depresión de 1929. Los países de la región debemos contribuir a evitar que ese error se repita.

11. Nuestra región debería promover, así mismo, propuestas para que los esfuerzos dirigidos a enfrentar la crisis se orienten hacia soluciones estructurales y de largo plazo. La crisis puede convertirse en una oportunidad para que los paquetes de estímulo, las medidas anticíclicas y la ayuda internacional contribuyan a encarar las necesidades de regiones como América Latina y el Caribe, en materia de infraestructura, ambiente, educación y salud, entre otros factores esenciales para el desarrollo.

Señor Presidente:

Al concluir quisiera enfatizar el reconocimiento de Colombia al papel que viene jugando la CEPAL en el fomento del diálogo, el análisis y las respuestas regionales en relación con la crítica situación mundial. Confiamos en que la Comisión seguirá mostrando el mismo compromiso en el futuro cercano y esperamos, con expectativa, las contribuciones que pueda realizar en el marco de los procesos multilaterales previstos, como la Conferencia sobre la crisis financiera y económica que se realizará en el marco de las Naciones Unidas.

Muchas gracias.

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