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Cuarta Comisión

(Nueva York, 29 de octubre de 2009)

Intervención de S.E. Sra. Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 28. Asistencia para actividades relativas a las minas

 

Señor Presidente:

Mi delegación se asocia a la intervención realizada por Uruguay en nombre de MERCOSUR y Estados Asociados.

En septiembre de 2001, Colombia ratificó la "Convención sobre la prohibición del empleo, almacenamiento, producción y transferencia de minas antipersonales y sobre su destrucción". Desde entonces, se han producido en el país logros tangibles en la aplicación de este instrumento. Ello incluye la suspensión permanente, por parte de la Fuerza Pública, del uso de minas antipersonal; la destrucción completa, en octubre de 2004, de la totalidad de minas almacenadas, y la limpieza de doce de los 34 campos minados bajo el control de las Fuerzas Armadas. La culminación del desminado de todos esos campos se ha programado para el año 2011.

El establecimiento de un Programa Presidencial de alto nivel que coordina y supervisa las actividades de las instituciones gubernamentales con responsabilidades en la aplicación de la Convención de Ottawa ha permitido consolidar una estrategia comprensiva. El Gobierno trabaja intensamente en el área de prevención, así como en la atención de víctimas. Igualmente, se brinda apoyo a las comunidades afectadas, mediante la recuperación de tierras productivas, el retorno de sus habitantes, la reconstrucción de la red de servicios públicos y la rehabilitación física y psicológica, con miras a facilitar una plena reintegración social y económica de las víctimas.

Los avances realizados a nivel nacional constituyen uno de los aportes a la Segunda Conferencia de Examen de la Convención sobre la prohibición de las Minas Antipersonal, que mi país tendrá el honor de albergar entre el 29 de noviembre y el 4 de diciembre del presente año. En este evento la comunidad internacional podrá responder al llamado de las víctimas, hombres, mujeres, niños y niñas, de distintas regiones del mundo, que ven vulnerados sus derechos fundamentales y sus condiciones de vida por el uso de estos artefactos. Los cientos de víctimas que siguen cobrando anualmente estas armas y las grandes extensiones de tierra aun contaminadas reflejan la gravedad de este problema.

Los logros obtenidos y los retos que aun deben enfrentarse en la aplicación de de la Convención de Ottawa, nos animan a persistir en el propósito superior de alcanzar un "mundo libre de minas antipersonal". La Cumbre de Cartagena para la Segunda Conferencia de Examen, es una oportunidad para hacer del fortalecimiento y desarrollo de la Convención un propósito compartido entre los Gobiernos, las organizaciones internacionales y la sociedad civil.

El Plan de Acción que se adoptará en Cartagena debe construir sobre los resultados obtenidos en la aplicación del Plan de Acción de Nairobi adoptado cinco años atrás, al tiempo de reflejar las nuevas realidades, las necesidades emergentes y la naturaleza actual del problema.

Varios son los desafíos que enfrenta aún este instrumento jurídico. Uno de ellos, el uso de minas antipersona por parte de actores armados no estatales. Mientras el Estado ha venido cumpliendo con las obligaciones adquiridas en virtud de la Convención, los grupos armados ilegales han desarrollado nuevas formas de producción de minas antipersona y siguen utilizándolas de forma sistemática e indiscriminada. La Cumbre de Cartagena ofrece el marco para que se condene el uso de las minas antipersona por parte de cualquier actor, en particular los actores no estatales y se evalúen las acciones realizadas, así como las alternativas para continuar enfrentando este fenómeno de manera eficaz.

Los esfuerzos de cooperación internacional son componente central en la acción contra las minas. Resulta indispensable que aún en el contexto de la actual crisis financiera y económica mundial, los países afectados cuenten con un apoyo técnico y financiero adecuado, que les permita superar los daños causados a las víctimas y a sus comunidades.

Señor Presidente:

Una amplia y activa participación en la Segunda Conferencia de Examen de la Convención sobre la Prohibición de Minas Antipersona, al más alto nivel posible, será garantía para dar continuidad al progreso mostrado en la implementación de la Convención y, lo que es más importante, para encarar de manera decisiva los nuevos desafíos. Esa voluntad y espíritu de compromiso resultan indispensables para que en Cartagena se adopten medidas efectivas y decisiones concretas a favor de las víctimas, sus familias y comunidades. Así mismo, para que la dimensión humanitaria y de derechos humanos quede cabalmente incorporada en la lucha de la comunidad internacional contra este flagelo.

Muchas gracias, señor Presidente.

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