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Plenario

(Nueva York, 13 de abril de 2010)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, 43º Período de Sesiones de la Comisión de Población y Desarrollo Salud, Morbilidad, Mortalidad y Desarrollo

 

Señor Presidente:

Mi Delegación lo felicita por su elección como Presidente de esta Comisión y está segura que bajo su liderazgo podremos desarrollar un productivo período de sesiones. Hago extensivo este saludo a los demás miembros de la Mesa.

Colombia se suma a la declaración realizada por Yemen en nombre del Grupo de los 77 y China.

Señor Presidente:

En su informe sobre Salud, Morbilidad, Mortalidad y Desarrollo, el Secretario General destaca que se ha dado una reducción sin precedentes de la mortalidad en el mundo entero. Mi Delegación coincide en que una mejor situación socioeconómica se relaciona, de manera constante, con una mejor salud. Así mismo, en que es necesario adoptar un enfoque integral que vaya más allá de la política sanitaria y permita reducir la estratificación social mediante políticas laborales, educativas, de vivienda y de bienestar familiar.

Colombia reafirma el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, y por ello, desde 1993, mediante la Ley 100, el Estado colombiano estableció el Sistema de Seguridad Social, que busca garantizar a todos los colombianos el acceso a los servicios de salud y mejorar su calidad de vida, en particular, para los más desprotegidos. Dentro del Sistema, la seguridad social se alcanza a través de mecanismos de aseguramiento en salud, pensiones y riesgos profesionales. El régimen de salud establece condiciones de acceso para toda la población mediante dos modalidades. Una contributiva para las personas con capacidad de pago y una subsidiada por el Estado, que beneficia a desempleados y personas que laboran en sectores informales, personas en condición de pobreza, poblaciones indígenas, y desplazados, entre otros.

A diciembre de 2009, el 95% de la población, es decir cerca de de 42 millones de colombianos, recibían asistencia en salud. El 53% de ellos, afiliados al régimen subsidiado. Actualmente, el Gobierno adelanta una reforma en el sector salud con el propósito de asegurar la sostenibilidad del sistema, la cobertura universal y unificar los beneficios de los dos regímenes existentes.

Señor Presidente:

Colombia está viviendo una transición demográfica, propia de una sociedad en proceso de modernización, con tasas de mortalidad, natalidad y crecimiento decrecientes. Una transición epidemiológica con una progresiva reducción de las enfermedades transmisibles y un incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles.

En un corto período, la evolución demográfica ha mostrado grandes cambios en los componentes de la dinámica de crecimiento poblacional. La expectativa de vida al nacer se encuentra en 74 años. Entre 1985 y 2005 la fecundidad total descendió de 3,2 hijos por mujer a 2,5. La mortalidad infantil se redujo de 42 a 15,5 por cada mil nacidos vivos en el período 1995 a 2005. No obstante, estos cambios no han sido uniformes en el territorio nacional. Mientras en la zona urbana la tasa total de fecundidad es de 2,1 hijos por mujer, en la zona rural es de 3,4.

Dentro de las 10 primeras causas de mortalidad en Colombia, 8 corresponden a enfermedades crónicas y degenerativas, entre las que sobresalen, la Diabetes Mellitus y la enfermedad hipertensiva. Las enfermedades no transmisibles ocupan un lugar importante en la morbilidad y mortalidad de los colombianos y, en consecuencia, constituyen un problema crítico de salud pública pues su atención representa un costo creciente para el sistema de salud. Se han identificado factores de riesgo como el tabaquismo, el sedentarismo, la dieta inadecuada y el consumo de alcohol. La incidencia de estas enfermedades tiende a aumentar como consecuencia del envejecimiento de la población.

Los crecientes niveles de factores de riesgo han impulsado al Gobierno a unirse a los esfuerzos internacionales de promoción de estilos de vida saludables, incorporando la prevención y control de las enfermedades crónicas y sus factores de riesgo como una prioridad nacional en el Plan Nacional de Salud Pública.

Colombia, al igual que muchos países, viene trabajando para lograr un sistema de salud más equitativo, con mayor cobertura y calidad. Lo anterior, demanda el desarrollo de políticas públicas intersectoriales que modifiquen los factores socioeconómicos, culturales y ambientales que generan salud o enfermedad; así como la movilización social para vincular diversos sectores e instituciones públicas y privadas. El Plan Nacional de Salud Pública promueve el desarrollo de estrategias, planes y proyectos tendientes a la prevención y control de las enfermedades crónicas y fija directrices para: mejorar el estado de salud de la población, procurar satisfacción y bienestar, y proteger financieramente a la población frente al riesgo de enfermedad.

Señor Presidente:

Además de los esfuerzos nacionales, se hace necesario fortalecer la cooperación internacional, la asistencia técnica, la transferencia de tecnología y promover el acceso a medicamentos. Es esencial que todos los gobiernos, tanto de los países donantes como de los países en desarrollo, y las organizaciones internacionales refuercen su compromiso de dar prioridad a la inversión social destinada a reducir las inequidades en el acceso a la asistencia sanitaria y a establecer mecanismos de cobertura universal basada en la distribución de los riesgos.

El logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud, así como la prevención y tratamiento de las enfermedades no transmisibles y el tratamiento de las enfermedades tropicales desatendidas, deben ser objetivos centrales de las acciones adelantadas por la comunidad internacional.

Aunque durante la última década se han multiplicado los recursos destinados a la salud, la pobreza sigue siendo uno de los factores que contribuye en mayor medida a la deficiencia en las condiciones de salud. No basta con movilizar recursos. Debe asegurarse que esos recursos se utilicen en beneficio de todos, especialmente de las poblaciones más vulnerables.

Muchas gracias, señor Presidente.

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