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Segunda Comisión

(Nueva York, 13 de octubre de 2009)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 51: Cuestiones de política macroeconómica

 

Señor Presidente:

Mi delegación se asocia a la declaración realizada por Sudán en nombre del Grupo de los 77 y China, y por el Embajador de México en nombre del Grupo de Río.

Quisiera, así mismo, agradecer al Secretario General por la presentación del informe sobre el sistema financiero internacional y el desarrollo.

1. La crisis económica y financiera de 2008 y 2009 ha sido sin duda la más grave desde la creación de las Naciones Unidas. La magnitud y prolongación de sus consecuencias es todavía objeto de discusión. A pesar de los recientes signos de recuperación, la economía mundial está muy distante de retornar a los niveles anteriores a la crisis. De particular preocupación resultan los mayores niveles de desempleo y otras consecuencias sociales derivadas de esa situación.

2. La Conferencia realizada el pasado mes de junio por la ONU en relación con la crisis y sus efectos sobre el desarrollo, constituyó un paso importante para el examen conjunto y la formulación de propuestas que permitan mejorar el funcionamiento del sistema financiero internacional. Es necesario mantener la dinámica de diálogo y de búsqueda de alternativas generadas en ese proceso.

3. El reconocimiento dado por la comunidad internacional a la necesidad de ofrecer una respuesta comprensiva y coordinada para mitigar los efectos de la crisis, particularmente en los países en desarrollo, es a juicio de mi delegación uno de los aspectos principales derivados de la Conferencia. Resulta fundamental, por ello, realizar un seguimiento estrecho sobre el avance hacia los objetivos de corto, mediano y largo plazo planteados en el documento adoptado por los Estados miembros en esa oportunidad. Compartimos, en ese sentido, la importancia asignada a la creación del Grupo de Trabajo de Composición abierta de la Asamblea General, y esperamos el pronto inicio de sus labores.

4. La reestructuración del sistema financiero internacional, que incluya una mejor regulación y un cambio en los mecanismos de supervisión, resulta indispensable para recuperar la confianza en los mercados y consolidar el camino de la recuperación económica. La reforma del sistema debe tener en cuenta de manera prioritaria las necesidades de financiamiento de los países en desarrollo. Del manejo adecuado de este proceso dependerá también la movilización de recursos requeridos para el logro de los objetivos de desarrollo acordados en Naciones Unidas.

5. Para Colombia, la nueva arquitectura financiera debería apoyarse en cinco pilares principales:

Una mayor consistencia de las políticas macroeconómicas a nivel global.

La adopción de códigos de conducta, que incluyan mejores flujos de información y el fortalecimiento de la regulación y la supervisión.

El mantenimiento de la autonomía de las economías en desarrollo.

El diseño de una red de organizaciones regionales y subregionales que apoyen el manejo monetario y financiero internacional.

Y el fortalecimiento y reforma de las instituciones financieras internacionales.

Señor Presidente:

6. El manejo y superación de la crisis financiera debe ser compatible con la atención de otras dificultades que enfrentamos los países en desarrollo. En Colombia, el sector agropecuario ocupa el tercer lugar del PIB total, después de la industria y la construcción, y ha sido en los años recientes un motor de crecimiento económico. Impulsar el acceso a nuevos mercados de los productos básicos de los países en desarrollo, fomenta la productividad y la inversión rural. Estos son factores esenciales en la producción de alimentos, que generan a su vez un efecto positivo para encarar el problema de la Seguridad Alimentaria, asunto trascendental para esta Comisión y todos los Estados miembros.

7. Colombia apoya la simplificación arancelaria y una mayor transparencia en el funcionamiento de los mercados internacionales de productos básicos. En ese contexto, reafirmamos la necesidad de un sistema menos proteccionista, con la reducción de los subsidios a la producción, utilizados principalmente por los países desarrollados.

8. Estamos convencidos, de otro lado, que la oferta de alimentos y la producción de alternativas energéticas como los biocombustibles, no deben plantearse como fines opuestos o en competencia. Estas opciones son complementarias y concordantes con los objetivos del desarrollo sostenible y el fortalecimiento del sector agrícola.

Señor Presidente:

Permítame, al concluir, ratificar la disposición y el compromiso de Colombia con el diálogo constructivo, y el impulso de acciones efectivas para contribuir a enfrentar el complejo momento por el que atraviesa la economía mundial. Esta debe ser una tarea continua, basada en un enfoque incluyente, que tenga como centro principal de atención las necesidades de las economías en desarrollo.

Muchas gracias.

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