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Segunda Comisión

(Nueva York, 7 de octubre de 2009)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Debate General de la Segunda Comisión

 

Señor Presidente:

Colombia se asocia a la declaración presentada por Sudán en nombre del Grupo de los 77 y China, así como a la intervención realizada por México en nombre de los países del Grupo de Río.

Permítame felicitarlo a Usted y a los demás miembros de la Mesa por su elección para conducir el trabajo de la Segunda Comisión. Pueden contar con la confianza y respaldo de mi delegación en el cumplimiento de nuestras labores.

Señor Presidente:

En línea con los desafíos mundiales más sobresalientes de hoy, el programa de la Comisión refleja prioridades numerosas y complejas. Entre ellas, los asuntos relacionados con las respuestas a la crisis económica, el logro de la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático.

El reto de los Estados Miembros será abordar estos asuntos con un alto sentido práctico. Debemos trascender la repetición de declaraciones políticas del pasado o la intención de interferir en procesos de negociación que desbordan las actividades de este Órgano. Bien enfocado, nuestro objetivo debe ser más generoso: el impulso continúo de soluciones aplicables por los organismos de Naciones Unidas y los Estados Miembros.

Con frecuencia, la asignación temática de esta Comisión y la naturaleza transversal de los asuntos del desarrollo, han implicado dificultades para encontrar un espacio de aportes propios y evitar duplicidades con otras esferas decisorias del nivel internacional. Por ejemplo, las instituciones de Bretton Woods, la Organización Mundial de Comercio y algunos acuerdos ambientales multilaterales.

En un momento que resulta clave para asegurar la estabilización de la economía mundial y consolidar las bases del desarrollo sostenible, mi delegación aboga por que esta Comisión cumpla cabalmente su mandato, como complemento de la tarea que se realiza en otros espacios multilaterales. Debemos propiciar la creación de sinergias con otras instituciones e identificar las oportunidades para que el sistema de las Naciones Unidas, incluidos fondos, programas y agencias especializadas, realice contribuciones concretas en el ámbito del desarrollo.

Vivimos en tiempos que demandan sobriedad en el discurso y eficacia en la acción. Es necesario evitar los intentos de polarización. Debemos, por el contrario, asegurar el espíritu cooperativo como fundamento del trabajo de la Segunda Comisión, así como de las alianzas y consensos sólidos necesarios para sustentar el desarrollo y el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Señor Presidente:

Los pronósticos sobre las perspectivas de la economía mundial son diversos. Los más pesimistas, a pesar de reconocer que los riesgos de una depresión generalizada han sido superados, auguran niveles bajos de crecimiento, inversión, productividad y empleo a largo plazo. La visión optimista, ve plausible un retorno paulatino a los niveles de actividad anteriores a la crisis, en un lapso relativamente breve.

Más allá del enfoque que se aplique en las proyecciones, resulta imperativo que la comunidad internacional mantenga el grado de responsabilidad y sentido de urgencia exhibidos hasta el momento. Los procesos iniciados con ese fin ameritan nuestro respaldo. Bien sea las acciones desarrolladas por los gobiernos nacionales o en espacios multilaterales como las instituciones de Bretton Woods, la banca de desarrollo regional, la Asamblea General, el ECOSOC y el Grupo de los 20, entre otros.

En medio de un entorno internacional difícil, Colombia ha podido mantener los progresos logrados en años recientes en términos de seguridad, desempeño económico y protección social. De acuerdo con el informe publicado hace pocos días por el PNUD, el país mostró un avance significativo en el escalafón del Índice de Desarrollo Humano.

En ese contexto, el estímulo dado por el Gobierno a la inversión y al emprendimiento con responsabilidad social, ha sido clave. Como lo afirmó el Presidente Álvaro Uribe ante la Asamblea General: "La responsabilidad social es inseparable del significado del capital como factor de creación de riqueza social y no de especulación. La crisis de la economía es la crisis de la especulación, que no de la creatividad del libre emprendimiento".

En Colombia hemos podido mejorar la confianza empresarial y la competitividad, pero más importante aún, se han disminuido los índices de pobreza, base fundamental para construir equidad. Si bien el ritmo de inversión extranjera directa se ha visto afectado, la disminución ha sido muy inferior frente a la registrada en los movimientos internacionales de capital. El turismo, que se ha reducido significativamente a nivel mundial, en mi país ha crecido en 9.5% este año.

Los temores frente a una nueva etapa de proteccionismo y cierre selectivo de mercados -que frustraría la recuperación de economías en desarrollo- parecen ahora más válidos. Resulta esencial que la Segunda Comisión envíe un mensaje claro de rechazo a las tendencias en ese sentido y reafirme la importancia de alcanzar una conclusión satisfactoria de la Ronda de Doha en 2010. El acceso a mercados es fundamental no sólo para la recuperación económica, sino para corregir los desequilibrios que han afectado, por ejemplo, la producción alimentaria mundial y la estabilidad en los precios de los productos básicos.

Señor Presidente:

Mientras las negociaciones de la Convención sobre Cambio Climático siguen un curso lento en Bangkok, Colombia reitera su firme compromiso con el logro de un resultado ambicioso en Copenhague.

Como lo indicó el Presidente de la República en la Cumbre convocada por el Secretario General, mi país ha convertido el cambio climático en prioridad nacional. Pese a ser un pequeño aportante de CO2, de manera voluntaria hemos venido contribuyendo a esta lucha con la protección de más de 578 mil kilómetros cuadrados de bosques y la generación de energías limpias. En Colombia el 87% de la energía se genera de fuentes hídricas y se ha avanzado en la producción de biocombustibles en términos compatibles con la seguridad alimentaria.

Paradójicamente, el país presenta el promedio más alto de Latinoamérica en la incidencia de desastres naturales relacionados con el clima. El hecho de contar con 28 islas y largas extensiones de litoral continental en el Caribe y el Pacífico, ecosistemas de alta montaña y grandes reservas de biodiversidad, entre otros factores, nos hace especialmente vulnerables.

Esperamos, pues, que la Segunda Comisión elabore un mensaje claro, que guiado por el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas:

- Exprese la urgencia de alcanzar un acuerdo integral en Copenhague, con compromisos de mitigación ambiciosos por parte de los países desarrollados.

- Afirme la necesidad de esquemas flexibles e incluyentes para reconocer efectivamente los esfuerzos de los países en desarrollo.

- Y eleve el nivel de prioridad de las acciones de adaptación, así como la importancia de aplicar criterios objetivos de vulnerabilidad.

Señor Presidente:

Otras áreas temáticas como el proceso de financiación para el desarrollo, las actividades operacionales, la cooperación Sur-Sur, la cooperación con países de renta media y la promoción de fuentes de energías renovables, resultan también de importancia primordial. Mi delegación participará activamente en el curso de nuestras deliberaciones y demás tareas relacionadas con estos tópicos. Ofrecemos desde ya nuestra colaboración, para que los esfuerzos de la Asamblea General y de esta Comisión resulten acordes con la magnitud de las responsabilidades asignadas.

Muchas gracias.

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