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Tercera Comisión

(Nueva York, 20 de octubre de 2009)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, TEMA 69: PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS (a) Aplicación de los Instrumentos de Derechos Humanos

 

Señor Presidente:

Colombia es uno de los Estados que más tratados internacionales de derechos humanos ha ratificado, tanto del sistema de Naciones Unidas como del sistema interamericano. El Estado está al día en la presentación de sus informes y realiza un estrecho seguimiento a las recomendaciones de los distintos órganos convencionales.

En abril pasado, presentamos el primer informe ante el Comité para la Protección de los Trabajadores Migrantes, cuyas importantes recomendaciones recibirán la consideración del caso.

Nuestra Constitución contiene un sólido catálogo de derechos fundamentales, con mecanismos efectivos de protección, que han propiciado importantes avances jurisprudenciales en el país. Los tratados que reconocen derechos humanos, ratificados por Colombia, tienen un carácter superior en el ordenamiento jurídico nacional e integran el llamado bloque de constitucionalidad. Esto significa que las normas de menor jerarquía del ordenamiento interno, deben ajustarse y no pueden ser contrarias a las disposiciones de esos Instrumentos.

Como un desarrollo reciente, quisiera compartir con ustedes la aprobación en el Congreso de la República, de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. En julio de 2009, el Presidente Álvaro Uribe sancionó la Ley. Actualmente, ésta es objeto del examen que compete a la Corte Constitucional, de manera previa a la ratificación por el Gobierno.

Señor Presidente:

En el presente período de sesiones de la Asamblea, Colombia se propone presentar un proyecto de resolución bajo el tema de la promoción y protección de los derechos humanos, encaminado a proclamar el Decenio de las Naciones Unidas para los Afrodescendientes. La iniciativa ha recibido el copatrocinio de Brasil, Chile, Guatemala, Panamá y Uruguay, y esperamos que cuente con el apoyo de los demás Estados Miembros.

El proyecto busca promover la agenda nacional e internacional de políticas y acciones que permitan consolidar la realización y el disfrute de los derechos de los afrodescendientes en aquellos países en que todavía encaran retos y dificultades en materia de bienestar, integración y desarrollo. Así mismo, se encamina a impulsar el reconocimiento de la contribución histórica de los afrodescendientes en el desarrollo de las sociedades en distintas regiones del mundo. Y a consolidar su participación en los escenarios decisorios, tanto en el nivel nacional, como en el regional y global.

Si bien existen países que han logrado consolidar con éxito condiciones para el ejercicio de derechos de los afrodescendientes, en otros contextos estas comunidades no se han visto beneficiadas plenamente de las políticas de promoción de los derechos aplicadas por los Estados en el mismo grado que el resto de la población.

El proyecto se enmarca, de otro lado, en el propósito de promocionar la cooperación en materia de derechos humanos, que corresponde a las Naciones Unidas. En este sentido, la cooperación internacional para las acciones nacionales relevantes debe asegurar que, en todos los contextos, las personas afrodescendientes se beneficien de los avances en la aplicación de las obligaciones dispuestas en los instrumentos de derechos humanos.

El proyecto también parte del convencimiento que los resultados de las diversas cumbres, conferencias y declaraciones de las Naciones Unidas deben implementarse de manera integral para beneficiar a todas las personas, incluidos los afrodescendientes.

Entre los compromisos y declaraciones adoptados en esas cumbres y conferencias destacaría las relativas a temas de derechos humanos, desarrollo social, desarrollo sostenible, población y desarrollo, protección de la infancia, eliminación de la discriminación contra la mujer, eliminación del racismo y todas las formas de discriminación, así como los objetivos de desarrollo internacionalmente acordados, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Todas ellos incluyen metas y estrategias, que también deben aplicarse en iniciativas afirmativas que beneficien a los afrodescendientes en sus distintos países.

Hemos considerado procedente proponer la proclamación de un Decenio, y no alguna figura conmemorativa de menor alcance. El propósito es promover una continuidad apropiada en las acciones nacionales y de cooperación internacional para asegurar la realización progresiva y sostenida de los derechos y el bienestar de los afrodescendientes.

Así mismo, se planteará una perspectiva integral en cuanto a los actores que deberían participar durante el Decenio. Los Estados, las entidades de Naciones Unidas, y distintos actores sociales, incluidas las organizaciones de afrodescendientes, tienen todos un potencial de contribución a los objetivos del Decenio. En la definición de acciones concretas, también debe darse especial atención a las recomendaciones que en distintas oportunidades ha formulado el Grupo de Trabajo de Expertos sobre los Afrodescendientes, cuyo mandato fue extendido por el Consejo de Derechos Humanos.

La iniciativa tiene gran importancia para un país como Colombia, en el que el 10.3% de la población se autorreconoce como afrocolombiana. Desde la adopción de la Constitución de 1991 se ha fortalecido el proceso de reconocimiento, promoción y protección de los derechos de estas comunidades; se ha desarrollado legislación y jurisprudencia diferenciada; y se han aplicado políticas estatales relacionadas con estos propósitos. Sin embargo, somos conscientes de los retos, rezagos y dificultades que estas comunidades afrontan, para afianzar su participación como actores decisorios y beneficiarios del desarrollo, y en la realización plena de sus derechos.

Al igual que en otros campos, consideramos esencial que las Naciones Unidas promueva acciones de cooperación para apoyar los esfuerzos nacionales encaminados a beneficiar a los afrodescendientes en aquellos países en que así se requiera. Mi delegación espera que los Estados Miembros tengan en consideración el espíritu constructivo y solidario que inspira esta iniciativa. El apoyo de los Estados Miembros permitirá impulsar una agenda positiva de las Naciones Unidas para la realización de los derechos humanos de millones de personas afrodescendientes en distintas regiones del mundo.

Muchas gracias.

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