Presidencia | Cancilleria | Naciones Unidas

Español | English

Tercera Comisión

(Nueva York, 8 de octubre de 2009)

Intervención de la Embajadora Claudia Blum, Representante Permanente de Colombia ante las Naciones Unidas, Tema 104: Fiscalización Internacional de Drogas

 

Señor Presidente:

Mi Delegación agradece la presentación del Director Ejecutivo de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito, Sr. Antonio María Costa, y reconoce su importante labor al frente de esta Oficina, como órgano técnico encargado de asistir a los Estados miembros en el cumplimiento de sus compromisos internacionales.

El Informe Mundial sobre Drogas 2009 de la Oficina de las Naciones Unidas sobre Drogas y Delito -ONUDD- registra una reducción "alentadora" en la producción de cocaína y heroína y, si bien los datos existentes no permiten dar una estimación precisa de la reducción de la producción de opio y coca a nivel mundial, no hay duda de que, en efecto, disminuyó. El Informe advierte, sin embargo, que las drogas ilícitas siguen planteando una amenaza a la salud, la seguridad y el bienestar de la humanidad.

El informe menciona, además, la relación del tráfico ilícito de drogas y otras formas de delincuencia organizada. Señala que para lograr mayores éxitos en las acciones desplegadas por la comunidad internacional para combatir el problema mundial de las drogas, es necesario enfrentar también esas manifestaciones que generan violencia y corrupción.

Señor Presidente:

Colombia comparte esta preocupación y de manera consecuente, ha luchado constante y frontalmente por más de tres décadas contra este crimen así como contra las organizaciones criminales y terroristas dedicadas al tráfico de drogas ilícitas y a otros delitos conexos con el fenómeno. Con el propósito de ofrecer seguridad, bienestar y cohesión social a todos los ciudadanos, el Estado colombiano adelanta una estrategia integral fundamentada en la reducción, tanto de la oferta como de la demanda, así como en el combate contra todos los delitos relacionados con las drogas ilícitas.

Hoy podemos decir que 2008 se convirtió en el año con más logros por parte de las diferentes instituciones nacionales comprometidas en la lucha contra el problema mundial de las drogas. La producción y el tráfico de drogas están perdiendo terreno en Colombia. Las instituciones colombianas han trabajado de manera contundente, con empeño y esfuerzo para combatir de manera armónica esta amenaza global y han logrado una serie de resultados positivos para la salud pública, el bienestar y la seguridad de toda la sociedad.

Durante 2008, se erradicaron 230 mil hectáreas de cultivo de coca, de ellas 96 mil fueron erradicadas de forma manual, lo que constituye un record histórico. De esta manera, se disminuyó en un 18% el área sembrada de cultivos ilícitos y en un 28% la producción de cocaína con respecto a 2007. Con estos resultados, el país se acercó a la meta de lograr el 50% de reducción en la producción de cocaína planteada en el Plan Colombia hace ocho años.

Como se menciona en el Informe Mundial sobre Drogas 2009 esta reducción, que es el resultado de operaciones de aspersión aérea, erradicación manual, control a insumos químicos y proyectos de desarrollo alternativo desarrollados por el Estado Colombiano, condujo a una reducción de la producción mundial total de cocaína.

El desarrollo alternativo, otro pilar de la política de Colombia contra las drogas, es un elemento esencial para consolidar, en el largo plazo, la sostenibilidad de las zonas rescatadas de la influencia de los cultivos ilícitos. Actualmente, el Gobierno se enfoca hacia la adquisición de 64 mil hectáreas de tierra destinadas al Programa de Familias Guardabosques, que involucra comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes localizadas en ecosistemas ambientalmente estratégicos. Desde su creación en 2003, este Programa ha beneficiado a 107.081 familias ubicadas en 23 departamentos y 121 municipios.

Señor Presidente:

Crear entornos sostenibles en el largo plazo para la población que abandona los cultivos ilícitos, y generar desarrollo social y económico, requiere de inversión nacional y de cooperación internacional. Colombia reclama un mayor compromiso de los países donantes en los proyectos de desarrollo alternativo, no solo a través de recursos económicos y técnicos, sino facilitando el acceso preferencial a los mercados para los productos provenientes de estas iniciativas. Cada nueva oportunidad que se ofrezca a Colombia para acceder a los mercados internacionales, se traduce en una oportunidad para avanzar en la derrota de la producción y el tráfico de las drogas ilícitas.

Colombia entiende la cooperación internacional en el marco de la responsabilidad común y compartida, como el cumplimiento de los compromisos y obligaciones adquiridos por los Estados en la lucha contra el problema mundial de las drogas. Así mismo, entiende que esta incluye la coordinación de planes y acciones entre países, la cooperación financiera y técnica, el intercambio oportuno de información operativa y judicial y las acciones eficaces contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo.

Durante el Segmento de Alto Nivel de la Comisión de Estupefacientes celebrado en marzo pasado, Colombia sostuvo que el Problema Mundial de las Drogas es un fenómeno cada vez más global que amenaza a toda la comunidad internacional. La adaptabilidad de la delincuencia organizada transnacional se ha traducido en la desconcentración geográfica y extensión a un mayor número de países del cultivo, la producción, el tráfico y el consumo de estupefacientes de origen natural o de síntesis.

En este contexto, la efectividad de los esfuerzos desarrollados en el ámbito nacional para enfrentar la industria de las drogas ilícitas se ve reducida si no se cuenta con el compromiso y la cooperación de todos los Estados. La experiencia de tres décadas de lucha contra este crimen en Colombia ha demostrado que solo cuando se atacan todos los frentes se desestabiliza el sistema criminal. Las acciones coordinadas aumentan sus costos y riesgos, reducen sus ganancias, limitan y dificulta su accionar. Pero una estrategia de esta naturaleza solo puede ser sostenible y eficaz si toda la comunidad internacional enfrenta con igual decisión, y de manera conjunta, todos los eslabones de la cadena. De lo contrario, el espacio ganado por Colombia y otros Estados en esta lucha, será capturado por las mafias de las drogas en otros países del mundo.

El compromiso con los principios de responsabilidad común y compartida, integralidad y equilibrio debe reflejarse en acciones que impidan a las redes criminales disponer de espacios para sus operaciones de tráfico ilícito de estupefacientes y armas, el desvío de precursores químicos, lavado de activos y para consolidar los mercados de consumo. Resulta fundamental hacer realidad, de forma concreta y eficiente, el principio de responsabilidad compartida y fortalecer la cooperación internacional para abordar, de modo sistémico, este problema que trasciende el ámbito nacional y regional.

Mi país ha padecido durante décadas las manifestaciones del problema mundial de las drogas, conoce sus efectos devastadores. En la lucha decidida e integral que ha liberado contra este crimen, ha adquirido experiencia y capacidades que ha venido compartiendo de manera generosa, a través de diversos esquemas de cooperación. Colombia ha atendido a solicitudes de capacitación y asistencia técnica formulados por países de América Latina y el Caribe, Centroamérica, África Occidental y Asia y desea continuar avanzando en este sentido. Mi país participa activamente en la iniciativa de Cooperación e Intercambio de Información entre Cuerpos de Seguridad del Estado contra el Tráfico de Cocaína desde América Latina a África Occidental (COLACAO) que busca eliminar el tráfico de cocaína desde Latinoamérica y El Caribe, hacía Europa vía África.

Señor Presidente:

El propósito de la comunidad internacional debe ser la eliminación de este crimen de manera integral, incluyendo todas las actividades criminales que le sirven de sustento. Colombia, por su parte, mantiene su compromiso indeclinable de continuar trabajando a nivel bilateral, regional y multilateral, mediante acciones eficaces de coordinación y cooperación que atiendan la naturaleza dinámica y cambiante de esta amenaza global.

Mi delegación reitera su disposición a participar de manera constructiva en las tareas encomendadas a la Tercera Comisión sobre este importante tema.

Muchas gracias, señor Presidente.

ˆarriba

« regresar

Periodo 64