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Periodo de Sesiones 66

 

Intervención de S.E. Embajador Miguel Camilo Ruíz, Representante Permanente Alterno de Colombia ante las Naciones Unidas, en el Debate General de la Primera Comisión, sexagésimo sexto periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas

 

Señor Presidente:

Deseo felicitarlo a usted y a los demás miembros de la Mesa por su elección. Estoy seguro que su orientación y experiencia nos permitirán avanzar de manera sustantiva y eficiente en el proceso de revitalización de la así llamada "maquinaria del desarme".

La delegación de Colombia se asocia a la intervención de Indonesia, en nombre del Movimiento de Países No Alineados.

Señor Presidente: Mi país, reiterando la importancia del multilateralismo para la discusión y negociación de los asuntos de desarme y seguridad internacional, le otorga una gran prioridad al funcionamiento eficiente de la maquinaria de desarme de Naciones Unidas, la Comisión de Desarme, la Primera Comisión, que hoy nos convoca, y la Conferencia de Desarme, único foro de negociación de estos importantes asuntos.

Señor Presidente:

Uno de los lineamientos básicos de la Política Exterior de Colombia, incluso consagrado en la Constitución Nacional, es el compromiso con el régimen del desarme y la no proliferación. Mi país es parte del Tratado de No Proliferación de las Armas Nucleares, en calidad de Estado No Poseedor de Armas Nucleares; del Tratado de Tlatelolco; firmó y ratificó el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares; y ha participado y contribuido en la construcción y fortalecimiento de este régimen, incluyendo su decidida labor en el marco de la OIEA y de la Conferencia de Desarme.

Con respecto a la Conferencia de Desarme, de la cual fuimos Presidentes entre el 30 de mayo y el 24 de junio del presente año, mi país expresa una vez más su frustración por su estancamiento, que ya llega a 13 años de parálisis, situación que consideramos es insostenible y amerita correctivos inmediatos. Durante nuestra presidencia, Colombia realizó un ejercicio de reflexión sobre el estado de esta Conferencia y los cursos de acción para su reactivación. En nuestra capacidad nacional, redactamos el Documento CD 19/13, el cual muestra las diferentes visiones de los países frente a la problemática que atraviesa la Conferencia de Desarme y sus posibles soluciones. Hacemos un nuevo llamado a los miembros de la Conferencia de Desarme para que, conjugando creatividad y voluntad política, se acuerde y se ponga en práctica un programa de trabajo que atienda las aspiraciones y necesidades de seguridad de la comunidad internacional.

Mi delegación insiste en la necesidad de lograr la universalización del TNP, piedra angular del régimen de desarme y no proliferación nuclear y de garantizar el cumplimiento de cada uno de sus tres pilares: el desarme, la no proliferación y la promoción de los usos pacíficos de la energía nuclear. Así mismo, apoyando las iniciativas en materia de no proliferación, mi país aboga por la creación de zonas libres de armas nucleares, como una contribución a la paz y seguridad mundial.

Señor Presidente:

Estamos comprometidos en la lucha contra el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras, en todos sus aspectos, en el entendido que este es un fenómeno que afecta gravemente la seguridad y la estabilidad de nuestros países, y que alimenta otras conductas delictivas. Por ello, participamos activamente en los instrumentos internacionales jurídicamente vinculantes en la materia: a nivel subregional nos regimos por la Decisión 552 de la Comunidad Andina, y en el ámbito regional contamos con la Convención Interamericana contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales relacionados.

Asimismo, Colombia ha sido uno de los abanderados de la implementación del Programa de Acción de Naciones Unidas para prevenir, combatir y eliminar el tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos (PoA), instrumento que se ha constituido en un referente internacional para avanzar en la lucha contra el tráfico ilícito de estas armas.

Su aplicación eficaz por parte de los Estados, y el fortalecimiento de las capacidades nacionales y de los mecanismos de seguimiento, siguen siendo una prioridad. Consideramos que se debe establecer un régimen global con normas internacionales y nacionales, en el que los Estados se comprometan a adoptar la penalización del porte ilegal y del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras; el marcaje y registro de armas; la cooperación interinstitucional e internacional, el intercambio de información; y la inclusión de la prohibición de la transferencia de armas a actores armados no estatales. Reconocemos los esfuerzos de los países encaminados a crear un proceso que permita una mayor fluidez en el intercambio de experiencias, y en la identificación de retos y de oportunidades.

En el ámbito nacional, Colombia cuenta con un Comité de Coordinación Nacional para la Prevención, Combate y Erradicación del tráfico ilícito de armas pequeñas y ligeras en todos sus aspectos, el cual trabaja en la implementación nacional de los compromisos adquiridos por el país en el ámbito internacional en tres frentes: fortalecimiento institucional, cultura de desarme y cooperación internacional.

En el pasado período de sesiones de la Asamblea General, Colombia coordinó la resolución "El comercio Ilícito de Armas Pequeñas y Ligeras", que tradicionalmente presentamos junto con Japón y Sudáfrica. Dicha resolución fue adoptada por consenso y obtuvo un amplio número de copatrocinios. Esperamos seguir contando con el respaldo de todos los Estados a esta resolución, que en este periodo de sesiones será coordinada por Japón.

Señor Presidente:

Estamos comprometidos con la proscripción de las armas de impacto humanitario, como las minas antipersonal y las municiones en racimo. Por ello, somos Estado Parte de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales y sus primeros cuatro Protocolos y de la Convención para la Prohibición de Minas Antipersonal (Convención de Ottawa). Adicionalmente, somos Estado signatario de la Convención sobre Municiones en Racimo.

Mi país tiene una grave problemática de contaminación de minas antipersonal debido a su uso indiscriminado por parte los grupos armados ilegales, causando terror y dolor en familias y comunidades. Debido a dicha situación, solicitamos a la X Reunión de Estados Parte de la Convención de Ottawa, una prórroga por diez años para el desminado del país, la cual le fue concedida, ampliándose el plazo hasta marzo del 2021.

Colombia llama la atención sobre la problemática aún vigente de las minas antipersonal, reflejada en los cientos de víctimas anuales en todo el mundo y en las grandes extensiones de tierra cultivable contaminadas con estos artefactos. Por esta razón, promueve una condena más activa al persistente uso, por parte de actores armados ilegales, de estas armas ya proscritas por la comunidad internacional.

La acción integral contra minas requiere tanto de los esfuerzos de los Estados afectados por esta problemática como de la cooperación y asistencia internacional en la acción integral contra minas antipersonal (AICMA), la cual contribuye al fortalecimiento de las capacidades de los Estados para enfrentar esta problemática humanitaria.

Consideramos importante continuar los esfuerzos para la implementación total de la Convención de Ottawa y de trabajar para dar cumplimiento a los compromisos establecidos en el Plan de Acción de Cartagena 2010 – 2014. Adicionalmente, reconocemos la importancia de la XI Reunión de Estados Parte, que se celebrará en Phnom Penh, Camboya, a finales del presente año.

Destacamos el hecho de que Colombia, antes de haber entrado en vigor internacional la Convención sobre Municiones en Racimo, destruyó la totalidad de armamento de este tipo que hacía parte de sus arsenales. Nuestro compromiso ha hecho que, a pesar de ser solamente Estado signatario, participemos, en calidad de Observador, en las dos reuniones de Estados Parte de este instrumento jurídico, que han tenido lugar en Laos en el 2010 y en el Líbano en el año 2011.

Señor Presidente:

Colombia, con su tradicional vocación pacifista y su respeto por el derecho internacional, privilegia el multilateralismo, marco en el que se han acordado los principales instrumentos jurídicos que conforman el régimen del desarme, y continuará participando activamente en la búsqueda de compromisos que salvaguarden los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas.

Muchas gracias.

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